Arte y diseño

Henri viaja a París

Por Alicia Guerrero Yeste 23 ene 2012 0
Henri viaja a París
    • Henri Viaja a París
    • Leonore Klein (texto), Saul Bass (diseño e ilustraciones)
    • Editorial: Gustavo Gili, Barcelona, 2011
    • 48 páginas

El argumento de Henri viaja a París es la variación sobre uno de los tradicionales cuentos judíos de Chelm, un relato aparentemente cómico pero en el que subyace una moraleja que ilumina una enseñanza sagrada del Talmud: ‘todo es igual en todos los lugares del mundo’. Eugene Feodorenko y Rose Newlove recrearon ese cuento en el cortometraje de animación The Village of Idiots (http://www.youtube.com/watch?v=TLGnekh2y6k)  en el que se nos relata cómo un hombre llamado  Shmendrik salió de su pueblo para conocer el pueblo vecino y cómo, por una confusión causada por su propia falta de luces, acababa dirigiéndose de nuevo hacia su pueblo de origen, confundiéndolo con el que debía ser su lugar de destino.

A Henri, el protagonista de este pequeño cuento, le sucede lo mismo; aunque, en su caso, la confusión en la dirección del camino hacia su destino la provoca un pájaro travieso. Y el meollo de su historia quizás también tenga que ver con la idea que contiene esa enseñanza sagrada pero es, sobre todo, el hacernos reconocer la necesidad de construirnos nuestras propias fantasías sobre la realidad para saber quiénes somos.

Es un cuento escrito con una deliciosa sencillez, mediante las palabras y la sintaxis que lo convierten en una lectura perfectamente clara y comprensible para un niño muy pequeño y en las que un adulto puede admirarse, percibiendo el deliberado esmero de la autora (y del traductor de esta versión en castellano) por lograr una expresión limpia e ingenua, a través de la que embargarnos e identificarnos con la candidez de Henri y su fantasía sobre París, la gran ciudad tan distinta al pequeño pueblo donde él vive y sobre la que tantísimo ha leído y explicado a sus amigos.

Sabe que es grande, que en ella vive mucha gente, que hay muchos autobuses, que hay edificios muy altos, iglesias muy bonitas, miles de árboles…Que es muy distinto a Reboul, donde él vive, en una casa pequeña con jardín, y en donde hay un parque con una ardilla, una pequeña iglesia y cinco árboles, un autobús  y viven pocas personas. Mediante esos dos planteamientos, Klein nos evoca la significativa elementalidad con que un niño reconoce los elementos de su realidad y quizás también pueda inducir al adulto a fascinarse frente a lo que puede reconocer como profunda idealidad en esa infantil construcción fantástica de la gran ciudad, como lugar entre heroico y bello.

Esa cuidadosa sencillez del texto encuentra su perfecto apoyo en las ilustraciones que Saul Bass: no sólo en sus trazos claros, esquemáticos, sus juegos con la tipografía, el vigorosísimo impacto de los colores, sino también y, sobre todo, en la dinámica composición visual que se despliega en muchas de sus páginas, convirtiéndolas en una  secuencia narrativa o una especie de gran pantalla que, aún estática, demanda un recorrido visual que tiene una función narrativa y también en la heterodoxa comprensión del libro como soporte, ya que sus ilustraciones construyen la historia ocupando libremente todos los espacios del volumen.

Henri viaja a París es uno de los volúmenes que forman parte de ‘Los cuentos de la cometa’, una colección que la editorial Gustavo Gili, especializada en arquitectura y diseño, ha iniciado recientemente específicamente dedicada a libros infantiles. Libros infantiles que pueden resultar también altamente interesantes y atractivos para otros lectores fuera de esa categoría. El encanto de esta historia, el placer de la escritura de Klein y las ilustraciones de Bass – a las que hay que sumar el detalle de que la historia de Henri fue la única ocasión en que ilustró un libro infantil- hacen que éste absolutamente lo sea.

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