Ayer arrancó la quinta edición del Estrella de Levante SOS 4.8, una edición llamada a ser la de mayor calidad de las celebradas hasta el momento, y en la que brillaron especialmente bandas como The Magnetic Fields y Pulp.
Ya desde primera hora el festival se presentaba de lo más interesante de la mano del sociólogo y periodista Frédéric Martel, encargado de abrir la sección de Voces del festival al mediodía. Martel ofreció una lección de conocimiento y presencia en una conferencia de dos horas donde profundizó en las características de la cultura globalizada y el mainstream, centrándose en varias ideas personales, y buscando puntos comunes sobre el futuro de la cultura en la era Internet. No olvidó el periodista francés a su país y las próximas elecciones, en las que dejó claro que espera que Sarkozy sea, como indican las encuestas, derrotado, dando paso a una nueva legislación que no ponga barreras a los contenidos culturales. Una lección de periodismo y de buen hacer que nos dejó un fabuloso sabor de boca para empezar un festival ejemplo, precisamente, de la cultura global.

Frédéric Martel (Foto: Equipo Helmet)
Y ya desde bien temprano, pudimos comprobar novedades que parecen empezar a ser una moda en esto de los festivales como cobrar por los horarios, tendencia que inauguró el pasado FIB, con la excusa de ofrecer una aplicación para móviles que tiene la curiosa ventaja de ofrecer unos horarios paralelos que no se corresponden con la realidad. Ya en el recinto del SOS se podía ver a los primeros valientes que bajo un intenso sol que iba apareciendo y desapareciendo bailaban embutidos en esa posmoderna moda de llevar shorts tan diminutos como la vergüenza de los que bailaban en el escenario del SOS Club. Moderneo que contrastaba con la importante cola que se iba formando para conseguir acceso a uno de los conciertos más esperados del festival, el de The Magnetic Fields.
Stephen Merrit y los suyos saltaron al Auditorio Mondosonoro con exquisita puntualidad a las 19:30, y a partir de ese instante llegó la magia. Porque por mucho que diga a los medios que no le gusta girar, por mucho que Merrit insista en recordarnos que padece una sordera incipiente e incluso por más que nos haga entender, como leíamos ayer en Metrópoli, que hace conciertos solo “para vender camisetas”, no me creo que la banda neoyorkina no disfrute viendo la respuesta emocionada que daba el público a su pop enmadejado de intimismo, de arreglos acústicos y de letras con las que es imposible no emocionarse. Ya fuera en la voz de Stephen o en la de sus dos acompañantes femeninas, el pop de cámara llenó el auditorio de un magnetismo y una honestidad francamente irresistibles en un concierto de generoso setlist con formato acústico que repasó prácticamente todas las obras clave de la banda, centrándose principalmente en su ya mítica obra maestra 69 Love Songs y el reciente y soberbio Love at the bottom of the sea que, carente de sintetizadores en directo, sonó muy diferente pero igualmente encantador. Como de la familia. Como si acabaran de aterrizar de otro planeta donde la belleza es eterna y la palabra, sublime. Una propuesta arriesgada que se saldó con un indiscutible triunfo de la belleza orfebre de un maestro y sus súbditos y que elevó sin discusiones el nivel de la velada.

The Magnetic Fields (Foto: Chema Helmet — Equipo Helmet)
Pero no se iba a quedar ahí la excelencia. Sin respiro posible, del auditorio el interés se dirigía hacia el escenario Estrella de Levante donde esperaban los americanos The Kills, una de esas bandas de la que no se sabe lo que va a suceder en escena hasta que se encuenta con un fondo de leopardo, cuatro señores tocando tambores en los laterales y un puñado de canciones de impacto y calado. Así se acompañaron ayer el misterioso Jamie y Alison, la voz sensual y encantadora, con una presencia de quitar el hipo. El triunfo fue total, porque a ver quién se resiste a esa fuerza, a esos repentinos coros femeninos, a los perfectamente coreografiados acompañamientos y la ambientación oscura entre lo post industrial y lo bizarro. The Kills llenan el escenario incluso cuando se quedan solos ante el peligro para interpretar la sosegada y estremecedora The last goodbye, demostrando que son tan grandes que poco necesitan para transmitir. El concierto fue 100% festivalero, la actitud se desbordó de la escena y la emocioón y la adrenalina se quedaron en nuestros cuerpos, dejando a más de uno con la boca abierta.

The Kills (Foto: Chema Helmet — Equipo Helmet)
En este punto, la programación parecía frenar un poco la intensidad, momento perfecto para tomar un tentempié aprovechando que el recinto aún no estaba lleno del todo, mientras de fondo comenzaban a sonar Friendly Fires. Esa banda de la que muchos casi nos habíamos olvidado, y otros apenas recordaban por esa Kiss of life, canción de éxito que de momento no han conseguido igualar. Y si bien al principio todo parecía ser un quiero y no puedo entre rizos y colorines, al final fueron acentuando el carácter festivo de las canciones para llevarnos a su terreno y finalizar con el inevitable éxito que alargaron en un perfecto cierre. No será lo más comentado ni lo más recordado de esta edición, pero cumplieron con su papel de mantener la fiesta hasta el punto álgido de la primera noche de SOS.

