En estos últimos años Rumanía se ha consolidado como un referente europeo de buen cine y ha exportado varias peliculas imprescindibles en cualquier selección de lo mejor de la década. Si quiero silbar, silbo podrá unirse a esa lista del cine rumano tras su próximo estreno en países como el nuestro, por tratarse no sólo de una muy buena película carcelaria sino también de un buen ejemplo de cine social, realista, crudo y sin fisuras.
Candidata por Rumanía en los Oscar, podria haber superado perfectamente alguna terna por su calidad pero es de suponer que su órdago de violencia final fue demasiado para un sector de la Academia, ese vetusto público que elige las candidatas en esta categoría, un tanto conservador. Sin embargo, supo destacar en el festival de Berlin de 2009 donde recibió el premio especial del jurado tras competir con cintas del calado de A propósito de Elly o La teta asustada.
Un apabullante George Pistereanu, nominado por su interpretación en esta película en los Premios del Cine Europeo en 2010, protagoniza esta cinta en la que vemos cómo un joven que ve acercarse la redención de su delito y la posibilidad de salir de la prisión en la que está encerrado tras una vida de miserias, intenta que su hermano pequeño no padezca su misma fortuna y cómo se deja llevar por un huracán de ira y violencia cuando teme que su madre haga con el pequeño lo que antaño hiciera con él.
Florin Serban debuta con una dirección austera, fría y feísta, pero a su vez, idónea para centrarnos en lo que quiere contar y que vayamos adentrándonos poco a poco en la psique del protagonista. Según avanza el metraje, el ritmo de la cinta adquiere mayor dinamismo y la tensión crece de un modo espectacular hasta dar lugar a varias secuencias de muy buen cine cuando la película alcanza su parte final.
Así, tras un incomprensible retraso que ha provocado que esta cinta se estrene en España tres años más tarde de la fecha en que se presentó por festivales llega a nuestras pantallas una historia de violencia contada con sencillez pero dotada de veracidad, en parte por la magistral actuación de su protagonista, que merece ser vista y analizada. Más vale tarde que nunca.










