En uno de los jugosos extras que lleva el DVD de Los duelistas (Widescreen Paramount Collection), un joven Ridley Scott, británico y adalid del corsé audiovisual publicitario, sintetiza en palabras su cartografía sentimental privada como autor, así como su modus operandi para alcanzar ese estatus de esteta consumado, creador de imágenes con cuerpo y alma nunca vistos, y que sólo hemos verificado en tres o cuatro largometrajes, todos en la primera mitad de su extensa filmografía. De su ópera prima, la adaptación de El duelo de Joseph Conrad, ya nos cercioramos de su compulsiva obsesión por hacer de cada plano una película en sí mismo: una construcción estética propia, babilónica y cegadora pero que contiene mucho significado de trasfondo.
Lo que sorprende, sin embargo, es que el propio Scott, en el punto más memorable de esa “Conversación con el director”, confiese que con esa perfección milimétrica para trabajar la puesta en escena a través de todos los ingredientes que actúan en un plano, lo que busca en su mayoría de veces es la serendipia visual: el momento en el que sale a reflote un instante mágico, hermoso y cautivador que no ha sido buscado, ni puede ser controlado, pero que logra el arrebato total sobre esa imagen.
Scott pone las cartas boca arriba y nos confiere que sigue los mismos postulados de aquellos seres más creativos de cualquier disciplina: los que trabajan, investigan, elaboran concienzudamente lo que anhelan alcanzar con su obra y que en el proceso de incubación (dejar de lado lo que se está investigando) el subconsciente ordena la información trabajada para que la idea que anhelamos aparezca de la nada: para que la manzana se descuelgue del manzano y surja el eureka. Mucho de todo ello hay, por supuesto, en Los duelistas (1977), en Alien (1979), en Blade Runner (1982) y en Legend (1985), sus cuatro primeras, y más majestuosas películas, lo que ha sido designado como “las cuatro sinfonías de Scott”. A partir de ahí, su filmografía contiene notables muestras de cine de diversos géneros pero ya no gozan de ese pulso narrativo y estético en el que cada plano es una película en sí mismo y con significados que llegan a cotas metafísicas imperecederas. Su filmografía cae en un piloto automático en el que la estética MTV y lo estridente y abigarrado corroe el discurso fílmico de su autor.
Sea como fuere, a sus setenta y tres añazos, Scott parece seguir los postulados de parte de sus colegas de profesión y generación y vuelve a sus orígenes, a su cartografía sentimental, a su modus operandi, pero con una mirada más “clásica”: tomada como capacidad para narrar de forma más sencilla, con ahorro discursivo acentuado, pero con la emoción implícita en cada plano que se filme. Si Alien en su concepción más básica no era más que una space horror movie, pero que el pulso narrativo y estético tomado con nervio con Scott y su rico equipo de producción dio lugar a una piedra filosofal del género, su regreso a dicha mitología genérica con Prometheus puede ser tildado tanto de película fantástica sci-fi con adn metafísico lleno de cuestiones trascendentes, como pura serie B para gourmets del cine y la literatura enmarcada en la fantasía, la ciencia-ficción y el horror, con el sello de la imagen fetichista made in Scott.
La supuesta interpretación y explicación de Scott sobre el origen del Space Jockey, el Cröhn alienígena, los Ingenieros y la Weyland Corporation está plagada de muchas más preguntas que respuestas (también dejando abierta una secuela de esta precuela), pero ahí radica su fortaleza como relato, se acerca en puro homenaje sencillo y sublimado al 2001 de Kubrick, como también aboga por la mayor lindeza de ese fantástico que se prodigaba en su infancia y adolescencia, donde los fenómenos sobrenaturales se inmiscuían en una narrativa realista: Prometheus es tanto Arthur C. Clarke o Stanislaw Lem como Gene Roddenberry.
Lo mejor y lo peor de Prometheus podría tener el mismo enclave: dentro de esa capacidad de Scott para sublimar, cuatro décadas después, su mejor pulso como narrador cinematográfico, y hacerlo más fino, delgado y sencillo, que no simplón ni elemental, y así abogar por la emoción implícita de los clásicos, su intento de acercarse tanto a Tarkovski o a Kubrick como al Star Trek catódico, hace que el asistente afín al género pueda gozar como un enano como hacía años que la auténtica ciencia-ficción no lo lograba, así como que el más rígido y severo espectador encuentre sin mucho esfuerzo matices metidos con calzador y trabajo de personajes más bien delimitados con trazo grueso; sobre todo, porque la presencia del guionista televisivo Damon Lindelof (Lost) aporta esa vena de episodio televisivo, de narrativa y construcción de personajes de serial de serie B y que en conjunción con la hipnotizante y arrebatadora puesta en escena pensada, investigada e incubada por Scott dan lugar a una aleación imperfecta pero de tremenda pasión por el género, llena de guiños memorables hacia la propia franquicia como hacía el cine en general, en mayúsculas.
