Críticas, Música

Joe Crepúsculo revive en ‘El Caldero’

Por Zuri Negrín 8 feb 2012 0
Joe Crepúsculo revive en ‘El Caldero’

Hace unos años que se nos apareció un personaje llamado Joe Crepúsculo, especializado en grabar discos con toneladas de canciones, producciones caseras que sonaban cuanto menos cutre, y todos nos preguntábamos cuánto tenía de serio, cuánto de broma y cuánto de genialidad este señor de página web mareante y retro. Retro como una música y un estilo que le puso a los pies de la crítica con el excesivo pero sorprendente Supercrepus. Luego vinieron algunos sucesores algo desorientados donde uno ya no sabía encontrar a aquel simpático personaje que hacía canciones caseras y parecía querer reírse de todos con aires amateur. Pero he aquí que este año 2012 Crepus ha vuelto, y lo hace con un fantástico disco en el que ha vuelto a las labores de producción para reinventarse y consolidarse como cronista de la música popular española y latina, homenajeando estilos dispersos y golpeando con fuerza la mesa recordando que sigue estando ahí.

Pero lejos quedan los tiempos de las grabaciones caseras que regalaba en la web y los interminables discos con un par de decenas de canciones. El Caldero concentra lo mejor de su música, está muchísimo más cuidado y trabajado que su predecesor, Nuevo Ritmo, donde ya se apreciaba esa evolución hacia un sonido más meticuloso. Aquí reduce los referentes a la música latinoamericana a un par de canciones y refuerza un estilo que tiende más a ese combinado entre la música de verbena de pueblo o de gala de variedades, y un buen puñado de geniales temas pop.

Y no solo por lo musical, sino por esas letras imposibles a las que estamos acostumbrados con perlas como “y que me hagas girar como la máquina de kebab / y si el fuego que hay dentro de ti me llega a quemar alguna vez / eso está por ver” o superlativas almibaradas y cercanas a lo paródico (“quiero estar siempre a tu lado / vivir contigo los momentos malos”) en ‘Enséñame a amar’, que podrían funcionar de la misma manera como parodia que como canción seria, algo que solo un genio puede resolver con éxito. Es precisamente el tema amoroso y profundo el que parece predominar, como comprobamos en la enorme ‘Si tú te vas’ (“yo soy esclava de mis errores / nunca he perdido tanto de una sola vez / tal vez nos estemos haciendo mayores / si tú te vas no sé qué hacer”).

Y es que Joël Iriarte ha pasado un año encerrado en el estudio, trabajando las canciones de forma autónoma, como en sus inicios. Lo que antaño sonaba algo descuidado e inmediato, ahora se percibe mucho más cuidado y evolucionado. Canciones como ‘La higuera’, la ya comentada ‘Amor de fuego’, el tropicalismo con mensaje de ‘La fuerza de la vida’ o ‘Avena loca’ entran desde la primera escucha con estribillos pegadizos a rabiar y un sonido que recupera la caja de ritmos como hilo conductor. Por supuesto, queda espacio para esas bromas como la simpática ‘Una semana con los polis’ que arranca una sonrisa: “toda la semana sin duchar / sentado descalzo en el sofá / mirando películas de policías / tomando cigarros y cervezas frías”, y además se lanza con el catalán en la inclasificable ‘Quan tothom s’ha marchat’, sacando a relucir en ambas la aspereza vocal marca de la casa.

Con todo, El Caldero sorprende a los que poco esperaban a estas alturas de Joe Crepúsculo. Es además un disco que parece llamado a ampliar su público y se consolida como uno de esos genios posmodernos que tanta falta nos hacen en este país, y al que quienes echaran de menos su esencia podrán volver a disfrutar de lleno.

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