Las víctimas de una abducción suelen relatar que el secuestro es precedido por una pérdida parcial de la voluntad y la conciencia. Los testigos aseguran que durante el rapto sufren la sensación de haber pasado un tiempo prolongado, pero sin poder recordar casi nada de lo que aconteció durante ese lapso transcurrido. Y algo parecido a esta experiencia paranormal nos sucedió el viernes pasado.
Sin embargo, debemos aclarar que no fuimos trasladadas al interior de una nave con un laboratorio blanco, redondo y con cúpula, iluminado por una luz fosforescente que parece salir de las paredes y del suelo.
En cambio, fuimos transportadas a una oscura sala de ensayo en algún rincón de una callejuela olvidada de Baltimore. Y allí estábamos solas, ante el nuevo grupo de Jana Hunter nublando nuestra voluntad y haciéndonos olvidar donde estábamos o hacia donde queríamos ir. Y eso porque el repertorio de Twin Hands Movement, el primer disco de Lower Dens magnifica ese experimento que los extraterrestres vienen haciendo con nosotros desde hace décadas: sumergirnos en un sonido atmosférico, de drone pop, con una calidez susurrante y ráfagas de postpunk y noise.
Lower Dens
Esperamos que el nuevo proyecto de Jana Hunter, la cantante y guitarrista freak-folk con la que debutó el sello de Devendra Banhart, siga parando súbitamente los sistemas eléctricos de nuestros automóviles, para secuestrarnos con ese runrun uterino que nos induce a perder la consciencia y a nadar en el éter de sus narcotizantes guitarras.
Y ser testigos de tal actividad paranormal nos preparó para el siguiente concierto, que nos pilló un poquito más preparadas, sentimentalmente hablando.

Deerhunter, que venía con el handicap de confirmar su presencia en el Primavera Sound 2011 unas horas antes, subió al escenario acompañado con una canción de otro inextinguible alienígena, Elvis, de cortina musical. Su sesión arrancó sorpresivamente con Desire Lines, en la voz del guitarrista Lockett Pundt, aunque el protagonismo vocal se mantuvo en ese candidato constante a la mitología del indie americano contemporáneo que es Bradford Cox. La esperada presentación de Halcyon Digest, su cuarto disco, en Barcelona continuó con pequeños trabajos de orfebrería de ambient punk y evocaciones de noise, kraut y folk gótico como Don’t Cry, Revival o Memory Boy.
Sin embargo, el momento más emocionante de la noche llegó con la perfomance de Nothing Ever Happened en una versión extendidísima que encabalgaron, con fascinada recepción del público, con Horses de Patti Smith.

Luego de que Bradford Cox nos mostrara con emoción la mona de Pascua que le habian regalado, con su nombre grabado en blanco, la sesión siguió con una amplia paleta de referencias de la etérea electroacústica Helicopter, a la más guitarrera Fountain Stairs hasta la elegíaca We would have laughed, el homenaje de Cox al difunto Jay Reatard. Y luego de casi una hora y media de intensidad concluyeron el esperado el bis con la candorosa Agoraphobia y las delicados distorsiones y muros de sonido de Octet.

Una amiga me dijo hace un tiempo que después de escuchar el último disco del cuarteto de Atlanta, ya sabía qué grupo le va a hacer escuchar a sus nietos dentro de veinte años.
Y ahora sé porqué.
Sus canciones en vivo adquieren vida, como minúsculos organismos hipnóticos, umbilicales, de los que dejan cicatrices sin que siquiera nos inmutemos de lo que está pasando. Por eso no nos sorprendió despertarnos al otro día del concierto sintiendo la presencia de pequeños objetos metálicos adentro del cuerpo.

Tampoco nos asombra que un equipo de cirujanos siga intentando, unos días después, extirpar los restos de esas melodías narcotizantes de nuestros cerebros.
Fotos: Celina Bordino
- Deerhunter & Lower Dens
- Sala 1 de Apolo. 15-04-2011. Barcelona
No existen artículos relacionados.