Estimados espectadores, público terrícola y llegado de otras galaxias, androides de última generación, tripulación mercenaria, científicos con ilusión intacta, descubridores de otros mundos, guardianes del pasado histórico, sufridores de terrores nocturnos por la presencia del Cröhn alienígena en el subconsciente pesadillesco, observadores de las estrellas, lectores voraces de fantastique, apasionados de la emoción implícita de la imagen proyectada por la sala oscura,… Acomódense, tenemos el placer de presentarles la “Quinta Sinfonía de Ridley Scott”.













Se nota que eres publicitario, macho. En fin…
Lo diré despacito: Pro-me-the-us es ba-su-ra. Presupuesto aparte, es pura serie B con infulas intelectualoides y con uno de los peores guiones de la historia del cine. Ridleycula.
Blockbuster veraniego sin alma ni personalidad que se limita a canibalizar conceptos mil veces vistos en otras 500 películas y aderezarlos con gore de baratillo y mucho efectismo.
En cuanto a las comparaciones con Los duelistas, Alien o Blade Runner son insultantes. Incluso la comparación con Legend (la más floja de las cuatro) es injusta: aquella tenía un guion flojo y sin mordida; esta tiene un guión estúpido e inverosimil que insulta le inteligencia del respetable, que es cosa muy distinta.
Veo Raúl que estamos totalmente en desacuerdo: te necesito para un duelo de críticas
. Para mí ha sido la imperfección con más alma y emoción implícita del fantástico puro y duro desde hace bastante. Y sí, tiene fallos, trazos gruesos y hasta fragmentos vergonzantes, se le ven las costuras, pero es que es una gozada ver un divertimento puro lleno de exploit consciente: desde Bava a Harry Bromley Davenport. Es cine impulsivo, agresivo, auténtico, sin miedo al ridículo, y simplón, si quieres, pero para mí tiene mucha alma y emoción, desde el momento que rezuma una falta de miedo (ni verguenza) para meterse por los vericuetos más puros del hard SciFi. De todas formas, gracias por el comentario, te esperamos más a menudo para ponernos a caldo: mis pajas mentales lo necesitan. ¡Un abrazo!
sin animo de ofender a ridley scott , pa mi ke sa fumao muxos caxarros cuando era joven , porque ke yo recuerde , en ALIEN EL OCTAVO PASAJERO ‚el supuesto creador ke estaba sentao en su sillon tocandose los balls hace ya 33 años , deberia estar sentao en el mismo sillon , no ke se hubiera levantao de el y hubiera ido a por la prota de prometeus a la otra nave de salvamento a cargarse a la xavala , vamos digo yo ‚a lo mejor meskivoco pero no lo creo , un saludo a todos los fans de alien
menudo toston prometheus, no puedo entender que alguien que rodo aliens ò blade runner haya hecho semejante bodrio con tantos medios, que pena y que decepcion, no he pillado nada, encima mezcla todo, sinceramente me siento estafada.
Guauuu… Citando; “Es cine impulsivo, agresivo, auténtico, sin miedo al ridículo, y simplón, si quieres, pero para mí tiene mucha alma y emoción, desde el momento que rezuma una falta de miedo (ni verguenza) para meterse por los vericuetos más puros del hard SciFi.” pero que barbaro que eres bro…
En serio te gusto esa mierda…? No te creo… debes estar bromenado…! si…!!! estas bromenado… claro que si…? nos engañaste… casi te lo creo…!
Oye bro… se que soy un ignorente pero…Te comistes un dicicionario de poesia para escribir esta vaina…? No te creo…! estas jugando… Nadie puede hablar asi… no es en serio verdad…? o si…? serendipia, exploit, fantastique, catódico… que vaina es esa jajajaja… no te parece un poquito rebuscado…? La pelicula es un completo desastre bro… pero coincido en que tiene su punto bueno, es capaz de entretener a caulquier especie o forma de vida basada en carbono. Pero buen cine…? No soy un experto pero la mayoria de las criticas “no pagadas” coinciden que es la peor pelicula de Scott y que se relaciona “radicalmente” con su vision cosmogonica propia. Se dice incluso que RS influyo mas de lo debido en el guion. Llegan a compararla con la tristemente celebre Lt. O´neil… “quinta sifonia…?” mmmm… me engañaste.…! jajajaja
No es verdad eso…? me estas asustando bro… jajajajajaja
Coñ… gracias por esa… en verdad si que me haces reir… me gustaria si me lo permites postear tu escrito ( claro citandote como fuente por supuesto y referenciando tu blog ) en nuestro foro Todoraro.con.ve. Seria excelente bro… me pareces genial de verdad…
saludos y un abrazo bro…