Odiamos el whisky.
Y, por lo tanto, detestamos todo ese imaginario masculino, americano y decadente asociado a esta bebida destilada. Nos incomoda la imagen de los brainstormings en la agencia Sterling Cooper, donde todos esos tíos engominados fuman como locos y revuelven afectadamente los hielos de sus respectivos vasos cargados de Jack Daniel’s.
Sin embargo, es de agradecer que la famosa destilería oriunda de Tennessee se acomode a los nuevos tiempos y, sobre todo, que intente borrar de nuestras memorias la asociación innata de la marca de la etiqueta negra con los excesos del glam rock rock californiano de los ochenta.
Y si no lo ha logrado esponsoreando a los Mad Men, sí que lo ha conseguido abriendo la temporada de festivales en Barcelona con eventos musicales como el Jack Daniel’s Music Day.
La cita comenzó con la actuación de Sr Chinarro en el escenario 1. Antonio Luque y su grupo presentaron su último disco Presidente (Mushroom Pillows,2011), que salió a la venta el pasado 4 de Abril. Con una serie de canciones soleadas y menos introspectivas entre las que brillaron especialmente San Borondón, Una llamada a la acción y Vacaciones en el mar este grupo veterano del indie español inauguró el ajustado programa del festival.
Sin embargo, la falta de distancia necesaria entre los dos únicos escenarios se notó cuando otro grupo comenzó su sesión en el escenario 2. Entonces, el carismático Antonio Luque nos sorprendió con uno de esos gestos tan suyos, a medio camino entre la candidez y la ironía. El cantautor sevillano se puso la mano en la frente a modo de visera y, fijando la vista en el otro escenario, preguntó al público: ¿quiénes son esos que están tocando al frente?
Odio París
Y los que estaban arracando con su repertorio en el escenario 2, mientras se acoplaban los sonidos de ambos escenarios, eran los de Odio París. El grupo emergente en la escena maquetera independiente de Barcelona demostró la fidelidad de una parte del público que abandonó a Sr Chinarro en la última canción. Y se acopló al escenario 2 para seguir a estos epígonos catalanes del shoegaze que presentaron su reputado single Cuando nadie pone un disco (El Genio Equivocado, 2011). Y así fue como nos dejamos seducir con la lozanía de esas guitarreras canciones donde asoma el candor retro indie del C86 con ramalazos de noise.

I Am Kloot
Luego de degustar un elegante catering en plan pica-pica nouvelle cuisine (hasta caramelos de fuet había!) volvimos al frente de batalla para escuchar a los de I Am Kloot. Considerados uno de los grupos clave del New Acoustic Movement, el trío de Manchester nos sorprendió con un repertorio de potente eclecticismo pop. Simultáneamente, en el escenario 2, arrancaban Frankie Rose & The Outs. Su cantante, guitarrista y líder es una joven veterana de la escena garagera de Brooklyn. A su corta edad, Frankie Rose pasó por Cristal Stilts, Dum-Dum Girls y Vivian Girls hasta montar su proyecto propio, uno de los grupos que mejor practican el legado lo-fi de Phil Spector. A pesar de algunos problemas de sonido, pudieron concretar su sesión, con la candidez de melodías como Candy o Lullabyes for Roads and Miles, además de demostrar su felicidad por estar en Barcelona, invitando a su pequeña audiencia a su casa en la playa.

Frankie Rose
A continuación subieron al escenario, los de Arizona Baby. A pesar de esas largas barbas y aires de western americano fueron nuestra gran sorpresa de la noche. El trío vallasoletano despertó la nostalgia por esas cintas de ZZ Top que mirábamos con desconfianza entre la discografía de un familiar con debilidad por el blues y todos los géneros roots derivados. Entre tanta sobredosis de camisas a cuadros y folkies etéreos, sorprende la propuesta musical de Arizona Baby. Su enérgico directo de country clásico con guiños al bluegrass fue cautivante, además de trasladarnos a algún desierto del medio oeste americano cruzado por plantas rodadoras, como el escenario de la película de los Hermanos Cohen, a la que este grupo de Valladolid le debe su nombre.
Arizona Baby
Mientras tanto, en el escenario 1, los de We are scientists hacían bailar a una amplísima audiencia al ritmo de hits como Nobody Move, Nobody Get Hurt o After hours o I don´t bite. De tal forma, los americanos demostraron porqué son los epígonos mpas representativos del indie pop británico de los noventa, en la línea de Pavement, Modest Mouse o los escoceses Franz Ferdinand. Luego de la sesión express de Pin & Pon Djs, los de Nada surf, ocuparon sus lugares en el escenario principal. Y desempacaron su repertorio de enérgico power pop, sólo interrumpido para que Daniel Lorca, el bajista de ascendencia madrileña, alabara la calidad de la comida y calidez del clima peninsular. El programa siguió con Cold Cave, quienes desenterraron los fantasmas ochenteros de la New Wave y emprendieron una sesión de espiritismo en la que nuestra candorosa Betty Drapper interior se dejó seducir por el Lado Oscuro. Y probó todas combinaciones posibles de la célebre bebida espirituosa sponsor del evento, mimetizada con una audiencia que bailó descarnadamente al ritmo del retro synthpop de Cold Cave. La fiesta concluyó sobre las cinco de la mañana con una celebradísma sesión de Los Planetas djs.
We are scientists
Cold Cave

Fotos: Celina Bordino
- Jack Daniel’s Music Day. Terraza del Estadio Olímpico Lluis Companys.
- Barcelona. 09/04/2011











