En Bemposta (Ourense), un lugar quasi idílico que durante los años de dictadura hizo alarde de democracia y vivió con su propio dinero, sus propios recursos y (lo más conocido), su propio circo, miles de personas se agolparon este sábado para ver a Manu Chao. Sin desmerecer a los otros grupos, como La Troba Kung Fu, Os Festicultores o Dj Karim, que prolongarían la música hasta pasadas las seis de la mañana, la expectación se concentraba en el cabeza de cartel, el artista de raíces multiculturales que ya había ofrecido un concierto en el Reperkusión el jueves y que cerraría el festival con galones.
Pasadas las doce, y tras una actuación de los catalanes La Troba Kung Fu, Manu Chao aparecía en escena con su nuevo espectáculo “La Ventura” revolucionando a los presentes. A pesar de no contar con nuevo material desde 2007 (con La Radiolina), el músico no tuvo problemas en llenar tres horas de concierto, eso sí, abusando de melodías conocidas por todos y que pueblan la mayor parte de su trabajo. Desde grandes éxitos de Mano Negra – como King Kong Five o Mala vida – hasta composiciones del propio Manu Chao que parecen eternas y con las que vibraron jóvenes y no tan jóvenes, como es el caso de Me gustas tú, Welcome to Tijuana o Politik Kills. Cantó en inglés, en francés y en español metiendo estribillos en gallego, como homenaje al público, y fusionando canciones que se iban encadenando entre sí como es propio tanto de sus directos como de sus discos.
Uno de los momentos más emotivos del larguísimo concierto fue, sin duda, la entrada de unos jóvenes del 15M en plena actuación que recordaron los valores del movimiento, animaron al público a seguir luchando por los derechos arrebatados y proclamaron la soberanía y la revolución ante el amparo de un Manu Chao sonriente que reivindicaba así la personalidad comprometida de la que hace gala con su música.
En algunos momentos más pausado, incluso repetitivo; en otros más animado, no cabe duda de que Manu Chao es de los pocos artistas que puede dar un concierto de tres horas sin que el público se duerma, y lo consiguió. Tal vez la fórmula “La Ventura”, demasiado acústica, no contribuyó a defender del todo bien melodías que se basan en samplers y concatenaciones, pero la audiencia se hallaba entregada (en muchos casos no sólo al propio Chao sino a la atmósfera del festival, que los inducía al salto y el desfase) y el músico, en general, no decepcionó.
Acompañado durante buena parte del concierto por colaboraciones semi-espontáneas con otros participantes en el festival, hizo versiones de canciones populares y reinterpretó otras, tocando el ska, el reggae, la salsa o el folk en un espectáculo cuyo estilo podría definirse, como bien definía Mano Negra, como pachanga pura y dura.
Despidiéndose con un “volveré a Galicia, volveré a Bemposta”, Manu Chao se fue por la puerta grande dando paso a los autóctonos Os Festicultores que continuaron la fiesta hasta altas horas de la madrugada.












realmente impresinante,los pelos de punta es una banda cojonuda y manu chao es la ostia
viva galicia y benposta,los muchachos del circo,y todo lo que he vivido en el festival.
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Manu Chao ama y entiende a la simpática ciudad de Orense.……