Este año se celebra el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens y, como no podía ser de otra manera, los homenajes y las celebraciones no se han hecho esperar (la BBC ya estrenó en 2011 su nueva versión de Grandes esperanzas, sin ir más lejos). Pero no todos los homenajes son iguales y de la mano (de nuevo) de la BBC ha llegado a nuestras pantallas The Bleak Old Shop of Stuff, una miniserie que se atreve a revivir el universo dickensiano en clave de humor.
Agrupando en su título referencias a dos de las obras del conocido autor (Casa desolada –Bleak House– y La tienda de antigüedades –The Old Curiosity Shop–), esta miniserie nos cuenta la historia de Jedrington (Robert Webb, Blessed) y Conceptiva Secret-Past (Katherine Parkinson, The IT Crowd), un matrimonio que regenta una tienda de objetos de lo más extraños (como un sofá-piano, bacon de elefante, bigotes para mujeres o un localizador monárquico) y sus hijos, Victor y Victoria.

La serie tiene dos partes: la primera la forma un solo episodio que es, directamente, un especial de Navidad, en el que conoceremos a los personajes y nos meteremos de lleno en una descacharrante historia llena de referencias (excelentemente parodiadas) a las obras de uno de los mejores escritores ingleses de todos los tiempos.
Los tres episodios que le siguen y forman la segunda parte de la serie, sin embargo, repiten algunos personajes pero no argumento. Aquí veremos a los cuatro miembros de la familia Secret-Past viviendo pobres y felices hasta que llega a sus vidas el malvado empresario Harmswell Grimstone (Tim McInnerny, Blackadder), que les hará ganar una fortuna de la noche a la mañana para después arrebatarles todo lo que poseen.

Aunque también aquí encontramos referencias a las obras de Dickens, la mayoría de los gags no están centrados en el universo creado por dicho escritor, sino que presentan situaciones y diálogos delirantes, muchas veces completamente absurdos, que nos hacen recordar desde el bizarrismo de Psychoville (BBC Two, 2009) a los mejores sketchs de The IT Crowd.
Una cuidada ambientación y un muy bien elegido casting, además, hacen que esta serie no pase desapercibida. Y, aunque en ocasiones echamos en falta un poco más de acidez, sin duda nos hará reír a gusto.










