Zahara me espera en la planta alta de una popular cafetería del centro de Madrid. Cansada, después de toda una tarde de promoción, sonríe constantemente y, aún con el agotamiento que supone responder lo mismo una y otra vez, se le ve la ilusión y la satisfacción de lanzar un nuevo disco que, en este caso, supone una importante evolución desde su trabajo de debut. Ya fuera de Universal, y con la libertad que ello supone, ‘La pareja tóxica’ es un disco denso, sorprendente y elaborado que sorprenderá a aquellos que la descubrieron con su primer trabajo. El pasado mes de octubre charlamos sobre la experiencia vivida en una multinacional, el final de una etapa y la necesidad de libertad para el desarrollo de una propuesta creativa.
Mucha gente te ha descubierto a partir de la canción ‘Con las ganas’, que sigue siendo tu canción más popular, si atendemos a Spotify o Lastfm. ¿Qué tiene esta canción que gusta tanto a la gente?
Cuando la hice, hace siete años, venía componiendo con temáticas más superficiales. De pronto compuse una canción llorando y cada vez que la interpretaba lo hacía dramáticamente. Esto llamaba la atención y, como la letra cuenta la historia narrativa de un encuentro, era un tema tan universal y contado con tanto dramatismo que llamaba mucho la atención. Se callaba la sala y la gente se sobrecogía al verme a punto de llorar. Esto hizo que mucha gente me tomara en serio en vez de pensar que era otra cantautora mona que canta, pero también se ha convertido en la canción que no quiero volver a cantar nunca más.
¿No la vas a volver a cantar?
Con este disco, no. Igual en cinco años, ya se verá. El problema es que la gente quería que cuando llegara esta canción fuera lo más emocionante, que en su concierto fuera el día que más emocionante la hiciera y luego decir que habían estado en el ‘Con las ganas’ mítico de un lugar. Tenía tanta presión por emocionarme que tenía que evocar unas sensaciones tan tristes que me afligía y me emocionaba por provocación y luego me quedaba hecha polvo. La última vez que recuerdo que la canté fue el 9 de abril de 2010, cinco días después de dejarlo con mi novio. Había fracasado el amor, no quería tocar, estaba triste y al cantarla me puse a llorar en el escenario. Me fui y no quería salir de nuevo. Al final terminé el concierto como pude, y dije ‘ni una más’. Porque si me emociono me tiene que tocar, y si no dirán que no fue bueno. Quiero crear un mito. (Risas) La gente dudará si la llegué a cantar en directo alguna vez.
El nuevo disco se acerca más a esta atmósfera de tristeza y dolor.
Pero es otra tristeza. ‘Con las ganas’ era más una rabieta infantil. ‘Esto me gusta, lo quiero y no lo tengo’. Algo que me quitaron de sopetón y me mató. Este disco, sin embargo, es una conclusión triste a la que llego tras el análisis de un año de mi vida y hablo de la tristeza porque es a donde he llegado, como una constatación de la realidad, no es un impulso rabioso de pena. No es que me guste o me disguste, sino que no me queda otra. De hecho en este disco hay un ‘Con las ganas’ que es ‘En invierno’, la canción que más puede provocar eso pero desde el lado contrario. Es contenida, bebe de Bon Iver y Ryan Adams, no es metafórica y provoca más tristeza y agobio que el ‘Con las ganas’ entero.

¿Has abandonado ya ese ansia que te hacía pasar horas en las redes sociales?
Un poco. Sigo ahí, doy menos por culo, y también la gente menos a mí. La gente me decía que daba algo que no podría mantener, pero creo que nos hemos cansado a la vez. Había un feedback continuo, pero de pronto dejé de dar la información y la gente dejó de requerir tanto. Ya no hay tanta comunicación, es sutil. Se agradece porque ahora que la gente tiene vida propia, yo también.
Recuerdo que llegabas a contestar tus propias reseñas.
Sí, estaba con el ordenador siempre. Creo que es y sigue siendo importante estar ahí, pero la gente está contenta con ello. Intento contestar los privados y responder las menciones en Twitter como buenamente puedo.
