El encuentro con Ramón Rodríguez, alma máter de The New Raemon, con motivo de la publicación de su cuarto disco, una vuelta de tuerca llamada Libre Asociación (BCore, 2011), propició que ahondáramos en su manera de sentir y vivir la música. Media hora de conversación fue necesaria para que, detrás de ese carácter retroactivo, sin ganas ni necesidad de focos ni honorificos, descubriéramos a un hombre con capas de texturas, donde una firme convicción artística, y un saber hacer le están llevando a formar parte de uno de los nombres más creativos y con una identidad propia en la escena musical independiente. Ramón es un hombre que cree y sabe lo que hace. Eso mismo podemos palpar en este último disco: intenso, inmenso.
Me gustaría comenzar la entrevista con una frase que escuchamos en el disco, y creo que puede resumir lo que supone ha supuesto para Ramón Rodríguez este nuevo trabajo: “La revolución interna”.
El disco está improvisado y las letras escritas con una técnica de escritura automática, lo mismo que las canciones. Eso sí que ha podido suponer una revolución interna, puesto que con otros discos solía preparar los temas antes, les daba unas vueltas, montaba la letra y pasaba más tiempo preparando la canción antes de grabar. Esta vez, como quería que el disco fuera distinto, establecí unas normas para que no fuera igual: me puse con la guitarra eléctrica que la tenía desde hace cuatro años aparcada, y eso ya produce que tengas matices distintos, que sea distinta la canción. Lo que no quería era prepararme nada. Esta hecho en diez dias repartidos en cuatro meses: entraba a las nueve al garaje, salía a las cinco y el tema estaba preparado. Las letras son viscerales, del subconsciente, no sabes de lo que estás hablando y eso es lo que hace que las letras se conviertan en especiales.
Al escuchar el disco parace que ha habido un antes y un después en tus composiciones, por esa oscuridad que aglutina todo el disco, por esas sonoridades más turbias.
Es un disco que, al contrario de los otros –que eran historias más universales de parejas, de malentendidos, de conversasiones a dos bandas, pensamientos sobre acontecimientos,…- se habla de tener consciencia de uno mismo y del momento en el que está. El disco es un diálogo entre mi yo y mi otro yo artista. Como la contradicción de tu faceta artística y de tu faceta personal. Tal y como ha ido el proyecto ha sido como un divorcio entre los dos y parecía que una entidad quisiera ocupar más espacio que la otra. El título del disco juega con esta ambigüedad durante todo el minutaje.

Ese diálogo está latente, y con cierta tonalidad humorística, en Kill Raemón.
Tiene un punto de vista ambiguo. Podría ser yo dirigiéndome a mí mismo o que alguien esté hablando del personaje The New Raemon. Es como una especie de rechazo sin quererlo, por tener una sobredosis del personaje al llevar tres años con este proyecto. Se me ha hecho grande y ha cogido una dimensión importante en mi vida. Sin quererlo, el éxito crea rechazo. Yo los discos los escribo para mí, los hago para mí. Lo que realmente me gusta es inventarme los discos. En los conciertos lo paso bien pero es algo más secundario. A mí lo que me hace disfrutar son los discos, no lo que comporta después de editar un disco: la promoción, editar, dar la cara… Por la forma de ser que tengo no me gusta estar expuesto, no me gusta tener ese foco de atención. Aunque me abra mucho en las canciones, soy una persona discreta. En las canciones me abro porque las hago para mí y al compartirlas con la gente existe esa contradicción porque me quedo expuesto por lo explícito de lo que cuento. Es como escribo, como pienso y como hablo con mis amigos. Acostumbro a decir lo que pienso con las canciones.
¿Y cuál es el punto de partida de una canción tuya?
