
- Los Muppets
- Musical, Estados Unidos, 2011
- Director: James Bobin
- Reparto: Jason Siegel, Amy Adams
- Distribuida por Walt Disney
- Estreno en España: 3 de febrero de 2012
Cuando se anunció su regreso, muchos creyeron que se trataba de una broma pesada, poco menos que un suicidio. Pero era cierto. Los famosos personajes creados por Jim Henson y cuyo Muppet Show fue una verdadera referencia durante las cinco temporadas que estuvo en antena entre 1976 y 1981 han vuelto. Y lo han hecho a lo grande, con una excelente y nostálgica película que recupera el espíritu del show original y supone un homenaje luminoso y colorista para los populares personajes. Especialmente si recordamos los anteriores intentos, fallidos y excesivamente orientados al público infantil.
Pero para esta ocasión se ha prescindido de mandar a los personajes a representar historias clásicas o enviarlos al espacio. En esta ocasión, la historia, tan absurda como entrañable, cuenta con los personajes de felpa como principales protagonistas y parte (a través de un estilo muy Pixar) la historia de Walter, un personaje que siempre ha sido el mayor admirador de los Muppets (Disney ha prescindido del habitual nombre en nuestro país, Teleñecos, suponemos que para facilitar la adaptación de las canciones al castellano). Su hermano -humano, e interpretado por Jason Siegel- decide invitarle a un viaje junto a su novia en el que llegarán a Los Ángeles y visitarán el antiguo teatro de los Muppets que un magnate del petróleo quiere derribar por las reservas que alberga en el subsuelo. A partir de aquí los personajes intentarán reunir de nuevo a todos los personajes a través de una serie de divertidos e ingeniosos gags y números musicales, hasta lograr celebrar un nuevo programa que les ayude a salvar el antiguo teatro.
Si bien la premisa puede parecer ridícula, y los bailes y las canciones, también, el resultado que han obtenido tanto Jason Siegel (How I met your mother) en el guión como la de James Bobin (responsable de algunos de los personajes más hilarantes de Sacha Baron Cohen) en la dirección, es más que correcta, y consiguen que todos y cada uno de los personajes originales, desde Gustavo y Miss Piggy hasta Gonzo o el oso Fozzy, tienen su momento estelar en la preparación de un show que termina por ablandar el corazón de cualquiera o, como mínimo, hacernos salir de la sala de cine tarareando alguna de las pegadizas canciones.
Mención especial merecen algunos de los momentos más disparatados de la película, casi siempre relacionados con la música. Ahí tenemos la aparición estelar de la versión ungerground de los Muppets, los Moopets, o la fantástica Man or Muppet (con un genial cameo del Big Bang Theory Jim Parsons), nominada al Oscar a la Mejor Canción. Los viajes mapa a través, o la interpretación estelar de Smells like teen spirit y un Forget You con gallinas, que también despiertan más de una carcajada.
Pero estos Muppets además vienen acompañados por un puñado de cameos de lo más inesperados, comenzando por la polifacética Feist, que también colabora junto a Joanna Newson en la banda sonora, y con un buen puñado de actores que van desfilando, muchas veces de manera innecesaria. Ahí tenemos a Mickey Rooney, Zack Galifanakis, Neil Patrick Harris, Willie Nelson, Whoopi Goldberg o Rico Rodríguez (Manny en Modern Family). Desgraciadamente en España no se podrá disfrutar de la película en versión original por lo que muchas de estas intervenciones se quedan algo huérfanas al estar camufladas bajo las voces de los actores de doblaje.
Riéndose de lo desfasado de hacer una película sobre ellos a estas alturas, burlándose de la antigüedad de los personajes y mezclando en un divertidísimo cóctel nostalgia, ironía y bastante (a veces demasiado) azúcar, Los Muppets es una disfrutable película musical que viene, al fin y al cabo, a reivindicar unos personajes que quizá hoy más que nunca, en medio de tanto efecto especial, tanto CGI y tanta animación por ordenador, venga a refrescar las pantallas con un poco más de alma y un poco menos de tecnología y presupuesto.
Y ojo porque, además, junto a la película se estrena un divertidísimo corto con los personajes de Toy Story, Pequeño Gran Buzz, que parodia los típicos regalos del menú infantil de las cadenas de comida rápida y que demuestra que el ingenio de los creadores de la franquicia de los juguetes siguen teniendo un enorme filón con el que sorprender.














Supongo que para muchos nostálgicos lo del cambio de nombre puede ser una ofensa, pero ya iba siendo hora de que se desterrara el ridículo nombre de Teleñecos. Una pena lo de la V.O., pero ¿qué tal es el doblaje de los muñecos?