¿Y sigues usando Myspace o está definitivamente acabado?
Está acabadísimo y me da mucha pena. Yo crecí en Myspace. Cuando salió ‘La fabulosa historia…’ tuve 39.000 escuchas en un día. El videodiario anterior tenía 100.000 visitas. Myspace me encantaba. Fue el descubrimiento del contacto con el otro y saber lo que opinan. Pero Myspace, en lugar de mantenerse como una buena herramienta para música como alternativa a Spotify, por ejemplo, ha querido ser Twitter, ser Facebook, ser Youtube y ser todo. Y claro, es lento, funciona mal, tiene demasiada información y los usuarios no están ahí. Creo que se han equivocado.
¿Llegaste a identificarte con ‘La fabulosa historia…’?
Creo que cuando salió ya estaba anticuado. Con lo que sufrí para grabarlo con negociaciones de productores y todo lo que hubo previamente, que fue algo turbio, al final me daba igual. Cuando lo recibí yo ya veía que eran canciones de seis años que ya no me representaban. La producción de Ricky me encantaba y la de Carlos Jean se aproximó pero no era exactamente lo que quería. Al recibirlo no quise ponerlo porque sabía que si lo escuchaba no querría defenderlo en directo. Pensé que tenía que disfrutar la situación que me ofrecía el estar en Universal y tocar con la banda intentando rehacer los temas de la mejor manera posible. Sin embargo, este nuevo disco habla de una época complicada pero es una época reciente, un año de mi vida con malas relaciones profesionales, personales, pérdidas familiares y, aunque es muy triste, es honesto. Está tocado por mi banda, grabado en directo, lo produce Ricky Falkner, está compuesto por Sergio de Miss Cafeina y por mí,… Están a años luz uno de otro.
¿Qué le pasa a las multinacionales que todo el mundo se va de ellas últimamente?
Es un mal tiempo, no para la música ni las discográficas, sino para una manera de marketing obsoleta. Una multinacional sigue funcionando como hace 20 años, con mucho dinero, colocando a un artista en un sitio para producir cierta rentabilidad. Ahora la gente solo compra un disco si cree que merece la pena, y para ello necesitas un público muy fiel que aprecien algo físico cuando no tiene ninguna trascendencia hoy en día. Pero están tan agobiados que cuando algo les funciona bien, lo aprietan, lo estrujan, y aprietan hasta que decide que no puede más. Y si va mal, imagínate…
¿Esto es lo que te sucedió a ti con Universal?
A mí lo que me pasó es que ellos tenían la idea de que lo mío iba a funcionar en un sitio. Lo veían entre el indie y el mainstream, y creían que al potenciar esta parte mainstream yo mantendría a los indies y llegaría a más público. Pero la gente lo que quiere es algo auténtico, así que falló. Perdí credibilidad ante los indies y en el público mainstream no cuajó a grandes niveles. No funcionó. Entonces, cuando vieron que yo no era un producto rentable, perdieron la ilusión, me dejaron apartada en un cajón y básicamente llegó un momento en el que yo quería hacer cosas, a ellos no les gustaba, y lo poco que me proponían no me gustaba. Nos costó llegar a la conclusión, pero una vez que nos dimos cuenta de que no nos queríamos, fue un apretón de manos y se acabó. Universal me acabó perjudicando igual que yo a ellos. Ni yo era perfecta para ellos ni ellos para mí. Fue una historia de amor donde proyectas mucho y recibes poco.

Volvamos a ‘La pareja tóxica’. ¿Lo consideras tu primer disco al 100%?
