Literatura

Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer

Por Marian Chaparro 30 nov 2011 1
Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer
    • Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer
    • Maximiliano Barrientos
    • Editorial: Periférica
    • 127 páginas

Un libro te puede tocar en el hombro con insistencia por varios motivos: porque conozcas a su autor, en persona o a través de sus caracteres, y sepas que todo lo que él escriba funcionará dentro ti como el bambú en los koalas; porque te lo haya recomendado alguien a quien aprecias -o precisamente lo contrario, porque sepas que no le gusta a alguien con quien no te irías ni a comprar el pan-; por su formato, encuadernación, tamaño, tipo de papel, tapas e imagen de cubierta, que te transmiten determinados estados de ánimo que han de acercarse irremediablemente al tuyo, o por ese puñado de palabras que logra enemistar a editores y autores: el título.

Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer, de Maximiliano Barrientos, puede pertenecer a esta última categoría de tipos de reclamo, a pesar de que su autor es considerado por algunos como una de las grandes bazas por despuntar de la literatura latinoamericana, en general, y boliviana, en particular. Un título sugerente, demasiado largo quizá para los cánones habituales, que no pasa desapercibido y que te deja pensativo, oscilando entre imágenes color sepia y un futuro abocetado.

La obra es un conjunto de cinco relatos de adolescentes en plena treintena que no hacen más que mirar atrás y pensar que, como dirían sus padres, “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Barrientos nos da retazos de los personajes en su adolescencia, cuando estaban remangados en plena construcción de grandes fortalezas aéreas, y tenían la convicción de que vivirían ahí dentro como reyes y reinas, con la felicidad como eterna compañera. Estos fotogramas se van intercalando con sus realidades presentes, donde no queda ni un solo vestigio de aquellos fuegos artificiales juveniles.

Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer tiene como único espacio la ciudad de Santa Cruz (Bolivia), con sus interminables anillos, y como banda sonora, el rock. La mayoría de los personajes han tocado o han deseado formar parte de bandas de este tipo, con guitarras descaradas y amplificadores histéricos. Unas ansias de experimentar y de amar que terminarán en relaciones eternas y dolorosas con desconocidos de los que alguna vez se creyeron enamorar. Son personajes que viven relaciones en espiral y surcadas de fango, las cuales propician que no dejen de mirar atrás, a un pasado azul, verde y lila, que se transforma en un profundo nudo de pérdidas en degradado en el presente.

Barrientos, que recibió el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz en 2009 por otro libro de relatos (Diario), escribe con un estilo directo, casi desnudo pero sin olvidar imágenes evocadoras y al mismo tiempo letales: “No hay nadie, escucha el silbido de la mujer, una canción que sucede en otro tiempo y que llega a éste como escombros”. Es, además, un mago experto en el difícil arte de las notas al pie de página ficcionales, dibujando una historia paralela donde se divierte creando un heterónimo que discurre sobre el arte de escribir.

Esta última obra de Barrientos, junto con Hoteles, que también acaba de publicar la editorial Periférica, es una revisión creativa de los dos primeros libros publicados por el autor: Los daños (2006) y Hoteles (2007). Un escritor que se reescribe a sí mismo, quizá porque siente que está empezando a envejecer y no le gustan esas fotos suyas, que, en realidad, sabes que son tuyas.

Un comentario »

  1. anaaa 18 dic 2011 at 22:56 -

    como boy a ser de mayor

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