Como ya adelantamos hace un par de semanas, el jueves tuvo lugar el concierto de Fernando Alfaro en Albacete, en casa. Y vaya que si se notó. Tanto la sala, de pequeñas dimensiones en el subsótano de una discoteca, como el público, receptivo, animado y reducido, hicieron de la actuación un recital de himnos más que un concierto.
Con una setlist más que apropiada, en la que estaba incluída la práctica totalidad de su último álbum La vida es extraña y rara (Marxophone, 2011), Alfaro y su banda dieron comienzo con Extintor de Infiernos, perfecto pistoletazo de salida para el ambiente relajado de los prolegómenos. Le siguieron Gol Psicológico y El Último Crooner Santo, El Último Lobo, en mi opinión muy realzadas con el escudo sonoro de la banda. Pronto nos dimos cuenta (y Fernando el primero), de que se colaba bastante ruido infernal de discoteca de la sala superior, pero no fue un problema que no resolviera El Dolor Del Miembro Fantasma con una interpretación potente y sentida de uno de mis temas favoritos de este disco. Le siguieron Los Héroes Podridos, el dedo en la yaga a la política del disco. Pasando a uno de los temas más frescos y auténticos del álbum, llegó el turno de Teléfono De Atropellados y su amor aparatoso en verso inteligente. Un Viaje Largo, Largo puso la nota divertida a la noche: los cánticos pregunta-respuesta entre público y artista nunca fallan; vaya, que nos quedó muy bonico. Poco a poco subíamos de nivel, y para cuando llegó el turno de Hijo De Perra, pasándonos al lado oscuro con una versión mucho más noisy y salvaje, todos que los que allí estábamos no pudimos evitar ponernos a menear la cabeza de un lado a otro con determinación. Con todo el subidón del gamberreo, era totalmente el momento de lo que todos ya estábamos esperando, que era nuestra Camisa Hawaiana de Fuerza, totalmente arrolladora, en la que nadie de los presentes dudamos en cantar de principio a fin dando saltos y saliendo locos. Todo parecía llegar al final con Himno del Caminante Kamikaze, con un directo muy sorprendente por el torrente sónico desplegado.
Sin embargo, tras unos minutos, la banda volvió previsiblemente al escenario para el bis, que fue un pequeño homenaje a Chucho y a Surfin’ Bichos, con temas míticos que hicieron vibrar a la sala: Padre Viento, Padre Mar, Qué Condenadamente Negra, Rifle De Repetición y Fuerte. Una elección de clásicos que por supuesto en candilaron al personal recordando tiempos pasados. En definitiva: de principio a fin, despliegue de sonido y calidad en cuanto a formato y formación, todo rebañado además en un entorno idóneo de no más de una centena de fans empedernidos que estábamos “en la gloria” , entre los que pudimos ver también, cómo no, a Joaquín Pascual disfrutando como el que más. Todo un lujo de noche para empezar bien el verano.










