La Delicadeza supone el debut en cine de los hermanos Fonekinos y, a su vez, está basada en la novela de título homónimo que escribió David, uno de los dos. Se trata de una cinta pequeña que, probablemente, pasará desapercibida para la mayoría pero quienes se tropiecen con ella descubrirán una de las películas más estimables de la cosecha de este año. Nominada en la última edición de los premios César por su guión adaptado y como mejor ópera prima, La delicadeza es una de esas películas que rara vez llegan a la cartelera española y cuando consiguen hacerlo, como es el caso, es motivo de celebración.
Para poder adentrarse adecuadamente en la trama de esta historia, probablemente lo mejor sea acercarse a verla sin saber nada previamente de ella por lo que su trailer juega en su contra, al revelar demasiada información. Por esta razón, recomiendo que quien tenga la intención de disfrutarla al máximo se ahorre las sinopsis y después lea o vea todo lo que considere oportuno. Esta es una de esas películas de las que conviene saber lo menos posible por lo que el siguiente párrafo puede no ser recomendable para todos los lectores.
Audrey Tautou, en su regreso a la pantalla, interpreta a Nathalie, una joven misteriosa, elegante e inteligente que descubre el amor verdadero en François, interpretado por el cada vez más solicitado Pio Marmai, y consigue un empleo en el que se va consolidando y logrando sus metas profesionales. Ellos forman una pareja envidiable y da gusto mirarles, pero nunca sabes cómo de caprichoso y cruel puede ser el destino para que los acontecimientos conviertan repentinamente la plena felicidad en la amargura más profunda. Nathalie ve como su amor se apaga de la peor forma posible y tiene que rehacer su vida, sabiendo cuán injusta puede llegar a ser, enfocándose en su profesión. Cuando parece que nada hará cambiar su estado, aparece en su mundo la persona que menos podría imaginarse, Markus, interpretado con una maestría digna de lluvia de premios por François Demiens, un adorable antihéroe que sabe cómo ganarse al espectador desde el primer minuto para, asustado y sin pretenderlo, hacerle ver que su vida sólo terminará cuando ya no esté viva.

La Delicadeza combina diferentes géneros según avanza el metraje, pasando del romance al drama y de éste a la comedia con una facilidad pasmosa y sin que por ello se resienta su maravilloso guión. Habrá quien considere que predomina el pastel pero no estoy de acuerdo. La cinta desprende ternura y es muy fácil empatizar con sus personajes, pero su inteligencia y su humor están por encima de cualquier atisbo de cursilería que pudiera impregnar la película.
Con todo, es fácil que esta película dure poco tiempo en cartelera, no se encuentre en excesivo número de salas y pueda echar para atrás a cierto tipo de público con su blandengue trailer, pero se merece una oportunidad. Es una película sensible y comedida, bien rodada y con gusto. No es tan habitual encontrarse esta clase de pequeñas joyas.










