Cuando Disney estrenó Tron allá por 1982, no tuvo una especial repercusión. Nadie se peleó por ir a verla, no fue un blockbuster, ni mucho menos una película, digamos, popular. Pero el filme de Steven Lisberger consiguió perdurar en el tiempo gracias a unos innovadores efectos especiales para la época y un argumento de lo más innovador que inspiró a los creadores de videojuegos durante varias décadas, con la película convertida en cine de culto.
A pesar de todo, nadie podía imaginar que ahora, veintiocho años después, Tron iba a tener una secuela. Probablemente una de las secuelas más tardías e inesperadas de la historia. La gran diferencia es que en esta ocasión el objetivo parece más alejado del cine de arte y ensayo, y más dirigido al mero entretenimiento palomitero y a la venta de merchandising. Y es que poco antes de acceder a la sala donde se nos mostró la película, una enorme mesa presentaba no menos de una treintena de productos varios ambientados el mundo de Tron Legacy, la secuela que se estrena este viernes en los cines españoles.

Pero, debo admitir que como conocedor de la película original que siempre se ha sentido como Homer Simpson en ese capítulo en el que se homenajea una película de la que nadie tenía constancia, tenía cierta curiosidad por ver qué se había preparado. Máxime cuando se anunció que el protagonista de la original, Jeff Bridges, el más reciente ganador del Oscar a Mejor Actor, repetiría el papel de la primera película o que la música iba a estar compuesta nada menos que por Daft Punk, referentes indiscutibles de la música electrónica.
Con tanta expectación creada por la que probablemente sea una de las mayores campañas de marketing en la historia del cine (un inciso, la compañía lleva más de dos años realizando una agresiva promoción), es inevitable sentir que la película no es para tanto. No porque no sea una de las obras visualmente más evocadoras y espectaculares que se hayan filmado, que en ciertos momentos lo es, sino porque al final la esperanza de encontrar profundidad emocional y argumental bajo el dinero, las figuras de acción y los efectos especiales en 3D. La historia se ambienta 20 años después de la película original, donde Flynn, el creador, está atrapado en su mundo virtual hasta que su hijo accede al mismo en su búsqueda. Con esta premisa, Tron Legacy se queda en un quiero y no puedo porque, admitámoslo, la película, en su esfuerzo por intentar llegar a todos los públicos, incluye tramos de una lentitud inusitada en los que se intenta ahondar en la relación de un padre y su hijo con tal desatino que cuando el padre lleva diez minutos explicando cómo llegó a estar encerrado en ese mundo virtual nuestro cerebro está deseando que el protagonista juvenil vuelva a enfrentarse a las luchas de discos y motos de luz, que se despachan demasiado temprano en la trama y suponen el tramo más espectacular de Tron Legacy.

Aún así, hay que admitir que el diseño de producción es absolutamente impecable, y parece ser un homenaje, no sólo a la Tron original, a la que se hacen todo tipo de referencias obvias y necesarias (los más fans adorarán el –previsible pero impactante– clímax final), sino que bebe de referentes del cine de ciencia ficción, desde las películas de Star Wars, decorados que recuerdan inevitablemente al 2001 de Kubrick, o efectos que siguen la estela de Matrix, con un excesivo uso de la cámara lenta.
Por supuesto, mención aparte merece la música de Daft Punk, quienes incluso aparecen en la película haciendo un cameo, impecablemente integrada en la trama y que da al conjunto un tono épico y tecnológico gracias a su combinación de la electrónica con la orquestación sinfónica, algo que muchos han criticado pero que supone todo un acierto.

Uno de los puntos más llamativos de la película es la doble actuación de Jeff Bridges que se interpreta a sí mismo a dos edades diferentes, siendo uno de los personajes, Clu, una versión completamente digital del actor a los treinta años. Si bien el resultado es un poco chirriante en algunos momentos, probablemente por esa teoría de que los seres humanos digitales a partir de cierto punto de perfección producen rechazo, no deja de resultar sorprendente y original. Esto, unido a la inusual utilización del 3D, que sólo se emplea en las escenas ambientadas en el interior del mundo virtual (y que, una vez más, es más que prescindible para la visualización de la película), suponen los grandes avances técnicos de Tron Legacy.

