Situaciones Incómodas Por Salvador Luis

Juan Ramírez Biedermann

29 abr 2011 0
Juan Ramírez Biedermann

Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) es un narrador y músico nacido en la ciudad de Asunción (miembro de las bandas de heavy metal Eyesight y Sabaoth, con cuatro álbumes editados en el extranjero). Además de sus filias musicales, ha publicado el libro de cuentos Nobis (Fondo Nacional de la Cultura y las Artes del Paraguay, 2007) y la novela El fondo de nadie (Ediciones Altazor, 2010). En el año 2001 recibió el primer premio en el certamen Narradores del Nuevo Milenio y en 2006 se alzó con el concurso de relatos Club Centenario. Su obra forma parte de los libros colectivos Galería de ángeles y demonios (2001) y Asamblea portátil. Muestrario de narradores iberoamericanos (2009). Espectadores y lectores de Argentina, Canadá, Paraguay y Perú han tenido la oportunidad de ver a este músico-narrador en vivo y en directo. Y hoy, aunque prepararse física y mentalmente para una próxima gira sudamericana sea más trascendental que responder a este burdo interrogatorio, Juan, incondicional como siempre, ha preferido ponerse en una situación incómoda.

¿Cómo responderías, estimado Juan, a quienes dicen que tienes un rostro de pocos amigos?

Les diría que siempre necesité de ese rostro para abrirme paso en el mundo del metal duro (mucho satanismo, mucha cruz invertida en el camino). Pero dado el caso, pediría que abonen los honorarios del cirujano y que preparen para el post operatorio unas 10 noches en algún resort caribeño.

Hay gente que sostiene (lo leí en la última edición de Daily Mirror) que por el amor de una mujer vendiste uno de tus órganos renales, todo esto para invitarla al Carnaval de Río de Janeiro y ver las luces del Sambódromo reflejadas en sus ojos. ¿Es cierto que eres así de apasionado, Juan, o simplemente no debo creer en los chismes que se publican?

Es cierto que llevé a mi novia a Río, y que fuimos al Sambódromo un lunes de mañana bajo un sol infernal. También es cierto que el carnaval había culminado semanas atrás, y que en el recinto no había un alma. Lo único que vi en sus ojos era el reflejo de las gradas vacías y unas ganas tremendas de tomar caipiriña. Por lo demás, sí, para nada mienten al decir que soy muy apasionado y que estoy a la búsqueda de momentos intensos, al punto que reuní por primera vez a mis padres y suegros en un recital de black metal: todo para demostrar que mi amor por ella iba en serio.

Justamente a raíz de aquella nota periodística recordé que Ezequiel Collado, uno de los protagonistas de tu novela El fondo de nadie (Altazor, 2010), es un sujeto entregado al mundo prostibulario, particularmente a las conversaciones con masajistas: a oír, a opinar sin juzgar, y que por momentos existe una retroalimentación positiva entre la prestadora de servicios y el consumidor. ¿Crees que Ezequiel Collado nos está dando una lección de confraternidad y tolerancia a todos los hombres o estoy siendo igual de utópico que quienes aseguraron que en el año 2000 estaríamos viviendo en naves espaciales?

Ezequiel Collado es un tipo que respeta la profesionalidad, pero sin restar importancia al lado humano de todo oficio. Aunque sea difícil de creer, existe una persona detrás de los mecánicos de automóviles, de los conductores de noticiarios, de los jugadores de fútbol, de los asesores de imagen de los políticos. Dar para recibir. Si consumidores y prestadores de servicios nos mentimos en la cara constantemente, sería bueno llegar a momentos de tregua y escucharnos. Sería digno. Entrañable.

Estoy de acuerdo contigo, Juan. Lo entrañable, lo digno, ese es el mensaje, muy parecido al que recorre el Sistema Solar en la sonda espacial Voyager. Dicho sea de paso, ¿alguna vez has soñado con viajar a otros mundos al ver la escena en la que E.T. llama a casa? (Te lo pregunto porque, aquí entre nos, tengo un bosquejo a escala del teléfono de E.T. y creo que juntando un poco de dinero y bastante entusiasmo podríamos poner en marcha el proyecto.)

Al contrario, yo llamaría a los extraterrestres para que viniesen a nuestro planeta. En Asunción, por ejemplo, hay un montón de cosas que quizá sólo un ser alienígena pueda resolver. Por ejemplo, nuestro actual Intendente prometió en su campaña que terminaría con los baches en 48 horas, y ganó las elecciones con buen margen. Hoy, a meses de su mandato, cada 48 horas se triplican los baches en los asfaltados y las calles se vuelven cada vez más caóticas. Yo creo que sólo un ser de galaxias lejanas podría dar solución a este tipo de problemática (lo de haberle creído al candidato; lo de las calles es otro tema).

Menudo Intendente sería E.T., todo lo resolvería con el poder de su dedo rojizo y con una flotilla de bicicletas voladoras. Aunque suene tonto, es importante mantener viva esa clase de esperanza, Juan. En verdad aplaudo que en tiempos de crisis haya gente como tú, que está dispuesta a darle una oportunidad a seres que no son originarios de este planeta. Pero bueno, parece que ya nos ha ganado la hora y que aún no he lanzado la pregunta “heavy” del día. ¿Crees que después de la muerte prematura de Peter Steele (Fallout, Carnivore, Type O Negative) será posible encontrar a otro bajo-barítono que nos salve de tarambanas como los Jonas Brothers?

Por supuesto. La batalla del metal duro continúa. Los chicos de Cannibal Corpse, Deicide y Morbid Angel tienen canciones perfectas para dar una formación adecuada a la niñez y a la juventud de América Latina. Nuestros chicos deberían formarse al son de voces tan sobrias y encomiables. A mí me hubiese encantado escuchar como arrullo el coro de “Dead by Dawn”, por ejemplo. Lastimosamente mi padre me cantaba piezas más blandas de Black Sabbath y Hellhammer, bandas de su época.

Deja un comentario »

Connect with Facebook