Cinco metros cuadrados, la película galardonada este año con la biznaga de oro en el festival de Málaga, habitualmente un buen escaparate de cine español, entre otros importantes premios como la mención a mejor actor para Fernando Tejero, llega por fin a las salas de cine de todo el país.
Lo primero que puede decirse de esta cinta es que trata un tema tristemente actual y que, por la gravedad de lo que cuenta y la forma que tiene de hacerlo, resulta necesaria. Es de agradecer que el cine de nuestro país pueda tocar diversas temáticas y reflejar las problemáticas de muchas personas que se han visto en la situación de la pareja de esta película.
Cinco metros cuadrados es la historia de una estafa. De hecho, es la historia de una doble estafa. La primera es la más obvia, la que se deriva de la venta de un piso de obra nueva en primera línea de playa, eso que fue durante muchos años el mayor sueño del españolito medio, que finalmente no se pudo terminar de construir con las respectivas pérdidas para los compradores estafados. La segunda, en cambio, es más sútil pero todavía más dolorosa y se trata de la estafa que suponen en ocasiones las distintas relaciones humanas, tanto las de pareja como las de amistad, familiares, laborales, etcétera, lo mucho que pueden cambiar los vínculos cuando las circunstancias empeoran, el engaño que se disfraza de falsos sentimientos, el que cala más hondo.

Fernando Tejero da un golpe sobre la mesa con su interpretación de un hombre ilusionado y enamorado que poco a poco observa como se derriba el castillo de naipes que construyó a su alrededor. Acostumbrados a verle en comedia, sorprende en un registro más dramático y tiene bastantes papeletas para que su nombre figure entre los nominados como actor en la próxima edición de los Goya. Por su parte, su partenaire, que no podía ser otra que Malena Alterio, cumple aunque no destaca tanto en un papel menos agradecido y que provoca menor empatía aunque como estamos más que habituados a verles interactuando como pareja, la química es evidente.
Cinco metros cuadrados parte de una buena idea, tiene un guión más que correcto y unas interpretaciones aceptables, pero lamentablemente se ve lastrada por un arranque flojo y un final que roza lo desafortunado, por la excesiva caricaturización de algunos personajes y por la extraña necesidad de incluir momentos de humor en una película en la que sobran por completo. El resultado final es un producto digno, una película recomendable pero que se queda a medio camino pudiendo haber ido bastante más lejos de lo que finalmente consigue.