A veces he escrito discos hablando sobre situaciones de hace quince años. Lan canciones que más me han gustado tienen un nexo común en la forma, una tensión común entre ellas. La música que más me ha interesado tiene un punto inquietante dentro de la pieza, no es una pieza común. Tiene cierto dramatismo, cierta épica y el ambiente ambigüo y torturado que me interesa. Cuando escribo música trabajo ciertas partes de la mente que me retraen a ese estado. Es por ello que las canciones tienen ese componente inquietante, las costumbres con las que te has formado. Yo puedo escribir una canción feliz pero no será tan sincera como las otras. El cau del pescador, por ejemplo, es la excepción porque está escrita diez minutos despues de vivir un momento eufórico. Normalmente, acabo ensimisándome y componiendo otro tipo de canciones.

En este último trabajo, esa transformacion es evidente desde la fotografía, dejando atrás las ilustraciones de Martín Romero.
También quería romper con lo anterior. Siempre suelo hacer los discos que quiero hacer. Nunca había sucedido que la gente tuviera interés espcial en lo que estaba haciendo, ni que en los conciertos las salas estuvieran repletas de personas interesadas en las canciones. Me daba miedo que eso condicionara mis composiciones. Por ello este es un disco de inflexion en el sentido de que quería desligarme de la obligación de hacer un disco que guste a los demás. Siempre voy a intentar que me guste a mí, tenga éxito o no. Libre asociacion es una declaración de intenciones: me apetecía hacer algo así. Hacía mucho ruido con la otra banda y surgió así. Lo natural sería un disco continuista pero no me apetecía. Los discos están para escuchar lo que quieras, no para que un grupo tenga que estar tocando esas canciones contínuamente. Los discos que han gustado ya existen y puedes volver a ellos como con un libro o con una película. Puedes recurrir a él cuando te apetezca revivirlo, aunque no lo vayas a sentir de igual manera puesto que las relecturas nunca son las mismas. Todas las creaciones artísticas son productos de un individuo y de todas las cosas que le ocurren en esa época que ha estado creando, y eso es irrepetible. Puedes intentar hacer el mismo disco y ahí está el error, pues caes en lo artificial. Si esperas una bofetada igual de un artista, no va a ser así puesto que hay muchas cosas que influyen en la música que no tienen que ver con ella.
El comienzo de Libre Asociación es pura contundencia: en Lo bello y lo bestia como si de una canción intergeneracional se tratara, cantas: “Cualquier día de estos me voy a alzar y me voy a reventar”
Al ser canciones escritas desde el subconsciente, entiendo las letras como puedo. La canción habla de estar harto con lo que no sacas de tu interior. Hablo de las cosas que hago, las que me perturban y las que no me gustan. Es un disco intimista, está escrito casi para mí.
Otra de las canciones más redondas, es Verdugo. El videoclip de la canción, realizado por Bogaloo Films, tiene momentos intensos como cuando el perro es ahorcado.
El perro vendría a ser yo mismo, o eso es lo que vendría a entender del vídeo, porque no quería salir en él. En los otros discos existía ese mundo onírico, tétrico y divertido que ilustraba Martín en el cual el personaje central era yo. En este disco, aunque soy el personaje central, no quiero ser el personaje central de la historia que venga después del disco. Lo que quería era que la voz fuera un instrumento más, crear un sonido opresivo y que todo el disco fuera una atmósfera. Si quieres entrar puedes disfrutar del disco, y si no quieres o no puedes entrar no podrás disfrutar de él. El disco es muy hermetico pero si entras tiene muchas lecturas, y puedes encontrar momentos musicales curiosos. La producción también ha sido laboriosa y creo que está muy lograda. Tiene un sonido muy peculiar. Suelo consumir mucha música nacional porque hay muchos artistas que admiro, y cada vez disfruto más del cine, la música o la literatura de aquí porque pienso que vivimos un momento increíble. Hay grupos muy interesantes como Nudozurdo, por ponerte un ejemplo. Y luego escucho Libre asociación en castellano y no me recuerda a otras producciones en castellano que haya escuchado. Tiene una personalidad marcada y concreta, grande. Tal y como está tratado todo (las voces, las guitarras) está hecho para crear un ambiente, no para crear un single, ni un hit, ni nada. Es una entidad en la que puedes entrar durante treinta minutos y salir, pero requiere su tiempo que tú puedas disfrutar del disco. No es un disco para escuchar, es más para oirlo.

