Leer a Proust puede salvarte la vida, o al menos eso dice Alain de Botton en el libro con el que inició su carrera literaria. Salvación aún no sé si procura, pero compañía un rato. Junto a Thoreau, otro artista de la soledad, Proust es uno de esos autores a los que puedes dedicar en exclusiva toda tu vida de lector y sentir que todavía os queda lo mejor, que apenas has comenzado a arañar la superficie de su obra.
El filósofo Víctor Gómez Pin no sólo ha hecho eso, leer y releer la Recherche, sino que ahora acaba de ofrecernos su selección personal en un libro singular. Coordinado por Juan Ramón Makuso —un poeta vasco con obra propia y excelentes ediciones a sus espaldas, como la dedicada a Joan Margarit—, estas Analectas reúnen y prologan los pasajes favoritos de Gómez Pin, en el original francés y en su correspondiente traducción al castellano, catalán, euskera y gallego: las cuatro lenguas que según Gabriel Aresti todo español debería conocer.
Más de doscientos fragmentos en cinco lenguas y casi trescientas páginas de gran formato componen este libro editado con mimo por la donostiarra editorial Hariadna. Como dice Lurdes Auzmendi en su presentación, la espléndida maquetación del libro permite leerlo bien como una enciclopedia proustiana (los pasajes está ordenados por temas en un índice con títulos y subtítulos) bien como un ejercicio de traducción comparada. Esto nos permite disfrutar no sólo de la penetración psicológica y la capacidad descriptiva del texto francés, sino también del viaje de lengua a lengua protagonizado por una de sus frases.
Así una obra verdaderamente clásica crea su propia posteridad, y con ella la de su autor. Proust podría estar hablando de nosotros cuando, al describir el camino por el que uno llega a la belleza de una frase, comenta que “la amaremos más que a las demás por haber tardado más tiempo en amarla. De hecho este tiempo que necesita un individuo para penetrar en una obra algo profunda es como el resumen y el símbolo de los años, quizás los siglos, que transcurren antes de que el público pueda verdaderamente amar una obra auténticamente nueva.” Que es justamente esta que tenemos entre manos, un regalo para todos sus lectores.










Gracias por el artículo, es refrescante leer en un blog algo cultural y no tribialidades de todo tipo como pintarse las uñas o mejorar el rubor.
Sigan adelante.