El San Miguel Primavera Sound 2011, convertido ya en un fenómeno de masas, vivió ayer en el Parc del Fórum una de sus jornadas más triunfales.
La tarde comenzaba con la repetición de las actuaciones de DM Stith y Sufjan Stevens en el Auditori. Mientras que el primero ofreció un breve y excelente concierto en el que mostró que su presencia en el festival no era un simple relleno. Con una sensibilidad a flor de piel le bastaron cuatro canciones al neoyorkino para enamorar a los fans de Sufjan que seguían accediendo sin pausa. No extraña su inclusión en la gira de Stevens, ya que sus canciones se acercan al sonido clásico de las primeras grabaciones de éste. No olvida Stith que la primera vez que subió a un escenario fue hace tres años, también en el Primavera Sound. Ahora cerró el círculo ganándose a pulso una futura plaza, esta vez con un repertorio amplio.
Sufjan Stevens / Foto: Dani Canto (Primavera Sound)
Pero lo que está claro es que si esta edición tiene un nombre propio, más allá de Pulp o de PJ Harvey, probablemente se recordará por el doblete de Sufjan Stevens. El espectáculo que montó ayer en el Auditori va más allá de cualquier definición, y se convierte en una orgía musical sin precedentes, de una modernidad apabullante, con un sonido rotundo y arrollador que se introdujo con una Seven Swans que fue poco menos que una explosión radical de matices y contrastes recibida con una de las mayores ovaciones jamás escuchadas en un directo, dio paso a los temas de The Age of Adz, álbum de corte mucho más experimental y visionario que en escena, con unas maravillosas proyecciones, vestuario futurista, coreografías robotizadas, y cambios de escenario superó cualquier expectativa. Sufjan no tiene límites, no delimita su creatividad y en su fascinante viaje al interior de la mente de Royal Robertson, a quien dedica un tiempo considerable a reivindicar y recordar durante el espectáculo, ofrece toda la artillería posible para que vibre el graderío. Finalmente, tras escuchar la potencia de los doce músicos en escena -entre ellos dos baterías- y con canciones tan brutales como Two Much, Get Real Get Right o el contrapunto de tramos más intimistas donde cantaba frente al público sin más compañía que la guitarra o el piano, el concierto deriva en un viaje interplanetario, psicodélico, orgiástico, monumental y abstracto con Imposible Soul, una pieza de veinte minutos en la que salió a relucir todo el imaginario visual y sonoro del artista y que despidió entre saltos a un público que ya había abandonado las butacas para vibrar en primera fila junto a Stevens. Bajo el despliegue visual y escénico más sobrecogedor, hubo tiempo para dos bises que se remontaron a esa época donde Sufjan hacía canciones pop más convencionales, si es que lo hizo alguna vez, y sobrecogió al piano en Concerning the UFO Sighting Near Highland, Illinois antes de cerrar con una fiesta de globos gigantes de colores al interpretar su mayor éxito, Chicago. Sobra decir que más de uno salió del Auditori afirmando sin rubor alguno que el espectáculo de dos horas que acabábamos de disfrutar era lo mejor que habían visto en su vida. Probablemente lo sea.
M Ward / Foto: Dani Canto (Primavera Sound)
Y claro, después de semejante espectáculo, uno se enfrentaba a bajar de nuevo a la realidad, a las aglomeraciones y al festival, pues apenas empezaba el día, y nos quedaban platos fuertes por degustar. Lo siguiente fue el reencuentro con The Monochrome Set en el escenario Ray Ban, en un concierto que tuvo mucho de fiesta y celebración con alegría que de revival innecesario. Ya a la vez que M Ward saltaba al Escenario San Miguel, cientos de curiosos comenzaban a aglomerarse en el Pitchfork. No era para menos. James Blake, ese artista del que la prensa especializada no para de soltar elogios, estaba listo para demostrar si su directo hacía honor a sus fantásticos EP y su álbum de debut. En un directo comedido, con la compañía de un guitarrista, un batería y sus teclados y sintetizadores, Blake exhaló su cruce de caminos entre el dubstep, la electrónica, el soul y el pop con una solidez envidiable truncada únicamente por las conversaciones interminables entre la masa, y los ecos que de vez en cuando llegaban desde el Escenario San Miguel. Luchando contra las interferencias, Blake emocionó y convenció tanto en los temas más bailables de sus primeros trabajos como en las hermosas canciones de su álbum. Su deconstrucción del Limit to your love de Feist, el tándem con las dos partes de Lindisfarne y el cierre con la fantástica The Wilhem Scream fueron lo más destacado de una actuación que pidió a gritos un emplazamiento más íntimo.
