Música

De la llaneza de la forma al empacho del rubor en 2010

Por Sebastián de Cheshire 18 nov 2010 4
De la llaneza de la forma al empacho del rubor en 2010

Heinrich Boll publicó un artículo en Die Welt en 1961 en el que dice que los tópicos aumentan la miseria y las ganas de vomitar. Yo identifico la mentira con el tópico porque lo repetido alcanza una dimensión de naturalidad, que no se advierte ni el engaño que encierra ni la propensión que genera hacia el desprecio. 

El mensaje está claro: frente a la incrustación de lo cursi como reflejo de lo sensible por parte de revistas especializadas en el género, la lírica en la música pop en español, aunque nos duela, no existe. En el norte de Zambia hacen de la lactancia restringida del ser humano (secreciones vaginales y semen) un uso terapéutico. Y digo esto porque, en cuanto a la forma de entender el mundo, es lo más parecido que encuentro al procedimiento del nuevo indie. Es decir, una visión teleológica de lo residual.

Repasemos entonces, Sarandonga, sin ninguna pretensión de sorpresa, nos vamos a comer, los ejemplos que se advierten, Sarandonga, en el underground nacional, un arroz con bacalao, porque están ahí, con todas las mitocondrías, todas, de la madre que los parió.

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1. El Guincho en el disco Pop negro advierte:

No te vayas a China, que allí no tienen cortinas como las que nos escondieron de todos los demás

Con un poco de suerte, en el próximo disco nos habla de los pueblos matrilineales como quien sacude la alfombra en la puerta de casa.

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2. Nadadora en Luz, oscuridad, luz desean:

Quiero vestir igual que tú, quiero adorarte siempre y quiero ser tu mala suerte

En Hacia el Oeste Foster Wallace inicia las políticas del simulacro dentro de la metaficción, que es como aprender lengua de signos para poder hablar con la boca llena, pero hasta Nadadora, hermeneutas preclaros, como podemos observar, no se materializa el ánimo.

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3. Refree en Matilda ora:

Ponte desnudo de pie, yo me alzaré un poco después, el ritual es esencial, tengamos fe

¿Alguien sabe definir este acotecimiento? Reconozco haber tenido una posible aparición mariana a los doce años en la que decidí pensar que ella era Gilda y su mano enguantada, pero nada de maximalismos católicos de temporada en el gusto por la fisiología, por favor.

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4. Algora en Galimatías reflexiona:

¿Y si cuando abrieras la maleta hubiera dentro un cocodrilo hambriento? ¿Y si cuando fueras a beber el agua estuviera llena de chinchetas? ¿Y si cuando el cielo no tuviera nubes se cayera entero sobre ti?

Inquietudes telúricas, como las de quien se zampa una tarta de Mondoñedo y trata de ocultarlo con restos flotantes de merengue por la camisa.

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5. Dotore en Los veranos y los días aclaran:

Sabes que no hay nada mejor que el café por la mañana al verte por la mañana. Sabes que no hay nada mejor que la brisa de la mañana y música por la mañana

Aliteraciones como apéndices en busca de una expresividad tan notoria como cercana al hiperrealismo de la hiperglucemia.

Con esto firmo la presente opinión y certifico que mientras no se organice una literatura que busque aniquilar a estos hombres o darles ánimos para la vida activa, no habremos hecho sino mentir, con el arte, de forma tristísima.

4 Comentarios »

  1. jose 18 nov 2010 at 13:08 -

    Me sorprende ver que de las cinco estrofas a comentar (entrecomilladas) dos de ellas están transcritas incorrectamente, supongo que citadas de memoria. Un mínimo de rigor…

  2. Graciela 18 nov 2010 at 17:46 -

    Muy bueno Sebastián, “lo has clavado”.

  3. Iker 18 nov 2010 at 17:59 -

    ¡Qué bueno!

  4. Paco Martinez Soria 19 nov 2010 at 15:30 -

    Un mínimo de rrigor …………

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