Al final, es una lástima que una película que podría haber aportado mucho más en lo argumental se queda en un entretenimiento visualmente impecable, más o menos entretenida y que tendrá un éxito rotundo en taquilla (o por lo menos eso esperan en Disney, donde no se pueden permitir un fracaso tras la mastodóntica inversión), que venderá cientos de figuras, tazas y videojuegos, pero a la que le falta ese ‘algo’ que convierte una epopeya digital en una gran película, ese poso que produzca la tan ansiada emoción. Nos acordaremos de los efectos visuales, el diseño de producción y, quizás, algunos segmentos de la banda sonora, pero nadie recordará la historia que intentaban contarnos a través de esos recursos.
- Tron Legacy
- Ciencia Ficción, Estados Unidos, 2010
- Director: Joseph Kosinski
- Reparto: Jeff Bridges, Garrett Hedlund, Olivia Wilde, Michael Sheen
- Música: Daft Punk
- 127 minutos
- Distribuida por Walt Disney Studios
- Estreno en España: 17 de diciembre de 2010









será mala para ti, porque a mi me parece un peliculon, igual que la primera parte, que es todo un clásico de la cienccia ficción adelantado a su tiempo (1982). TRON sería lo que Matrix en el 2000 o incluso más.
Una película totalmente desapercibida y eclipsada por ese bodrio llamado E.T.
TRON Legacy es sólo para fans y gente que le gustó la primera parte. Llevamos esperando décadas.
A los demás, si esperais otra cosa, no ir a mirarla, pero eso no quiere decir que sea mala.
Si quereis otra clase de emociones mirad Titanic. XD
Desgraciadamente, para que una película sea un “peliculón” como dices, no basta con que sea impresionante. Tampoco por ser la secuela de una película mítica –de la que yo también soy fan– ya tiene que ser buena.
Yo no es que esperara otra cosa, pero después de películas que, basadas en las premisas de la Tron original, ofrecían un argumento más consistente que el de Tron Legacy –véase la Matrix que citas, o incluso de este mismo año, Origen-.
Y la Tron de 1982 tiene un encanto que el espectáculo de la segunda parte le quita por completo. Y no me parece una película “mala”, simplemente me parece un entretenimiento más del montón, con el único aliciente de su excelente diseño de producción.
Yo al cine no voy sólo a ver efectos especiales. Voy a que me cuenten una historia. Y si el equipo de Tron Legacy lleva semanas insistiendo en contarnos que la película contaba una “bonita” historia entre un padre y su hijo, por algo será…
Creo que no ando desencaminado si considero que una secuela con guión pobre pero visualmente llamativa es exactamente lo que cabe esperar y por tanto considero algo masoquista esperar una obra maestra. Es lo que hay en los tiempos que corren.
Tron es una obra de culto, y como toda obra de culto tiene el encanto en una dimensión no cuantificable en taquilla, a partir de ese punto, aunque la película se pegue la hostia en las salas de cine siempre será el tiempo el que la ponga en su sitio.
Por lo pronto cuando se hable de Tron ya se hablará de dos películas y las nuevas generaciones podrán descubrir para su disgusto o deleite la original.
Yo de Tron hasta hace unos años no sabía ni mu. Luego en el 2009 vi el trailer de la secuela y me comenzó a interesar mucho. Con el paso del tiempo le he ido cogiendo mucha expectación, he jugado con el videojuego (muy entretenido) y hoy para rematar he visto la versión de 1982 y me a parecido una película muy notable aunque con ciertos defectillos pero muy entretenida. Yo con las críticas soy muy prudente. En general toda la crítica internacional a comentado lo mismo que esta: que es impresionante visualmente pero que la trama es pobre de narices. No se, yo es que en ocasiones el criterio no lo entiendo, muchas películas han sido tildadas de trama sin emoción y me han parecido buenas en ese sentido. Yo creo que lo mejor que puede hacer uno es no leer ninguna crítica y si interesa ir a verla.
Un saludo!
He leído este tipo de comentario respecto a muchas películas. Finalmente he estado de acuerdo en algunos casos, en otros no.
Respecto a la primera película, aún lo leo. Opino que frecuentemente pasa desapercibido el ‘subtexto’ que establece un paralelismo entre la religión de nuestro mundo y una especie de misticismo que hay en el mundo digital donde nuestro mundo es ‘el más allá’, y nosotros, programadores y usuarios, somos sus mitos y deidades. El doblaje al español tampoco ayudó, dado que algunas referencias expresamente religiosas (hablando de fe en los programadores) desaparecieron.
Me parece enormemente interesante y poco comentado. A poco que la nueva película mantenga estos planteamientos, no puede ser tan vacua como se comenta, sobre todo si se compara con las películas e su categoría, que, no nos olvidemos, es la del cine de entretenimiento para todos los públicos… Para reflexiones más profundas, podemos ver Pi…
yo no creo que sea una mala película
todo lo contrario, mañana voy a ir a verla y voy a llegar con una gran sonrisa al cine y voy a salir con una aún más grande y resplandeciente, coinsido totalmente con pepe y Zuki
y estoy segura de que es algo que voy a disfrutar
malisima la peli.. la he visto y no vale la pena pagar por eso
Completamente de acuerdo, película aburridísima, floja y carente de emoción donde las haya… truñón debería habrese llamado.
Q cosa tan mala … tanta expectativa para nadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…