Situaciones Incómodas Por Salvador Luis

Claudia Ulloa Donoso

4 feb 2011 2
Claudia Ulloa Donoso

Claudia Ulloa Donoso (Perú, 1979) es una socióloga y narradora peruana que enseña castellano en Bodø, una pequeña ciudad al norte de Noruega. Ha recibido varias distinciones por sus relatos, entre ellos el primer lugar en el concurso “El cuento de las 1000 palabras” de la prestigiosa revista Caretas (Lima). Su obra editada incluye el libro de cuentos El pez que aprendió a caminar (Estruendomudo, 2006) y el libro-blog Séptima madrugada (Estruendomudo, 2007). También forma parte de las antologías Tripulantes (Editorial Eclipsados, 2006), Novísima Narrativa Breve Hispanoamericana (Unión Latina, 2006), Disidentes (Revuelta Editores, 2007), Nacimos para perder (Ed. Casatomada, 2007) y El Arca. Bestiario y ficciones de 31 escritores hispanoamericanos (Sangría Editora, 2007; La Buena Vida Ediciones, 2008). Entre las muchas cosas a las que dedica su tiempo, esta pequeña maravilla dibuja al lado de su mascota, conocida en el mundo del hampa como “Kokorito”. Y hoy, aunque Kokorito exija una buena pedicura y más sardinas en su plato de metal, Claudia, incondicional como siempre, ha preferido ponerse en una situación incómoda.

¿Cuál es tu relación con José Donoso? ¿Novelista admirado? ¿Tío-abuelo consentidor? ¿Obsceno pájaro de la noche que te invita una copa para iniciar un tête-à-tête?

Mi tío José ha sido siempre alguien muy querido en la familia. Todos sus títulos tienen algo que ver con esas cosas que a todos en la familia nos molestan. Escribió Este domingo, por ejemplo. Y es de familia que odiemos los domingos (¡y ni qué se diga de los pájaros!). Mi tía mata palomas, mientras que mi otra tía ya le ha enseñado a su loro a rezar el Padre Nuestro en latín. Como ves, es de familia que dediquemos tiempo y líneas a cosas absurdas. En el caso de mi tío José, los domingos y los pájaros obscenos; en mi caso, los peces caminantes, las madrugadas enumeradas y las entrevistas vía email.

Pues yo creo que las entrevistas vía email son una exquisitez del siglo XXI, tanto como repetir la misma canción de Paloma San Basilio en el iPod mientras sirves café para dos. Hablando justamente de urbanidad y protocolo, ¿crees que eres una buena ciudadana?

Bueno, es una pregunta muy difícil de responder. La ciudad en la que vivo es tan pequeña que es muy fácil ser buena (ciudadana), porque si no lo eres, te fichan al instante. En Lima, tremenda ciudad, ser buena (ciudadana) no es fácil, pero siempre alimento a gatitos y a perros callejeros y hago collages con las fotos de los alcaldes.

Yo en cambio últimamente hago collages con lentejas y frijoles (estética de la repulsión le llamo), pero eso es porque las menestras y yo estamos en pie de guerra. Ahora bien, volviendo a lo nuestro, quería comentarte que el otro día repasaba Séptima madrugada (2007), un híbrido entre lo que fue el blog homónimo que publicabas hasta hace unos años y un conjunto de reflexiones poéticas (de allí que en algún pasaje resaltes que “antes de ser libro, esto era sólo código binario”), y me detuve por un buen rato en aquel texto/post titulado Fellini Pizza, no solamente por el amor que profeso por el gran Federico y la comida italiana masificada, sino porque al parecer en ese establecimiento cortan las pizzas en 8 ½ pedazos. Dime una cosa, ¿las bautizan también con nombres como La Dolce Pizza o Saraghina Suprema?

Así es. Hay una pizza que se llama Intervista; si comes mucho, te vuelves ruidoso y sales en los periódicos y la tele. Otros dicen que te vuelves más guapo, pero yo creo que nada más te crece la papada de Fellini. La pizza más popular es La città delle donne, desde que los comensales se enteraron que no te ensancha la cintura (ni te hace prima-hermana de una de las tetonas de Fellini), por el contrario, moldea tu figura porque es la más low fat. Y además combate el vello indeseado ya que el pepperoni viene con extra estrógeno.

Creo que yo no podría comer esa pizza, no en mis actuales condiciones. Últimamente me han dicho que agito las manos como una niña, ¿sabes? Es muy probable que esté pasando por una crisis de género y mis padres pronto tengan aquella hija que nunca quisieron tener. La verdad ya no me reconozco. Pero no me hagas caso. Hablemos mejor de ecología y sus implicancias en la actualidad. ¿Cuál es tu compromiso con la fauna de los manglares, compatriota? ¿Concuerdas con quienes desean resolver el problema de la reducción de hábitat de los manatíes vendiendo camisetas que exclaman: RESUELVA EL PROBLEMA DE LA REDUCCIÓN DE HÁBITAT DE LOS MANATÍES?

Pienso que deberían reducirse primero (en tamaño, cantidad, cerebro, si es posible) las personas que quieren resolver el problema de la reducción de hábitat de los manatíes, así se reduce todo. Es pura matemática, proporción directa.

Entiendo, no tienes conciencia ecológica y no te importan los manatíes (a mí tampoco, dicho sea de paso). Así que mejor cerremos esto de una vez. Cuando has estado en el baño, en esos momentos de meditación que se dan en los baños, ¿has pensado alguna vez que tu vecino pudo haber instalado una cámara de vídeo para grabarte cuando estás sentada en la taza?

Bueno, de hecho ya lo denuncié. Esas cosas no se hacen, pero ahora somos buenos amigos y le he dejado que instale una cámara en mi cocina, para mantener la paz entre vecinos. Felizmente la cámara de la taza se quedó inhabilitada por culpa del deodorizador para water (sí, ese azulito que se cuelga del borde). ¿A quién se le ocurre camuflarla allí? Lo poco que se grabó sólo se vio como una pantalla azul como el mismo cielo.

2 Comentarios »

  1. Kokorito (el manager) 5 feb 2011 at 16:31 -

    Debo dejar en claro que a mi cliente SÍ le interesan los manatíes. Impecable entrevista, pero ¿y mi foto?. Miau!

  2. alfonso 9 sep 2011 at 00:42 -

    la madruuu, que alegría saber de ella, fui un ferviente seguidor de su blog.

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