Especial FIB 2011

FIB 2011 / Crónica domingo 17

Por Migue Muñoz 18 jul 2011 0
FIB 2011 / Crónica domingo 17

El FIB ha vuelto a recuperar su crédito de primer orden igualando cifras de su edición más exitosa (2009) en recaudación y afluencia. 50.000 visitantes por día, los cuales se han hallado con unas temperaturas excelentes que se han comportado templadas sin que el calor ahogase demasiado. Quizás por eso, porque al no producirse tanta deshidratación no es tan indispensable beberse todo el cupo de litros que uno anhela en un festival de verano, los vasos han volado más de la cuenta por el cielo benicense. Es posible que la hipótesis esté mal formulada, y que haya sido realmente el arrebato provocado por gran parte de puntualidades musicales memorables las que hayan producido que el sabor amargo de la “rubia” se haya quedado incrustado en más de un cogote y más de una T-shirt de última hornada.

Antònia Font (Archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

Realidad: hoy se han lanzado más litros que en el resto de jornadas. Conjetura: el cierre de la decimoséptima edición ha sido uno de esos días frenéticos en cuanto a más cantidad de la debida de conciertos apetitosos; ni siquiera un cohete trasero habría sido suficiente para ahorrarse idas y vueltas entre los tres escenarios del recinto. A las siete y cuarto, en Fiberfib.com, Antònia Font ha contribuido a agrandar el recopilatorio de lenguas y muestras de pop auténtico e incontestable. Canciones como “Clint Eastwood”, “Coses modernes” o más joyas de su último trabajo han casado a la perfección con el último atardecer del FIB 2011: esas composiciones que hacen ver la realidad como fantasía y la inventiva como existencia, son estupendamente evocadoras cuando el sol todavía no se ha escondido y la luna ya se está dejando ver. No hay tiempo para atontarse con el cielo, en el Maravillas acaba de comenzar CatPeople: más aplacados que cuando presentaron What’s the time Mr. Wolf? Sus nuevos temas destilan hechura clásica, pero hay algo que no deja sacar esa rabia latente y nerviosa de lo mejor de la banda. La emoción no progresa retroalimentándose entre grupo-canciones-público y desafortunadamente, el hecho de que una de las bandas sensación del 2011, The Joy Formidable, toque pasados cuarenta minutos, provoca que los últimos diez del directo de la banda gallega afincada en Barcelona se pierdan como lágrimas en la lluvia porque debemos apresurarnos para no perdernos a los del norte de Gales, de nuevo en Fiberfib.com: el trío liderado por la rubia del festival (y ahora no hablamos de la bebida alcohólica sin destilar sino de Ritzy Bryan)  es el replicante a lo europeo de bandas de la alternative-music de mediados de los noventa: Garbage, etc. Bautizado su estilo como “shoegaze molón”, su rock melódico y con brío es tan contundente como frío ha sido su directo en una tercera parte de sus escuetos treinta y cinco minutos de actuación.

De Fiberfib a Fib Club, porque me lleva la corriente… De la curiosidad por saber qué hay detrás de Veronica Falls más allá de sus dos singles y sus respectivas caras B. “Found Love in a graveyard” y “Beachy Head” ya han echado humo en Spotify reproduciéndose en bucle y necesitamos saber más del oscuro pop ruidoso con aroma a década sesentera malsana en languidez. Han tocado casi, casi en los mismos metros cuadrados en los que los The Raveonettes del Whip it on dejaron huella hace más de media década, y su imperfección sonora ha aportado las suficientes sensaciones atrayentes para que la fascinación hacia este grupo primerizo y semidesconocido deba ser considerado y perseguido por si deciden apostar por un largo inminente. Sin tiempo para poder digerir la adicción que han supuesto “Squarry eyes” o “Come on over”, retrocedemos con apremio hacia Fiberfib one more time para amordazarnos al flow virulento de Stephen ‘Professor Green’ Maderson. Presentando su álbum de debut (Alive till I’m dead), así como nuevos temas que configurarán su confirmación discográfica, el fiestón del domingo por parte de este joven MC londinense y todo el notable grupo de músicos que le acompañan nos hace resarcirnos por adelantado de la imposibilidad de poder duplicarnos para eliminar el solape de horarios entre la épica de Arcade Fire y la pegada urbana de Tinie Tempah.