Friendly Fires (Foto: Isabel Cortés — Equipo Helmet)
Y ese papel le esperaba a Pulp, la banda que había vuelto por un tiempo limitado y que parece haberle cogido gusto a los grandes escenarios y festivales, o al incentivo económico, o a ambos, quién sabe. Solo lo saben los miembros originales de esa banda liderada por Jarvis Cocker cuyos conciertos parecen una rave del pop en versión karaoke. Un compilado de hit tras hit tras hit donde repasan de forma bastante sabia e inteligente las canciones más recordadas por sus fans, nuevos y viejos, y donde lo dan todo a bocajarro. Ya sabemos lo que hay, especialmente porque les vimos hace menos de un año con prácticamente el mismo setlist. Es de agradecer que además de inevitables joyas como Babies, Do you remember the first time?, Underwear, This is hardcore, Disco 2000 o Sunrise incluyeran algunas canciones que no sonaron en su anterior visita a España en el Primavera Sound del año pasado, destacando canciones como Mis-Shapes y la inteligentemente recuperada Like a friend, que supone una descarga de adrenalina como pocas. No olvidaron que ayer era una señalada fecha para frikis (May the 4th) Y todo ello en la compañía del perfecto maestro de ceremonias, un Jarvis Cocker que se contonea como solo él sabe hacerlo, que va de un lado a otro, gesticula sin parar, se acerca al público con su famosa cámara, juega con megáfonos y otros cachivaches, bromea sin parar, imita una especie de zapateado flamenco y posa como un torero. Todo ello sin dejar de parecer elegante, lo cual ya tiene bastante mérito. Al final, la segunda venida de Pulp se convirtió en un nuevo triunfo de los de Sheffield que el público disfrutó al máximo con la duda de si volverán o si en breve se disolverán definitivamente como tenían previsto. El triunfo fue indiscutible, con 30.000 personas saltando al ritmo de una Common People que destrozó tímpanos, suelas de zapatos y gargantas. Arrolladores. Como siempre.

Pulp (Foto: Isabel Cortés — Equipo Helmet)
Hasta aquí el primer día de festival se estaba desarrollando impecablemente, con unos conciertos que ya, en una sola jornada, parecían haber superado a toda la edición de 2011. Pero el estado de excitación se disipó tan rápido como Gossip fueron despachando canciones en el escenario Estrella de Levante. Porque, para ser honestos, después de la lección de elegancia y de buen hacer de una banda mítica, lo último que apetecía era ver a los de Washington. Beth Ditto y compañía ofrecieron un concierto bastante irregular, sin duda superior a lo que habíamos visto en visitas anteriores a España, pero ya sea por tener el difícil papelón de relevar a Pulp en el escenario principal o porque, sencillamente, no dan para más, sucedió que cuando ya habían tocado la mitad del setlist la sensación era de repetición constante, de haber escuchado una y otra vez la misma machacona base musical derivando en una sensación de tedio que te deja en estado somnoliento hasta el siguiente “qué pasaaaa” que sale de las cuerdas vocales de la Ditto. Y es que la banda tardó demasiado en despachar alguno de sus tres grandes singles. Eso sí, fue empezar a sonar Standing in the way of control y la alegría asomó por unos minutos. Pocos, eso sí. La nueva línea de la banda, que presentan con el single Perfect World, parece de primeras bastante más interesante que el compendio de bombo, bajo y ‘uououos’ que caracterizan la música de Gossip. Eso sí, Beth Ditto sigue siendo todo un show en directo, un ejemplo de presencia escénica que trasciende lo musical, y que lo mismo te cuela un trozo de Believe de Cher que cierra el concierto cantando a capella el I will always love you de Withney Houston. Más allá de poses y de imagen, el concierto fue mucho más flojo de lo que se necesitaba a esa hora.

Gossip (Foto: Isabel Cortés — Equipo Helmet)
Y lo peor fue la alternativa al soporífero concierto de Gossip, tras la suspensión del concierto de SebAstian, el tornado machacón de Buraka Som Sistema, más propio de otras horas y otras compañías. Con las energías en horas bajas y manteniendo el recuerdo del último gran concierto de la noche, más allá de esperar a las sesiones de John Talabot y Simian Mobile Disco, muchos decidieron desistir a la espera de la segunda y última noche de SOS 4.8, que mañana os contaremos con todo detalle aquí, en Koult.
Foto Principal: Chema Helmet — Equipo Helmet











antes de titular ésto como “crónica” podrías avisar de que eres un incondicional de los pulp y que ibas a dejar a todos los demás grupos por los suelos, para no leerla mas que nada… “el tornado machacon de buraka som sistema, más propio de otras horas y otras compañías”, pero tu leíste la crónica después de escribirla?
Pues tambien pone bien al coñazo de magnetc fields, lo mejor fue gossip q subidon el resto de acuerdo buraka son lo peor
compadre, dedicate a otra cosa por que escribir no es lo tuyo. o puedes optar por leer lo que escribes o buscar una segunda opinion antes de publicar.