Queda feo decirlo, pero no puedo evitar compararlo con el otro. Tengo la sensación de que es el disco que quiero. Sé que no son mis mejores canciones, pues las mejores están por venir, pero sí son las que definen un momento concreto. Son buenas canciones que hablan de cosas complejas y reales. No son convencionales. No hay un ‘Chico fabuloso’ ni un ‘Merezco’. Son canciones con estructuras raras, finales instrumentales de tres minutos,… No he hecho concesiones. Fui eligiendo las canciones a medida que las iba haciendo, en el momento, y cuando las tuve sabía que hablaban de lo que quería contar. Luego, al mostrarlas a la banda cada uno aportó lo que quería a la canción. Esto es lo bueno. Llegar con una canción y que digan ‘vamos a tocarla’. Esa comunicación natural que debe producirse entre los músicos. Mucha gente que me conoció con ‘La fabulosa historia…’ va a pensar ‘¿ésto qué es?’, quien me conocía de antes se va a dar cuenta de que es lo que tenía que pasar y gente que dejó de confiar en mí pensará que estoy buscando otros lugares más interesantes. Será un disco de transición. Se descubrirá poco a poco.
¿Por qué se parece tanto ‘Pregúntale al polvo’ a ‘Creep’?
Cuando compongo y algo se parece a algo, y me doy cuenta, lo cambio. Yo a quien tenía en la cabeza al componer la canción era a Tulsa. Pensaba que bebía de esa música americana, ese folk pesado. Creía que tenía que ir por ahí. La enseñé a la banda, la grabamos. Diez personas y nadie se dio cuenta. Creo que conscientemente nunca podría plagiar una canción como ‘Creep’. Una vez la terminé, pensé que hay muchas canciones que se parecen a ‘Creep’ pero solo me lo dicen a mí… Una vez compuse un tema y luego me di cuenta de que acababa de componer ‘The greatest’ de Cat Power en castellano. Quiero decir que es algo común. ¿Se parece? Sí ¿Lo hice aposta? No. (Entre risas).
Puedes decir que es un homenaje…
Venga. Es un homenaje a ‘Creep’. Me encanta que me lo pregunten. Es un cover castellano. Me encantan los fans que se pelean para decir si se parece o no. Así hay polémica. Si la gente la va a conocer por esto, mientras no me denuncien… (Risas).
¿Y te siguen metiendo en ese saco de mujer que canta con su guitarra?
Creo que este disco me coloca en otro sitio. Eso era muy fácil: ‘chicas que cantan’. Un género muy fácil. ¡Pero si éramos cuatro! Yo me cabreaba cuando me lo preguntaban. Por un lado me gustaba que me compararan con gente que respeto y admiro como Russian Red o Anni B Sweet, y no con La oreja de Van Gogh, que no me interesan. Y pensaba: ¿Pero no te das cuenta que ellas cantan en inglés y yo en castellano? ¿Que yo me pongo pelucas y salto al público a bailar? ¿Que tengo mucho más que ver con Love of Lesbian que con ellas, que hacen algo más elegante y clásico? Yo soy incorrecta porque no me sale otra. Subo al escenario y tropiezo, o me olvido de la cejilla o tengo la guitarra desenchufada. Yo no puedo jugar a la perfección porque no forma parte de mi vida. Desde que una vez saludando hice una reverencia y me di con el micro en la cabeza… (Risas)
Has lanzado un tráiler de ‘Leñador y la Mujer América’, una película que nos ha dejado descolocados. ¿De qué trata este proyecto?
He protagonizado una película y la banda sonora son los temas del disco. Llamé a Nysu Films, una productora que me gusta mucho, hace casi un año para que me hicieran el vídeo. Al contarles la historia del disco se quedaron flipados porque estaban preparando una peli que iba de eso. Con la coña les dije que pusieran el tema como canción principal de la película. Al final, hablando de mezclar la película con el vídeo la acabé protagonizando. Es un homenaje a las películas de ciencia ficción de los ochenta pero con una estética ‘Twin Peaks’. Se llama ‘Leñador y la Mujer América’ por el single y es la típica película donde una chica está con el quarterback, se lía con el chungo de la clase, y se fija en una persona que tiene una peculiaridad por la que cuando elijo entre uno y otro la lío parda y la peli se vuelve un poco psicodélica. Al final el trailer de la película es el videoclip, y la película saldrá más adelante.
‘La pareja tóxica’ se pone hoy martes 22 de noviembre a la venta.
Fotos: Noemí Elías Bascuñana











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