Tendrá que ver en todo esto la producción de Ricky Falkner y de Santi García.
Aunque yo he coproducido el disco, hice las maquetas, grabé todos los instrumentos: el bajo, la batería… Todo lo que se ha grabado después está muy pensado. Les pasé todos los temas terminados y el guión del que no podíamos salirnos, no sólo un boceto de guitarra y voz. Muchas voces, incluso, son grabadas en la casa, son de la maqueta. No hay que volver a grabar cuando existe la frescura de ese instante en el que he compuesto la letra y la melodía. Claro que podría reproducirlo en un estudio, pero necesitaría seis horas haciendo tomas hasta meterme dentro de la película. Cuando estás grabando en casa, sin la presión del estudio y sin nadie que te vea, te metes mucho más dentro. Tienes una intimidad y una conexión con lo que estás creando, y el resultado es muy auténtico. Por supuesto que ellos tienen su mérito y su crédito en que el disco suene así, pero si suena raro es porque yo he metido la cucharada ahí. Si no, sonaría distinto.
Por otro lado, además de las once canciones, Libre Asociación contiene un DVD documental titulado A propósito de Rodríguez.
El documental es una película de Sergi A. Minguell, que durante un año ha estado filmando. Es su visión sobre el paso o la transformación de una banda como Madee y porqué se crea The New Raemon y lo que él entiende sobre el proceso interiorista. El documental es interesante porque documenta lo que yo estaba preparando en el garaje. Da una oportunidad a que la gente vea la preparación del disco en el garaje, una gira o las pruebas de sonido. Es como meter en la cocina del restaurante a la gente para que vea como se cocina eso, y quién está detrás de ese mundo musical.

Además de componer tus propias canciones, ejerces como productor de otras bandas.
En julio tengo previsto producir el tercer disco de Manos de Topo y el quinto disco de Maga. Es una responsabilidad muy grande porque son grupos consolidados de alguna forma. Me motiva que ellos pongan el voto de confianza para que les ayude a grabar el disco y llegar a otros lugares. En ese aspecto es reconfortante. Pienso que es divertido poder trabajar en canciones que tú no has escrito y aportar lo que puedas aportar, si es que hace falta que aportes. Yo soy de los que piensan que si no hace falta que intervenga, no voy a hacerlo.
¿Cuándo y cómo vas a ir presentando el nuevo trabajo en directo?
A partir de mayo comenzaré a presentar el disco en directo. Ahora estamos preprarando los ensayos del disco, que está grabado desde julio pero no lo hemos tocado juntos nunca. También vamos a llevar a una violinista, Sara Fontán, la violinista de Manos de Topo, para intentar reproducir con la mayor fidelidad posible el disco en directo. Quiero preparar bien los ensayos y el set porque hay que combinar bien los temas antiguos y los temas nuevos, que casan de una manera extraña, y también dejarle a la gente tiempo para que interiorice el disco porque no es un disco fácil. Prefiero que tengan ese tiempo y que la gente tenga ganas de escucharlo. Es una forma de oxigenarnos nosotros también: hemos estado dos años y medio, casi tres, tocando básicamente el mismo repertorio y estábamos cansados de tocar esas canciones. Paramos porque llegó un momento en el que dar un concierto era como vivir el día de la Marmota. Es perjudicial para el grupo porque si un tema no te motiva, no puedes tocar con la intensidad que se merece.
Fotos: Ángel Muñoz
- Libre Asociación
- The New Raemon
- Pop
- Sello: B Core
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