James Sveck, el protagonista y narrador de esta novela, es un joven inteligente (seguramente, demasiado inteligente para su propio bien) y bastante peculiar. Acaba de terminar el instituto, trabaja en la galería de arte de su madre (aunque raro es el día que tiene realmente algo que hacer) y, aunque ha sido admitido en la universidad de Brown, no está seguro de que vaya a ir.
No le interesa la vida universitaria y, mucho menos, relacionarse con gente de su edad. Sabe que no encaja entre los jóvenes, pero también que no se siente en absoluto atraído por el mundo de los adultos, pues ha descubierto que están tan perdidos como él (una prueba de ello es su desestructurada familia) y cree que no tienen nada que ofrecerle.
Lo que en realidad le gustaría sería comprar una casa en el campo y dedicar el resto de su existencia a leer. Como esto choca completamente con la idea que tienen sus padres sobre su futuro, deciden enviarlo a la consulta de una psicóloga con la esperanza de que lo libere de su aislamiento y consiga convencerlo de que acuda a la universidad.
Así pasa el verano el protagonista de Algún día este dolor te será útil: trabajando, hablando con sus padres y su hermana, respondiendo a las preguntas de la psicóloga y visitando a su abuela (la única persona con la que de verdad le gusta estar). Y, mientras tanto, nos habla de cómo es Nueva York después de los atentados del 11 de septiembre, de la soledad que trae consigo rebelarse contra la vulgaridad y la superficialidad generalizada y, sobre todo, del abismo existente entre el pensamiento y su formulación.
Tal obsesión es el correcto uso del lenguaje para James (y para el autor, que elabora en este libro unos diálogos dignos de admiración), que muchas veces opta por callar y observar lo que ocurre a su alrededor. Así, analizando al detalle ese mundo del que no quiere formar parte, construye una crítica llena de sensibilidad e inteligencia (y muy sarcástica, en ocasiones) que adopta la forma de una atípica novela de aprendizaje (no en vano ha sido comparada con El guardián entre el centeno, a pesar de las diferencias existentes entre ambas obras) en la que es el protagonista el que parece tener algo que enseñar a los demás y no el que tiene que crecer a medida que pasan las páginas.










