Miguel Antonio Chávez (Ecuador, 1979) es un narrador carismático que a veces sale retratado usando un sombrero. Ha publicado el libro de relatos Círculo vicioso para principiantes (2005, 2009) y la novela La maniobra de Heimlich (2010). Es también co-antólogo de la compilación binacional de cuento ecuatoriano-peruana Historias bajo el árbol (2008) y miembro fundador del grupo cultural “Buseta de papel”. Su obra integra diversas antologías nacionales e internacionales, y en el año 2011 fue elegido como uno de los “25 secretos literarios de Latinoamérica”, evento auspiciado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Su familia inmediata, dice cuando pasa de la tercera copa, lo estima mucho. Y hoy, aunque hacer una recopilación de frases célebres para su próxima novela sea más glorioso que responder a este interrogatorio, Miguel Antonio, incondicional como siempre, ha preferido ponerse en una situación incómoda.
Empecemos por el principio, ¿a qué te dedicas cuando no estás matando a la señora Literatura?
Como dice el personaje-narrador en La maniobra de Heimlich, soy un becario de la Guggenheim en arresto domiciliario. La señora Literatura me tiene maniatado, sometido: le pone llave a la puerta para que yo, su gallina de los huevos de oro, siga produciendo, aunque a veces el producto resulte más plano que el omelet. De todos modos, como estamos en confianza, confieso que cuando puedo me escapo por la ventana y me voy a ver con mi amante, la señora Física Cuántica.
¿Y en esos mismos ratos no has pensado en inmolarte en nombre de la paz mundial? Tus enemigos aplaudirían el gesto.
Bueno, lo pensaría muy seriamente luego de cumplir uno de mis sueños más prístinos: bailar la danza de la lluvia mientras provoco un mega incendio forestal. Mi banda sonora sería: “Yo aspiro a la paz, tú aspiras de la otra…”
He leído con atención La maniobra de Heimlich (Altazor, 2010), una breve novela repleta de referentes del mundo de la publicidad, del arte, de la televisión… Por un momento, y lo digo con la mayor de las simpatías, pensé que estaba leyendo el “rolodex” de un funcionario de la agencia de talento William Morris. Debo admitir, sin embargo, que me detuve a meditar cuando llegué al fragmento número 4, porque en ese fragmento el narrador duda, o insinúa una duda, acerca de la posibilidad de haber descendido no de los monos, en genérico, sino de la mona de Tarzán… Esa es una declaración muy heavy, Miguel Antonio. ¿Qué piensas acerca de dicha teoría evolutiva? ¿Tiene justificación?
Elemental, caro Salvatore. Chita no es un simple y vulgar eslabón perdido como Lucy, la australopithecus afarensis hallada en Etiopía. No, señor: ¡es el santo grial del backstage de la Historia de la Evolución! Vamos, Chita no podrá cantar Lucy in the sky with diamonds, pero comparte el 99% de nuestro ADN. ¿Te parece poco?… Ahora que lo pienso, por eso el gran Moe Schavezstein, en aquel famoso estudio sobre el folclore judío, afirmó con vehemencia que Lilith desciende de Chita.
Y Chita desciende de la industria cinematográfica, porque en las novelas de Edgar Rice Burroughs no aparece ni de chimpancé secundario. Pero pasando a un tema menos puritano, querido Miguel Antonio, si fueras un adicto al sexo en su estado más feroz, cómo te describirías en tu perfil de Facebook y por qué: A) devoto de los geriátricos; B) enamorado de zoológicos y reservas naturales o C) experto en bricolaje y carpintería…
El famoso actor porno indígena “El Fuete” Quishpe dijo una vez que la gerontofilia y la zoofilia eran para enfermos, así que me hago eco de sus palabras: descartadas entonces las opciones A y B… El bricolaje me resulta algo muy softcore. La carpintería debería combinarse con la marroquinería para poder producir un escenario más entretenido, tipo sadomaso. Si no entretiene no funciona, aseguraron Charlie (Sheen) y Michael (Douglas) durante un coaching la semana pasada en una clínica para adictos al sexo. Lastimosamente llegué tarde y me cerraron la puerta.
Bueno, no fuiste el único que se perdió aquel taller. A mí tampoco me permitieron entrar, querido. Y me encantaría contarte qué fue lo que hice en venganza, pero ya hemos llegado al final de la entrevista y me corresponde preguntarte una idiotez más: ¿te depilas el pecho y abdomen o prefieres el estilo hombre de Cro-Magnon?
¡Jamás! Por algo este año me eligieron el rey del “Cro-Magnon Pride Parade”.










