Este verano, todos los aficionados a la Ciencia Ficción están de enhorabuena con la aparición de la antología Prospectivas, que reúne lo mejor de los autores patrios que han cultivado este género, y que está publicada por la editorial Salto de Página.
He de confesar que no soy especialmente devota de la Ciencia Ficción. Me gustan, como a casi todos, los clásicos del género, como Ray Bradbury, Philip K. Dick, Isaac Asimov y un puñado de autores más que se consideran imprescindibles. Sin embargo, y aunque pueda parecer aparentemente contradictorio, esta antología me ha gustado. ¿Por qué? Porque no se limita a reflejar el núcleo más compacto de la Ciencia Ficción, lo que los entendidos conocen como hard, sino que proporciona enfoques diferentes sobre una misma cuestión: las preocupaciones metafísicas del hombre y su relación con la tecnología, con los habitantes de otros planetas, y en ocasiones consigo mismo.
Ya el título, todo un hallazgo en sí mismo, nos adelanta que vamos a encontrar relatos aparentemente “normales” en los que las máquinas, los robots, los viajes en el tiempo, los extraterrestres o los lanzamientos no son sino excusas para tratar temas que son universales. Aunque el hombre colonice Marte o venza a la mismísima muerte, siempre quedarán cuentas por saldar. Y en esta antología, aparte de los aparatos y la tecnología sofisticada, también aparece la soledad, el existencialismo, la esperanza o la carencia de ella, el amor o el miedo.
El prólogo, a este respecto, también sirve para encuadrar muy bien la obra en un país que, a priori, no parece muy dado a la Ciencia Ficción. Quizá el laconismo español haga difícil imaginar cohetes en Las Canarias o viajeros en el tiempo en Vallecas, pero lo cierto es que desde hace tres décadas a esta parte, la Ciencia Ficción ha estado campando a sus anchas en círculos especializados y en fanzines literarios.
Vale la pena, por tanto, echar un vistazo a las propuestas que estos autores nos lanzan desde esta antología. Aquí se reúnen una gran cantidad de estilos e ideas, por lo que resulta ideal para iniciar a profanos en el género o para deleitar a aquellos que manejan con soltura conceptos de este peculiar universo. En sus páginas encontraremos desde la el mundo contemplado por un perro, en el magnífico relato de César Mallorquí, a las deliciosas distopías que proponen Juan Jacinto Muñoz Rengel y Julián Díaz o a los viajes en el tiempo y sus desastrosas consecuencias, como nos cuenta Rafael Marín. También aparecen temas universales, como el amor y las diferentes maneras de concebirlo, como se ve en los relatos de León Arsenal y Carlos Pavón, en un espectro que va desde el cinismo del comandante de un aeropuerto interestelar a la más pura estética manga.
En resumen, se trata de una estupenda ocasión para descubrir no sólo nuevos autores y también algunas propuestas clásicas, sino también para acercarse sin prejuicios a uno de los géneros que más va a seguir dando de qué hablar en los próximos años.











Buena reseña y prometedora lectura para mete
r en la maleta y decir adiós.
Que sobao está lo de usar frases del discurso de Roy Batty en Blade Runner, sobre todo en un titular.