
- El lago
- E. L. Doctorow
- Traducción de Iris Menéndez
- Editorial: Miscelánea Editores
- 312 páginas
Nunca he oído que Edgar Lawrence Doctorow (Nueva York, 1931) sea el escritor favorito de nadie. Tampoco me han recomendado ningún libro suyo ni he escuchado a nadie comentar si escribe bien o si sus libros son interesantes. Y es una pena, porque es –en mi opinión– uno de los mejores escritores estadounidenses de su generación. En activo desde la década de 1960, Doctorow es un autor leído y respetado, aunque (al menos, por estas latitudes) no se hable mucho de él.
A pesar de que, en cuanto al estilo se refiere, sus novelas (Ragtime, La ciudad de Dios, Homer y Langley, El libro de Daniel, La feria del mundo…) no tienen nada que ver entre sí (a veces da la impresión de que han sido escritas por autores diferentes), suelen caracterizarse porque, a la vez que hacen un repaso de un periodo de la historia de su país, están cargadas de una profunda crítica social.
En esta ocasión, el autor realiza un análisis de los EE.UU. en los años posteriores a la Gran Depresión, momento en el que Joe (un joven apasionado y un tanto impulsivo) abandona la casa paterna para hacer fortuna. El trabajo en un circo ambulante, el lago Loon, unos gángsters, una chica, perros rabiosos… con todo ello construirá un mundo alrededor del cual nos hará danzar.

Porque sí, en este caso el autor se encarga de jugar con el lector y manejarlo a su antojo. Nada más empezar la lectura, nos encontramos con que hay varios narradores (que no siempre sabemos quiénes son ni de lo que hablan), saltos en el tiempo, fragmentos en prosa y en verso (y estos últimos pueden ser poemas llenos de sentimiento o simple información escrita en forma de verso)…
Ni que decir tiene que, debido a este “caos” narrativo (por llamarlo de alguna manera), cuesta entrar y meterse en la historia. Pero, una vez dentro, el lector no tiene más remedio que tomar las piezas que le ofrece Doctorow y dejar volar el tiempo mientras intenta montar el puzzle que descubra todo lo que el escritor le ha preparado.
Y, una vez más, no decepciona.












Recomiendo vivamente la lectura de “La gran marcha” de E.L. Doctorow, traducción de Isabel Ferrer y Carlos Milla, Roca Editorial.
Otro libro excelente de este autor es Casa del Agua