El ladrón de identidades

Más humanos que los humanos

Por Alba Ballesta 9 feb 2011 1
Más humanos que los humanos

Mr. Belt empezaba a ganarse el respeto en su trabajo, a un agente no le toman realmente en serio hasta que no atrapa a un ladrón de identidades. Estaba en su despacho releyendo el primer informe de verdad que había redactado en su vida, aquel en el que rescató la personalidad de Alvy Singer, cuando el estrépito de los insidiosos tacones de una joven con peinado imposible se le clavaron en los oídos.Rachael se hacía llamar,  sofisticada y solemne, se dirigió a él decidida y dijo que la habían enviado allí, aunque no sabía exactamente quién ni por qué. Tras mediar unas palabras que no causaron gran impacto en ninguno de los dos, Mr. Belt le ofreció asiento en una butaca frente a él. En el momento en el que se disponía a explicarle lo que se proponía a continuación, ella preguntó si le molestaba que fumase. No, no afectará al test, respondió.

—¿De qué test está hablando, Mr Belt ? —profirió asustada.

—Cálmese, no es nada, una especie de test de empatía, mediré la dilatación capilar, la fluctuación de la pupila, dilatación involuntaria del iris. Se llama Voight Kampff. Venga, Rachael, hábleme de su madre.

—De mi madre, le voy a hablar de mi madre —un repentino estruendo casi tira de la silla a Mr. Belt.

—¿Qué ha sido eso? Ha sonado como un disparo.

—Perdone, he dejado caer  los tacones con demasiado ímpetu —musitó ella restándole importancia— ¿Para qué necesita usted ese test? No lo entiendo.

—Tengo que comprobar si no es usted una replicante —replicó Belt en tono marcial— Ahora relájese y responda lo más sencillamente posible. Es su cumpleaños y le regalan una cartera de piel, ¿qué haría?

—Esto es absurdo, no puedo ser una replicante. Si así fuera, sólo tendría cuatro años de vida, —Rachael hace una pausa para reflexionar— y ya he vivido más de cuatro años, por lo que clínicamente estaría muerta y eso significa que…

—Tranquilícese —la interrumpió— Quién sabe si no es usted una replicante experimental concebida para durar más o, lo que me concierne a mí, un humano que usurpa la identidad de un replicante.

—En ese caso, no me importaría tanto ser una replicante. ¿Cuánto más se alargaría la existencia de ese nuevo modelo?

—No lo sé, eso no importa ahora, ¿tanto le preocupa la muerte? No debería importarle, los replicantes no son capaces de expresar emociones —Mr. Belt empezaba a confundirse.

—¿Y de qué son capaces entonces? ¿Hay diferencias entre humanos y replicantes?

—Claro, aunque supongo que con el tiempo las diferencias se van difuminando cada vez más. Al haber convivido con humanos, los replicantes adoptan parte de su comportamiento, incluso podrían llegar a codificar sus emociones. De ahí su miedo a la muerte.

—¿Cómo puedo saber entonces que usted no es un replicante? —parecía que se habían invertido los papeles y Rachael formulaba más preguntas que el agente Belt.

—Simplemente no lo soy, me dedico a darles caza. Soy policía.

—Por lo que me está contando, al parecer, la diferencia entre replicantes y humanos es que los replicantes ansían ser humanos y los humanos, como ya lo son, no pueden desear ser más humanos. Lo que me pregunto ahora es si no se estará cubriendo las espaldas para que otro policía no le cace a usted ¿Y si sólo se tratase de una coartada? ¿Y si fuese usted un replicante? ¿Y si lo fuésemos los dos?

—¿Y si, al sumirnos usted en este bucle de hipótesis, nunca lográsemos acabar el test y muriésemos sin averiguar lo que somos realmente?

—¿Acaso no se trata de eso?

—Eso sólo les pasa a los replicantes, que una vez saben que son replicantes, sólo les queda preguntarse: “¿Y por qué no soy humano?’’ Pero los humanos no se preguntan por qué no son replicantes, sino qué son dentro de su condición de humanos.

—Entonces, ¿qué somos? ¿Qué es usted Mr. Belt?

—No lo sé.

—Quizá, después de todo, sea humano.

—Desgraciadamente, era lo que me temía.

—¿Por qué ‘’desgraciadamente”?

—Porque como replicante, lo tendría mucho más fácil para saber lo que quiero: ser humano. Sin embargo, como humano no tengo ni idea.

—De todas formas, el objetivo del replicante es imposible, o casi imposible. Y en el caso de que lo consiguiese, cuando llegase a humano tendría el mismo problema que usted. Así que, consuélese pensado que va un paso por delante de ellos en la incertidumbre de la existencia.

Mr. Belt ya no sabía a quién iba dirigido el test, si a él mismo o a ella. Ya no sabía si cuestionaban la inocencia de Rachael ante un presunto robo de identidad o su humanidad. Tampoco estaba seguro de su propia condición de policía, ni siquiera de su propia condición de humano. Necesitaba tomar el aire, se levantó y se excusó diciendo que iría un momento al cuarto de baño. Se empapó la cara con agua fría y al mirarse en el espejo le pareció descubrir un extraño brillo en el iris en el que nunca antes había reparado. Se apresuró a volver al despacho y antes de que las cosas tomaran un cariz más peliagudo, antes de sentirse más cazado y menos cazador, la dejó marchar. Al fin y al cabo, pensó, replicante o humana,  ¿crees que alguien notará la diferencia?

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Un comentario »

  1. Jorge García Torrego
    Jorge García Torrego 11 feb 2011 at 12:01 -

    Creo que queda claro después de leer este texto: Ana Ballesta es una replicante…

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