La editorial Nevsky Prospects, afincada en Madrid y especializada en literatura rusa, ha editado recientemente El zoo trágico, de Lidia Zinoviéva-Annibal, una de las escritoras rusas más importantes de finales del siglo XIX. Y así lo demuestra este volumen que rezuma el sabor de lo rural por todos los costados, en el que la mirada de la niña Vera y su fijación con el mundo animal y paisajístico nos muestran la moral, las relaciones sociales, el pensamiento de la época y las diferenciaciones entre las vidas y costumbres de los campesinos, de la narradora y de su familia, provenientes de una familia de clase alta.
En El zoo trágico Lidia nos transmite la frescura, la inocencia y la emoción de una niña que ansía el transcurso de las estaciones y la llegada de la primavera. Motivos imprescindibles para dejar el domicilio de la ciudad y volver al pueblo, donde la familia es propietaria de terrenos, ganado y una casa, desde la que se nos irán descubriendo página a página las contradicciones de la vida rural en la Rusia pre-revolucionaria.
La novela de Lidia Zinovieva-Annibal posee una excelente concreción con la que va desgranando episodios, se nos van presentando sutilmente a los personajes y nos introduce a un mundo interior ingenuo y travieso, haciendo hincapié en el palpitar de la niña, de su sentimentalismo y esa emoción ante los hechos que acontecen y harán, inevitablemente, que sufra aún siendo una niña.
El zoo trágico está organizada en nueve capítulos, independientes entre sí, en los que la la niña Vera nos acercará al mundo animal al que se aferrará, por el que luchará y, a la vez, hará que se enfrente a ellos recibiendo un castigo constante: lobos, oseznos, mosquitos, pájaros, liebres, perros, conejos, burros y un largo etcétera de animales con los que la narradora convivirá, los cuidará, los amará y, en multitud de ocasiones, sufrirá por ellos. Y es ahí donde radica la magnitud de este libro en el que la autora establece a través de la relación y embelesamiento hacia el mundo natural y sus dificultades un fiel reflejo de la sociedad de la época y de sus creencias, siempre desde la óptica de la mujer.
Vladímir Aly ha realizado la labor de traducción, a la vez que ha escrito el prólogo donde desmenuza las características literarias de la autora que recrea, según él, la musicalidad a través de su escritura como un proceso cognitivo, y, por otro lado, detalla las dificultades que le ha suscitado traducir este libro que tenemos entre las manos.
El zoo trágico es un libro preciso, de una prosa poética, dulce y desgarrador en el que se presentan temas como la incomprensión, a la soledad y las contradicciones. La atracción, la admiración, el miedo, el asco, la maldad, la culpa, el arrepentimiento y la religión pueblan las páginas en forma de sensaciones, sentimientos, enfados, alegrías y llantos de Vera.
En definitiva, un fantástico libro con presencias y estancias formadas de tierra y bosques. La vida placentera y sosegada en el ámbito rural con el ritmo campesino de fondo. El amor, la admiración y el respeto hacia los animales que nos transmite la autora y que hacen que conozcamos con precisión las particularidades de un mundo salvaje y tierno, y que finalicemos la lectura con el mismo rostro sonriente y cómplice de travesuras.










