A pesar de que cada vez hay más y mejores series que disfrutar (sí, repitámoslo de nuevo, estamos en plena era dorada de la televisión), también nos encontramos a menudo con fracasos monumentales que no logramos aguantar más de diez minutos. Sin embargo, entre estos extremos están también los “quiero y no puedo”, aquellos proyectos que prometían mucho en un principio y que no consiguieron mantener nuestra atención más que unos pocos capítulos –porque presentaron un episodio piloto deslumbrante y después no pudieron mantener el nivel o porque aspiraban a una calidad que nunca lograron alcanzar.
Uno de los bluffs más sonados de esta temporada ha sido Alcatraz, el nuevo proyecto de J. J. Abrams. A pesar de tener un argumento interesante (decenas de presos y agentes de policía desaparecidos que aparecen cincuenta años más tarde, sin haber envejecido un solo día, y un equipo de lo más variopinto encargado de encontrarlos y devolverlos a prisión), la serie no ha dado nada de lo que prometía en un principio. Ni ha sido la nueva Perdidos (quizá ese ha sido su mayor error, aspirar a convertirse en un fenómeno que difícilmente se volverá a repetir) ni ha conseguido mantener el misterio y la intriga durante mucho tiempo. La serie despidió su primera temporada con un final abierto, pero parece bastante improbable que eso sea suficiente para que los espectadores le den una segunda oportunidad.

Touch, el nuevo proyecto de Kiefer Sutherland, nos presenta a un niño autista con un talento excepcional para los números que es capaz de ¿ver el futuro, el presente y el pasado al mismo tiempo?, y que hace que su padre se patee toda la ciudad para poner en contacto a diferentes personas que aparentemente no tienen nada en común, mientras intenta que no le quiten la custodia del pequeño. Sólo lleva seis episodios emitidos, pero no da la impresión de que la historia vaya a dar mucho más de sí en los siguientes. Todo parece demasiado cogido por los pelos, todos los finales son demasiado felices y al final todos los episodios resultan ser demasiado iguales.
Poco antes de que Sutherland decidiera hacer borrón y cuenta nueva y deshacerse de Jack Bauer se estrenó otra de las series que parece que se desinfla por momentos: Smash. Ambientada en el mundo de los musicales de Broadway, tuvo un par de buenos primeros episodios que han dejado paso a una retahíla de canciones ñoñas, relaciones increíbles y palos de ciego que ni las pseudo-cenicientas modernas ni la presencia de Uma Thurman logran salvar. En resumen, que llevamos casi doce episodios esperando que pase algo interesante, y eso es demasiado tiempo.

Con menos episodios emitidos y con peor resultado se ha estrenado Missing, que nos presenta a Ashley Judd en el papel de una madre coraje y exagente de la CIA que se dedica a recorrer Europa en busca de su hijo, que ha sido secuestrado por nadie-sabe-quién-ni-por-qué (a pesar de que el acto en sí ha sido grabado en vídeo. Ejem). Lo bueno de esta serie es que desde el primer episodio se ve que no hay por dónde cogerla: los “malos” son planísimos e increíbles, los “buenos” (la CIA y la Interpol, nada menos) no serían capaces de encontrar sus propios zapatos aunque los llevaran puestos y encima tenemos una tensión sexual no resuelta tan flagrante que resulta ridícula. En fin, que no da para mucho.
Y mientras podamos ver series como Mad Men, Juego de tronos u otras tantas que sí merecen la pena, mejor obviamos éstas.










Lo de ‘Touch’ ha sido bastante triste, porque el primer capítulo prometía algo, aunque es cierto que eso de que te explicaran prácticamente todo daba cierto margen para la alarma. De ‘Alcatraz’, en fin, un gran fracaso bastante esperado. Eso sí, echo de menos en la lista algunos de los fracasos más sonados de la temporada como ‘The River’, que si bien tenía su gracia, y mejora bastante al final, la audiencia ha sido bastante discreta por no decir ridícula
Mmmm yo a The River no la metería en este saco porque, por un lado, no ha tenido una promoción tan brutal como estas cuatro series (han sido meses y meses de avances, trailers… incluso el piloto de Touch se estrenó un par de meses antes que la serie en sí), lo que tampoco creaba grandes expectativas. Había curiosidad por verla, sí, pero no creo que nadie esperase una revolución del género fantástico. Y, por otro, a pesar de que ha tenido muy poca audiencia, no ha sufrido un bajón significativo en la calidad ni ha tenido a los espectadores esperando más de media temporada que pasara algo.
No sé, es cierto que The River ha resultado un fracaso porque la veíamos cuatro gatos, pero creo que es una serie muy entretenida y muy honesta, pues en ningún momento promete algo que no da.