Sala 1. Una mesa, dos sillas y una bombilla. Todo negro, como las paredes, menos la luz, blanca, como la camiseta de tirantes que lleva puesta un joven sentado en una de las dos sillas, con el pelo revuelto y los ojos muy abiertos. Está apoyado en la mesa, mirando al suelo, pensativo, con las manos recogiendo sus brazos. La otra silla está vacía. De repente, como si acabara de despertar de un profundo letargo, comienza a hablar de la fábula de la rana y el escorpión.Sala 4. Una pareja duerme. Su cama no está en el centro de la estancia; en su lugar hay ocho sillas. La cama está pegada a una de las cuatro paredes de la habitación, sujetada con velcros, como el resto de objetos que forman parte de la casa, repartidos por estancias, es decir, por paredes: en la pared central, vemos el baño, con su taza, la ducha o el rollo de papel; en la pared izquierda, la cocina, con su fregadero, su reloj y sus fogones, y en la pared trasera, el salón, con un sofá y una mesita con el mando de la televisión. De repente, ella se levanta de la cama y va al baño, pasando a escasos centímetros de la silla en la que estoy sentada.
Bienvenidos a Microteatro por Dinero.

Fachada de Microteatro por Dinero
Un grupo heterogéneo de actores, autores, directores y grafistas, entre los que se encuentran Lola Baldrich o Ana Risueño, ha decidido poner en marcha esta iniciativa en una antigua carnicería en pleno barrio de Malasaña (Madrid). La idea es sencilla: microobras de entre diez y quince minutos de duración sobre un tema común, que cambia cada mes, representadas en pequeños espacios para menos de quince espectadores por pase y seis sesiones al día.
“Hace justo un año hicimos algo similar, con carácter temporal, en un antiguo burdel de la calle Ballesta. La acogida del público fue tal que decidimos repetir la experiencia pero de forma permanente. La asociación Triball nos ofreció esta antigua carnicería y, tras cuatro meses de reformas, la hemos convertido en lo que estás viendo: un local que apuesta por un teatro diferente, cercano”, me explica el director Javier de la Torre, uno de los socios de Microteatro. Él es el padre de La rana y el escorpión, la obra que se representa este mes en la sala 1. La temática que hilvana todas las microobras de noviembre es el dinero. Cuando llegue diciembre, todas se renovarán y el tema común será: “Por Navidad, ¿qué coño celebramos?”

Interior de Microteatro por Dinero
Aunque tiene taquillera y acomodadora, no es un teatro al uso ya que, además de este concepto innovador en cuanto al formato de las obras, otro de los puntos fuertes del local es que puedes tomar algo en el piso de arriba, un bar que conserva la antigua báscula de la carnicería, mientras esperas a que te llame la acomodadora cuando empiece tu función. Llegado ese momento, bajas con tu bebida a las distintas salas, situadas en el sótano, lo que antes era el almacén de la carnicería.
Una vez sentado en la sala, es tal la cercanía física, y, por tanto, emocional, que te une a los actores que rápidamente te sientes como uno de ellos. Esta intensa empatía se traduce en pocos minutos en un torbellino de sensaciones catárticas, a años luz de lo que consigue provocarte una obra de teatro tradicional. Odias profundamente a Fran por obligar a su novia a que se acueste con él minutos antes de irse a trabajar. Sientes lástima por el preso que fue violado de joven por su padre. Se apaga la luz. Fin de la función. Los muros tiemblan.
Fotos: Teo Ruiz. Foto principal: La rana y el escorpión.
- Microteatro por Dinero
- C/ Loreto y Chicote, 9. Madrid
- Teléfono: 91 139 78 82
- http://teatropordinero.com/
- Precio de cada función: 3 euros











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Microteatro como tecnica de manipulacion de objetos.