“Todos los días camino por los senderos del pasado. El tiempo contemporáneo no existe”. Si tuviéramos que elegir un color que se correspondiera con el estado de ánimo latente en esta declaración no escogeríamos tonos sonrientes como el naranja, que vemos en las uñas de las jóvenes urbanas con grandes gafas de pasta negras; tampoco el verde, el color maldito en el diseño, o el amarillo, el gran ausente en esta estación al borde del blanco. Nos deberíamos acercar al color sepia de las fotografías antiguas, a los tonos tristes como el gris, el marrón o el poderoso negro, el anticolor pues no refleja ninguna radiación visible, la nada.
Foto: Joaquín Cortés / Román Lores
El artista polaco Miroslaw Balka es el autor de la anterior declaración negra. Y precisamente si hay un tono que se corresponde con su instalación Ctrl, que se acaba de estrenar en el Museo Reina Sofía, es ese: el negro. Esta creación, que es una continuación de la instalación expuesta actualmente en la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos), está situada en los sótanos del centro de arte, lejos del bullicio que rodea a la gran estrella de su colección, el Guernica. Las dos salas que cobijan la obra de Balka son las antiguas estancias abovedadas que servían como celdas para los pacientes psicóticos que habitaban el otrora hospital, hoy museo. Según el guarda de la instalación, fueron también las antiguas carboneras del centro hospitalario.
En la primera de las salas, encontramos cuatro grandes módulos de hierro almohadillados, con asas en los lados, desperdigados por diferentes puntos de la estancia, uno de ellos a modo de portal de entrada. Son una especie de armarios mudos, sin cajones ni puertas. El plato fuerte de la instalación está en la otra estancia: la nada negra.
“No quiero pasar. Me da miedo. Está muy oscuro y sale un ruido insoportable de ahí”, comenta una joven asomada a la entrada de la segunda sala. Las garras del miedo te atenazan el estómago nada más acercarte al umbral. Sabes que no puede haber nada ahí dentro que te haga ningún mal, pero la oscuridad que te mira fijamente y un potente ruido te hacen titubear a la hora de entrar. El lector de estas líneas debe ser quien decida entrar o no dentro de la sala. Sólo daremos un dato más. En uno de los bocetos que dibujó Balka antes de crear definitivamente este inquietante espacio escribió la palabra “purgatorio”.
Foto principal de Teo Ruiz
- Miroslaw Balka. Ctrl
- Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Sala de Bóvedas del edificio Sabatini
- Dirección: Ronda de Atocha (esquina plaza del Emperador Carlos V) 28012 Madrid
- Fecha: 26 de noviembre de 2010- 20 de febrero de 2011
- Precio: entrada libre












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