Portishead (Archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

Antes, Geoff Barrow y Beth Gibbons nos esperan en el Grande. El espectáculo audiovisual e hiper-sensitivo de Portishead casa a la perfección con una noche con ráfagas de viento acuciando el instante post-cena. Misterio, sonidos etéreos y traseros apoyados en el asfalto (la manera más gráfica que tienen los fibers de montarse sus palcos de auditorio imaginario). Dos décadas después del nacimiento de la escena trip-hop, los ritmos, melodías y voces que construyen el trabajo básico de los compositores de “Glory Box” o “Roads” resultan casi más novedosos y fascinantes que en su lejano punto de ebullición originario. Después de poco más de hora de concierto, el bólido que nos arrastra de aquí para allá (y vuelta a aquí) nos recuerda que The Go! Team empiezan en Fiberfib.com (visitado por enésima vez). El sexteto de Brighton se marca una celebración marca de la casa a razón de su Rolling Blackouts y gran parte de sus éxitos (¡qué bien sigue sonando “Huddle Formation” y “Ladyflash” en directo!): guateque funk, convite garage y vacaciones estivales con mucha acción y entusiasmo.

The Go! Team (Archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

Las piernas empiezan a flojear, las plantas de los pies necesitan vaciar tensión acumulada, pero el Escenario Maravillas aguarda su obra maestra de 2011 y no espera a los rezagados. Arcade Fire ni siquiera es una banda grande, ni el mayor cabeza de cartel del festival. Es más que eso. Un grupo con tan sólo tres álbumes que proclaman la épica del individuo en tiempos apesadumbrados dónde el término crisis abarca tanto el plano material como el emocional. Despliegue de medios deslumbrante y el teatro de los sueños suburbanos, de la clase media, inicia su trazado de viaje a la melancolía pop en congregación, en comunidad masiva. Tras un inicio vintage, visualmente deslumbrador (Spike Jonze como un Tarantino reciclador de emociones pop atemporales),  “Ready to start” (más que claro, no hay mejor comienzo de gira de The Suburbs que este corte) y “Keep the car running” (vuelve a estar claro, el mejor tema de los Arcade para estar en segunda posición en todo: directo y álbum). Ya no hay escapatoria, el vaivén del crescendo del directo atrapa. Los temas de The Suburbs han madurado durante este año de presentación demasiado bien.

Arcade Fire (Archivo FIB / Óscar L. Tejeda)

Ya, con toda seguridad, podemos confirmar que estamos hablando del mejor álbum de la banda: por ahora su obra maestra, dentro de no mucho, todo un clásico. Qué bien se reciben “Rococo”, o la explosiva “Month of May” (el mayor éxtasis de fiereza sónica de este FIB). “Neighboorhood #1”, también #3, “Rebellion (Lies)”,… Da igual lo que decidan tocar porqué el bucle hipnótico ya está en funcionamiento: canciones como móviles perpetuos a los que difícilmente uno puede escapar. ¿Ya ha llegado el  bis? Angustia porqué el final está cerca y ha pasado tan veloz como las idas y venidas de escenario en escenario durante la tarde. “Wake up”, pero antes de despertar definitivamente del sueño de suburbio queda “Sprawl II (Mountains Beyond Mountains)”, la fascinante joya pop de revival disco 70’s y new wave 80’s  cantada con picardía seductora por Régine Chassagne. ¡Qué majetes son los de Montreal! Todo lo barroco de su pop se convierte en luminosidad tántrica.  El hueco que te deja en el estómago la ausencia de canciones cuando llega el final se asemeja demasiado a la languidez del desenlace y la consumación de un notable festival.

El FIB 2011 ha finalizado y Chris Geddes, teclista de Belle & Sebastian, se ha encargado de dosificar píldoras de pop optimista y enérgico en su sesión DJ en Fib Club. Para que no recuerdes las connotaciones negativas de la palabra FIN y tan sólo te quedes con el anhelo vivaracho que tuviste cuando el INICIO del festival era cuestión de horas, debes tener en cuenta la diferencia que existe entre tener un sueño y tener sueño.

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