Deslumbrada por la atmósfera, un bar pequeño y cargado rebosante de detalles pop, Emmy the Great desembarcó en Ourense el 27 de enero envuelta en su aparente fragilidad. La ex Noah and the wale vuelve con el que – parece – será su disco revelación, Virtue, después de correr peor suerte que su ex compañera de grupo, Laura Marling, que llegó a rozar el olimpo del folk tras la separación del grupo. La pequeña, pequeñísima Emma no tuvo tanta suerte y para conseguir su primer disco en solitario tuvo que autofinanciarlo. Su voz aterciopelada presentó anoche Virtue en Ourense dejando claro que su intención es quedarse, aunque de una forma tan sutil que apenas se intuye si se repara sólo en su actitud.
Moviéndose en la ambivalencia de detalles naif y bromas entre canciones que desencadenaban las risas de un público no demasiado acostumbrado a hablar inglés, Emmy the Great interpretó un repertorio de apenas una hora en el que no faltaron todos los temas de su nuevo disco. Tocando diferentes guitarras y el bajo, en una atmósfera íntima, manejó su voz inconfundiblemente, aunque de forma demasiado pautada. Al comienzo del concierto, cada tema parecía estar encorsetado, conformado por una voz coral y melodiosa claramente entrenada, aunque su simpatía con los asistentes y lo que alguna de sus miradas reflejaba al cruzarse con ella en el escenario lograban equilibrar la balanza a favor del sentimiento. Sólo con la intensísima Creation, y otras tan personales como We almost had a baby se fue rompiendo la escarcha que parecía acompañar a la cantante, impecable – eso sí – a nivel vocal en todo momento.
En Virtue, Emmy the Great suena más sincera que en First Love y lo sabe; sin abandonar el toque folk que le es inherente, el conjunto es más heterogéneo musicalmente y los temas son más complejos. Emma recorrió cada recoveco de su reciente y traumática ruptura sentimental para encontrar algo que está más allá de la canción ligera y que logró transmitir modulando su voz y jugando con los arreglos, sin dejar de aumentar paulatinamente la fuerza hasta terminar con Trellick Tower, momento en el que inundó la sala de escalofríos y conectó sin reparos con los espectadores. Siendo una artista que aún necesita crecer, ayer en Ourense Emmy the Great dejó a una audiencia sin prejuicios con ganas de más. Y eso requiere talento.











Artigo moi interesante sobre Emmy.