
- La Conspiración
- Drama judicial, USA, 2011
- Director: Robert Redford
- Reparto: James McAvoy, Robin Wright, Kevin Kline, Evan Rachel Wood, Danny Huston, Tom Wilkinson
- 122 minutos
- Estreno en España: 2 de Diciembre de 2011
Cuatro años después de la que fue su séptima película en la dirección, Leones por corderos, Robert Redford vuelve a situarse tras la cámara en La Conspiración, un drama histórico que revive los acontecimientos acaecidos tras el asesinato de Abraham Lincoln, la necesidad de encontrar rápidamente unos culpables que pagaran por el asesinato, de vengarse contra una conspiración para acabar con el presidente entre ciudadanos del sur, que venía de perder la Guerra de Sucesión, sin importar la recién creada Constitución ni los derechos humanos, solo la posibilidad de terminar pronto y colgar a los potenciales asesinos.
Protagonizada por James McAvoy, especializado en películas de época, interpretando a un héroe de guerra que ve como todos sus allegados le dan la espalda cuando comienza a ejercer de abogado y tiene que defender a una de las acusadas de conspiración en el asesinato de Lincoln, Mary Surratt, interpretada por Robin Wright, una madre abnegada que es capaz de dejarse condenar con tal de no perjudicar a su hijo, uno de los conspiradores.
Así, en poco más de dos horas de duración asistimos a uno de los acontecimientos más importantes de la historia de los Estados Unidos y lo hacemos a través de un guión que respeta los hechos reales, trazado con solvencia y con una factura técnica más que correcta. Las interpretaciones también superan el corte, destacando Robin Wright y Evan Rachel Wood como la hija de Mary Surratt.

Lamentablemente, la duración de la película no está todo lo justificada que debiera y son varias las secuencias que perfectamente podían haberse quedado en la sala de montaje sin que cambiase un ápice la historia. Por otra parte, la sensación que impera en todo momento es la de corrección, y no la de brillantez como cabría y sería deseable esperar. La película se limita a contar una historia ya sabida, a exponerla ante los ojos y de paso, nos obliga a juzgar, con severidad, la actitud de las autoridades y el poder en aquel amañado juicio. Todo lo que el espectador debe pensar y sentir está desmenuzado y preparado de antemano para que así sea, para que nada falle por el camino.
En resumidas cuentas, La Conspiración tiene varios elementos que podrían haberla convertido en una gran película de juicios, pero finalmente se queda a medio gas por su necesidad de subrayar lo que el espectador debe pensar y sentir, y por querer alargarse más allá de lo realmente necesario, además de una sobriedad estilística que no aporta nada que no hayamos visto anteriormente. Aún así, sirve como buen entretenimiento y ayuda a que quien no lo haga, conozca un poco más de la historia de los Estados Unidos.











