De un tiempo a esta parte, el género de la animación ha comenzado una época dorada que aún perdura gracias a la notable calidad media de los títulos de estudios como Pixar, Disney, Ghibli o DreamWorks a los que se suman otras muchos productos sobresalientes que no cuentan con el respaldo de un estudio tan importante.
La competencia por liderar la taquilla infantil y con ella, la de sus padres, vive este verano uno de sus momentos de mayor auge con títulos como Ice Age IV, una de esas sagas que parece no mostrar desgaste, Madagascar III, infinitamente más ingeniosa, trepidante y divertida que sus antecesoras, o Brave, la infravalorada nueva película de Pixar a los que se suma esta ¡Piratas!, de los creadores de Chicken Run y basada en los libros de Gideon Defoe.
¡Piratas! aporta como su mejor baza una colección de variopintos personajes entre los que se encuentran desde un pirata albino a una mujer disfrazada de hombre y considerada por sus compañeros como pirata de extrañas curvas, sin olvidarnos de la recreación y reinterpretación de la figura de Charles Darwin y de la Reina Victoria de Inglaterra, convertidos en dos personajes fantásticos con los que la risa está garantizada, y del propio personaje principal, el Capitán Pirata, tan torpe y desafortunado como adorable y simpático.
Junto al acierto que supone la creación de sus personajes, ¡Piratas! cuenta con una historia bien hilvanada, con acciones que suponen consecuencias y desencadenan los acontecimientos con coherencia y lógica, o al menos con la coherencia y lógica que se le puede exigir a una película de animación, y es visualmente poderosa, aunque tal vez se quede pequeña ante otros estrenos del mismo corte que podemos encontrar en estas fechas.
En resumidas cuentas, ¡Piratas! puede encantar al público más pequeño a la par que entretener a un sector un tanto más adulto y, si bien su sencillez le impide alcanzar mayores metas, no debe desdeñarse que cumple con sus principales objetivos.










