El primer LP oficial de Frank Ocean (no nos olvidemos de que ‘Nostalgia/Ultra’ era una mixtape gratuíta) viene precedido de la tormenta desatada por él mismo a través de su Tumblr tras publicar una carta dedicada a un amor de juventud, un chico, con el que zanjaba toda la rumorología 2.0 que se movía por diferentes foros de Internet y por Twitter. En esa carta, más emotiva que clarificadora, Frank Ocean narraba la historia que vivió con aquel primer amor cuando tenía 19 años, en un tono afectado y recorrido por la nostalgia de los amores de verano. Frank Ocean conoce perfectamente el pulso de su generación y para su primer largo nos asalta con un disco claramente influído por la cultura Tumblr, en el que se mezclan las confesiones íntimas a extraños con el alarde del consumo de drogas, elabora un gran mosaico de influencias opuestas y bizarras y ensalza la figura del yo como un ente heroíco. Puro 2.0.
Todo lo mencionado podría parecer baladí pero en ‘Channel Orange’ (Def Jam, 2012) Frank Ocean finiquita con infinita maestría y mano izquierda una pregunta que flotaba en el aire desde que D’Angelo sacase su último larga duración allá por el año 2000: ¿está vivo el soul en el siglo XXI? Y la respuesta es un evidente y enorme sí. La pirueta que supone este debut en pleno 2012 se antojaba a priori casi imposible: hacer un disco personal, que a su vez recogiese las señas de identidad de un género a día de hoy comatoso, pero sonando moderno y desafiante, suave y duro a un tiempo. El integrante del colectivo Odd Future nos muestra de qué pasta está hecho y no solo sale victorioso del envite, sino que lanza un disco de debut que se erigirá con el paso del tiempo en piedra de toque del género, además de que irá dejando caer singles durante un par de años como mínimo.
A nuestros lectores les dejo saber desde ya que ‘Channel Orange’ no se trata de un farragoso disco conceptual. Si bien es cierto que gira en torno a una amalgama temática bastante concreta (el sexo, los recuerdos, las drogas y el amor como paleta para ofrecer diferentes cuadros), el disco se sostiene sobre un tracklist en el que prácticamente todas las composiciones brillan por separado. Del esqueleto de terciopelo de Thinking Bout You o Sweet Life al híbrido rap de Super Rich Kids (con la ayuda del Odd Future Earl Sweatshirt), del funk-soul avant-garde de la inmensa Pyramids (9 minutos en los que caben desde sintetizadores guarrotes hasta el space rock) al pop de dormitorio de la intensísima y emocionante Bad Religion.
Frank Ocean se siente un hombre nuevo y acierta el tiro donde otros contemporáneos suyos como Drake se enfangan. Bien es cierto que este disco no será del gusto de todos debido a su larga duración, pero escuchándolo on repeat en su Tumblr los menos advenedizos no podemos más que asentir ante una certeza más analógica que digital: Frank Ocean ha llegado para quedarse.











Buenísimo disco.
Yo quizá hubiera terminando dándole esa media estrella que le falta para la perfección, al menos tras las dos escuchas seguidas que llevo en un estado entre la euforia y la hipnosis. Lo veo como un futuro disco de culto, si es que no lo es ya. ¡Brutal!
Pero que razón, el chico este es un valiente y ha hecho el que para mi va a ser el DISCO DEL AÑO, sin discusión, me la sudan los Beack House y demases, esto es demasiado. Viva Frank!!
[…] Mission Of Burma, Peaking Lights, Spiritualized… Además, debuts de altura como el de DIIV, Frank Ocean, Grimes, Purity Ring, Grushenka y muchos más. Y eso no es todo, porque, no nos olvidemos, aún […]