Solo una personalidad estética y vital tan controvertida como Ezra Pound (1885–1972) podía proponer un ensayo en el que repasar TODA la cultura occidental y mundial. Solo él se atrevería a rebautizarla como Kultura, con ‘k’ y con mayúscula.
Su Guía de la Kultura (Capitán Swing Libros, 2011) es un tratado sobre tratados: la cultura es un ritual, una religión que merece ser estudiada. Pound se embarca en un ambiciosísimo libro que asombra por su brevedad comparada con su objetivo: 350 páginas. Y su osadía mayor es tratar de refutarla por completo.
Sí, sí, de refutar la cultura. Como cuando afirma que los filósofos griegos eran poco menos que pensadores diletantes alejados de la verdadera humanidad. O cuando explica que a partir de Leibniz no se ha avanzado nada en la filosofía de occidente. O que Montaigne fue el último de una casta de gente verdaderamente culta. Pound nos azota por nuestra ignorancia tanto como él se vanagloria de su erudición. Nada, en definitiva. que no encaje en el iconoclasta editor de T.S. Eliot y autor de unos Cantares a todas luces excesivos y rompedores.
Eso sí, obsesos del orden, aléjense de este libro. El viejo Pound no conduce su libro por ningún orden predeterminado; como él confiesa, no lleva un hilo, sino varios que se entrecruzan en su cabeza. Él jura que los tiene bien sujetos y nos pide paciencia. Este crítico opina que merece la pena tenerla por leer sus desquiciadas ideas.
Su principal diana son los popes de la cultura occidental, aunque también diserta sobre la pintura italiana del prerrenacimiento, los trovadores occitanos, los escolásticos, la filosofía oriental… hasta nos instruye sobre la gastronomía francesa en comparación con la italiana y la idoneidad de visitar Francia a pie e Italia, mejor, en coche. Desde lo evidente hasta lo hermético, Pound parece querer llegar a alguna parte sin pasar por ninguna. La impresión es que quizás esa sea la única manera de ser sistemático al describir toda la cultura universal: el caos.











Muy interesante, la verdad y por cierto, clavaíto a Medardo Fraile.