The National / Foto: Eric Pamies (Primavera Sound)
Con el recinto lleno a rebosar y una afluencia probablemente mayor que las casi 40.ooo personas que ya habían poblado el recinto el jueves, las masas se dirigían como en un éxodo interminable en el camino más largo posible en el festival, el que va desde el Pitchfork hasta el Llevant, donde comenzaba sin dar un respiro el concierto de The National. La masificación del escenario Llevant era tal que nos fue imposible acercarnos a un punto donde se pudiera escuchar el concierto, algo que escucharía comentar a muchísimas personas a lo largo de la noche. La mejor alternativa para ver un buen concierto sin saturaciones fue la nada desdeñable actuación de Half Japanese en el ATP. La reunión de la banda ha sido probablemente una de las mayores alegrías dadas al público del festival. Su actitud en escena, entre bromas y sonrisas y con un sonido rudo, potente y compacto, confirmó la buena forma con la que vuelve una banda y que, escuchada tras la modernidad de James Blake, supuso una de esas piruetas sólo posibles en un festival como el Primavera Sound. Un gustazo que el público -mucho más reducido que en otros escenarios- supo disfrutar y apreciar.
El segundo baño de masas de la noche llegaría al Escenario San Miguel con Belle and Sebastian. Los de Glasgow, con su pop nostálgico y melancólico, ofrecieron un setlist que repasó casi toda su discografía, centrándose especialmente en los discos más antiguos. Hubo espacio para intentar hablar en catalán, para subir a unos cuantos fans a bailar en escena, de bajar al foso en un par de ocasiones, una de ellas para buscar maquillaje y de tener en mente el concierto que les seguía, el de Pulp, llegando incluso a hacer un amago de versión de Common People. Sin embargo, en ese baño de nostalgia y aunque la banda puso toda su voluntad de la mano de un Stuart Murdoch algo desmejorado, especialmente en lo vocal, la sensación fue agridulce. Y es que los escoceses tienen un repertorio envidiable, pero su directo de ayer dista mucho de los mejores momentos de la banda cuyos mejores tiempos se echaron de menos anoche en el Fórum.
Belle and Sebastian / Foto: Dani Canto (Primavera Sound)
En un nuevo éxodo masivo nos dirigimos de ahí a un escenario Ray Ban que se vio desbordado ante el inminente concierto de Explosions in the Sky. Con un español bastante bueno, nos recibieron para invitarnos a conquistar el mar y hacer explosiones en el cielo. Y vaya si explotó. La descarga de adrenalina de la banda fue antológica, con un sonido de lo más enolvente y vitaminado, así como una capacidad cósmica para elevar el espíritu y hacer honor al nombre de la banda. Con un setlist que nos dejó exhaustos y sin aliento, cerraron el concierto con una referencia a los acampados de de la Plaza de Catalunya, invitando a la revolución a través de la música.
Pulp / Foto: Inma Varandela (Primavera Sound)
A estas alturas la práctica totalidad del recinto se dirigía al mismo punto de interés. El Escenario San Miguel, desde el que se enviaban mensajes con láser para que el público gritara y aplaudiera y en medio de una atmósfera donde la expectación se podia hasta tocar, con la mejor puntualidad británica salieron a escena Pulp. Una puesta en escena espectacular con un despliegue de luces, proyecciones led y el normbre de la banda iluminando al gentío con unas enormes luces de neón en lo alto de la escena nos confirmaban que habían vuelto. Y el regreso fue lo deslumbrante que se esperaba desde el primer minuto con la acertada Do you remember the first time? que se metió en el bolsillo al público y que nos recordó el por qué de tanta expectación. Con un Jarvis Cocker barbudo y hablador que nos recordó que hacía quince años que no tocaban todos juntos, afirmaba elocuente que “no venimos a hablar de historia, venimos a hacer historia todos juntos“. Es probable que lo haya conseguido gracias a un repertorio de lo más acertado que incluyó en el primer tramo uno de los hits más bailados y coreados, Disco 2000 y durante el que se vivió hasta una pedida de matrimonio en la primera fila del público con Jarvis como anfitrión. Sonaron casi todos los temas que el público esperaba escuchar en directo, especialmente esa nueva generación que llegó a la banda después de su parón. Sonaron espectaculares This is hardcore, Sunrise o My legendary girlfriend, por poner algún ejemplo. Cuando parecía que no podían ser más grandes, Jarvis se acordó de la situación de los ‘indignados’, y afirmó con rotundidad que “no entiendo muy bien cuál es la situación, pero que la policía actúe de esta forma no está bien“. Dicho esto, decidió dedicar la última canción a toda la gente que lo estaba pasando mal por la situación. No fue otra que Common People, que supuso la definitiva explosión de júbilo de las probablemente más de 40.000 personas que disfrutaban del concierto. Hubo un bis extra, pero ya no hacía falta. Habían vuelto, y habían disipado cualquier duda. Pulp han vuelto. Larga vida a Pulp.
El punto negativo de un cartel tan espectacular lo marcaron las aglomeraciones, que por momentos nos trasladaban a otros festivales de los que el Primavera siempre se había diferenciado por un plus de comodidad que este año parece haber desaparecido. En cuanto al problema con las barras, las colas se trasladaron ayer a los mostradores en los que se devolvía el dinero ingresado en las tarjetas de pago. Hoy se celebra la tercera y última jornada en el Fórum que estará marcada por la decisión de transmitir la final de la champions en el Escenario Llevant, anunciada ayer por la organización.
Mañana podrás leer en Koult nuestra crónica de lo que suceda hoy en el Fórum.












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