Existe una creencia extendida de que el lugar llamado Internet es un mundo irreal, un no-espacio en el espacio. Es nuestra percepción, sin embargo, la que construye esa cosa que hemos llamado realidad y esa otra cosa a la que nos atrevemos a poner el nombre de “yo”. La realidad de Internet es tan real como la vida exterior. La película Blog trata de mostrar la forma en la que los adolescentes se comunican en la nueva era Internet y lo hace basándose en un hecho real.El 18 de junio de 2008 una noticia desconcertó a medio mundo. Supuestamente un grupo numeroso de chicas del Instituto Gloucester, Estados Unidos, había llegado al pacto de quedarse embarazadas a la vez. Posteriormente la información se aclaró invirtiendo los términos. Primero fueron los embarazos y luego un pacto para seguir adelante y protegerse entre ellas.
En el mundo de la noticia inmediata, es el primer rumor el que queda, especialmente si adquiere características sensacionalistas. Un suceso así no podía quedar ajeno a la televisión y cine y no han sido pocos quienes han tratado el tema. En la serie de TV norteamericana Ley y Orden, en un capítulo de Bones… Y, por supuesto, no faltó una película que salió directamente en televisión, Pregnancy Pact, y un documental, The Gloucester 18, que es lo único verdaderamente interesante realizado hasta la fecha.

Con una cierta falta de previsión ante el reclamo que tendría el sensacionalismo de la noticia, directora y productora decidieron abordar el tema y seguir adelante a pesar del rápido envejecimiento que se le podría anticipar. Sabían, por un lado, que tenían un material comercial. La cuestión era cómo acercarse a ese material sin entrar en el patetismo de la producción televisiva y cómo hacerlo diferente a todo lo anterior. En ese sentido, la elección de falso documental que impregna buena parte del metraje es acertada. Destaca el tratamiento visual, especialmente la fantástica posproducción, que le da ese tono lo-hi peculiar a la textura de la imagen incluso cuando se rueda con cámara profesional. La composición, el montaje, la mezcla del chat con la imagen y la webcam están bien logradas técnicamente. Igualmente es destacable el trabajo de los operadores de cámara.
La elección de las actrices, en general, es otro acierto. Se nota mucho el buen trabajo de preproducción con ellas. Una película coral, como ésta, necesitaba desindividualizar al actor, anonimato en las caras, de manera que fuera mayor la indistinción en el grupo. Si bien la lección de la líder no parece la más apropiada, algunas de las chicas, en especial Irene Trullén en el papel de Paula y Sara Gómez en el de Sandra, podrían tener una larga carrera si los directores de casting andan espabilados. Desconcierta que no se repitiera más veces la toma inicial hasta mejorarla, algo vital en la película porque la abre y cierra temáticamente, y en la que la actriz, que en el resto del filme hace un buen trabajo, no resulta creíble.
Lo anterior, junto con unos diálogos bastante acertados, contribuye a crear un aire de naturalidad y frescura en el desarrollo de Blog.
No obstante, todo se viene en buena parte abajo por el guión, tanto en su argumento como en su estructura. La película es un largo flash-back apoyado en un McGuffin que conocemos previamente. Durante la producción se podría haber cambiado algo el significado de Makamat, el grupo que las chicas crean, para que no fuera la misma historia repetida y desgastada de las adolescentes de Gloucester. Faltó cierta agilidad para el cambio.

Pero no es ese el inconveniente más importante del guión. El problema fundamental es la ausencia de profundidad en la historia. Los personajes son planos, casi autómatas, y reflejan un retrato de la juventud alejado de la supuesta realidad que tratan de representar. Los adolescentes son bastante más inteligentes de lo que aparentan las jóvenes de esta película. No son seres rasos y meramente hormonales. Esa idiotización no es apropiada. No sirve como crónica de la adolescencia. Y además, los chavales son personas muchos más complejas que los estereotipos que ofrece el guión: la gordita, la bajita, la lesbiana, la líder a la que todas siguen sin aparente razón…
Además, hay detalles que resultan insólitos. Los chats entre las chicas están muy bien solucionados pero los monólogos ante la webcam parecen entrevistas de documental. Casi podría decirse que están respondiendo preguntas. Toda la espontaneidad y realismo de las actrices se pierde con una forma de utilizar la webcam que nadie hace, especialmente un adolescente (quizá pueda hacerlo un performer, un youtuber o alguien similar). En esos monólogos a las webcam, tan importantes en el metraje, se pierde la credibilidad del naturalismo al que apunta el filme. También resulta poco increíble que, fuera de las abreviaturas de las chats, las chicas no cometan ni una sola falta de ortografía. Ni que se peleen jamás entre ellas. El título de la película, Blog, todavía ayuda más a la confusión, porque no existe nada parecido a un blog en el guión. Los motivos comerciales en la elección son claros. Filmes recientes que han tratado a los adolescentes como La Clase, o directores como Larry Clark o Gus van Sant, por poner algún ejemplo, han profundizado de verdad en la adolescencia y sus conflictos. Incluso el trabajo onírico de Sofia Coppola en Las Vírgenes Suicidas alcanza mayor riqueza.

Hay una pregunta pendiente, una entre tantas, que se realiza un presentador de informativos en el documental The Gloucester 18: ¿Por qué esas niñas quisieron tener niños? La pregunta está ahí fuera. Sólo hay que bajar al metro, observar las caras de cansancio y tedio de los adultos y la respuesta viene sola. La ocupación diurna que es el sueño de los cuerdos, dice Chantal Maillard. Hemos construido un mundo en el que los adultos no quieren vivir. Y ese mundo es al que se acercan las niñas en su adolescencia. Una de las alumnas reales del instituto de Gloucester dijo que lo hizo para tener a alguien que la quisiera para siempre. El anhelo del amor eterno no es un motivo adolescente. Es una razón de vida. Sin embargo, prácticamente nada de la profundidad que podría haber alcanzado la película llega. “Llenar un vacío en un instante y para siempre”. Sólo esa frase. Lo demás es superficial, en especial las motivaciones de las protagonistas, apenas esbozadas en el aburrimiento. Y un seguidismo ciego e incomprensible.
Elena Trapé muestra que es una buena realizadora técnicamente y también una buena directora de actores. Además se ha sabido rodear de un excelente equipo técnico. No es poco para una primera película. Pero con un guión de estas características, plano, clicheado y vano, el resultado es un simple entretenimiento visual en el mejor de los casos. Quizá con un guión externo, mejor escrito y estructurado, y con menores concesiones comerciales, pueda lograr en el futuro una película más completa.
- Blog
- Drama, España, 2010
- Directora: Elena Trapé
- Reparto: Oriol Puig, Alada Vila, Anna Castillo
- Estreno en España: 21 de enero de 2011









yo encuentro que los retratos no son fallidos, por que cada persona tiene un gusto diferente… como por ejemplo ay personas que les gusta lo que hacia leonardo da vinci y otros a picasso, entonces nada es fallido es la forma de como los vez
saludos desde chile.
Pablo
No se trata de que sean retratos fallidos, uno lo ve subjetivamente la adolescencia.
Sin duda la adolescencia es la etapa más importante de la vida donde se aprenden, enseñan cosas nuevas y no se trata de un retrato mal hecho porque cada adolescente tiene un pusto de vista distinto.
Coincido contigo en lo de la superficialidad: ¿por qué les cuesta tanto plasmar a personajes adolescentes, y se dejan llevar siempre por los clichés y los estereotipos??