Después de dos años en los que recorrió buena parte de América, a Xoel López (Deluxe) se le ocurrió una de esas grandes locuras de niveles épicos. Y es que el gallego ha reunido en una pequeña gira a más de una veintena de músicos de los países por los que ha ido pasando con su música, convirtiéndolos en la “Caravana americana”. La tercera y última parada de esta serie de conciertos tuvo lugar anoche en el Teatro Circo Price de Madrid.
Con una puntualidad excelente (especialmente debido a la duración del concierto), a las 20:30 los músicos y Xoel saltaron al escenario presidido por una X metálica con una potente Simone, seguida de El cielo de Madrid, que ya dejaron clara la potencia y la energía que iba a destilar este proyecto. No era una noche para Xoel en solitario, así que inmediatamente entró el primer invitado, el brasileño Fernando Catatau, que uno no terminaba de tener claro por su aspecto si venía realmente de Brasil o de Irán, pero que consiguió inyectar en el ambiente un buen rollo con un sonido que fusionaba a la perfección la samba y el rock. Cuando el ritmo ya estaba en nuestros cuerpos, llegó Extraña habitación, que incluyó la participación de Xose Manuel Budiño, que llevó la canción a niveles estratosféricos con sus solos de gaita y flauta. Una delicia.

Llegados a este punto, no tardó en aparecer el alma de Simon & Garfunkel a través de una de las nuevas canciones, La sirena y el marinero, con la que el ritmo imparable del concierto se frenó un poco antes de dar paso al argentino Sebastián Rubín con la que pudimos recordar en directo lo excelente que es Reconstrucción. Y otra vez locura entre el público, y otra vez el buen rollo generalizado que parecía un diálogo entre músicos y pista. Tras tanto latino, la caravana se desplazó hasta Estados Unidos, y Bart Davenport, con una cazadora de lo más colorida y hortera nos recordó lo “mysterious” y “beautiful” que somos en Madrid. Con un bonito momento intimista a tres voces cantaron Welcome to the show, de Davenport, antes de pasar a la Euphoria y algún que otro chapurreo en Español antes de cantar Caetano Veloso, que ya en 2004 parecía presagiar lo que Xoel nos tenía preparado.

Sin tregua entró el chileno Arturo Rodríguez que cantó una canción sobre su hijo cuando tenía cinco meses, justo antes de que Xoel volviera a ser por unos instantes parte de Lovely Luna, con la participación de Félix Arias y Parando el tráfico. De aquí, cambiamos completamente de estilo para ir a Venezuela, con Cheky, un señor con un gigantesco pelo afro, y Ulises Hadjis, con alguna que otra broma sobre su apellido. Cantaron una folclórica y simpática versión de Amor platónico con la ayuda de la corista Lola García y una canción bastante floja sobre la Música normal. Llegados a estas alturas de concierto, ya se hacía necesaria una nueva canción de Xoel, y ahí estaba Tendrás que hacerlo mejor, junto al uruguayo Sebastián Teysera, que con su participación en solitario abrió una brecha en el concierto que no consiguió salvar Alex Ferreira.
Tuvo que ser el mítico dominicano Víctor Víctor quien nos diera una pequeña tregua ante el tedio, con uno de los momentos más surrealistas de la noche. Y es que tras la interpretación de la tropical y latina A la loma de Belén, este señor tan simpático, con sus inseparables maracas y su camiseta del Let it be de The Beatles, afirmó que había descubierto que Xoel era un músico de bachatas. Y tras decir esto, convirtieron la excelente Quemas en una bachata digna del mismísimo Juan Luis Guerra, una gran idea -la de reinterpretar canciones de Xoel con estilos latinoamericanos- que tristemente no volvió a verse en el concierto.

A continuación entraron dos de los músicos de la mítica banda Legiao Urbana, con los que Xoel tocó ante un millón de personas en la nochevieja de 2009 y con los que cantó Se fiquei esperando meu amor antes de revivir al público, que ya empezaba a acusar el cansancio, con la interpretación de Colillas en el suelo, que fue recibida con cánticos para Xoel y una euforia a la que siguió uno de los momentos más bonitos de la noche. Y es que el argentino Lisandro Aristimuño se unió al gallego en la sobrecogedora El plástico de tu perfume, y en un bonito juego de voces con Rostro de actriz.
Siguió el turno de Portugal con Manuel Cruz, con quien cantaron otra de las canciones “inéditas”, Joven poeta, con un fragmento de Pessoa, y más euforia con Adiós corazón, que fue escasa en comparación con la bienvenida que recibió el siguiente invitado, Iván Ferreiro, el más ovacionado de la noche. Nos recordaron que Es verdad sigue siendo una canción a su medida, extremadamente sensible y en la que las voces encajan a la perfección. Iván aprovechó además para presentar junto a Xoel Picnic al borde del camino, una de las canciones de su último disco.

El último tramo del concierto lo abrió la participación del argentino Pablo Dacal con Ella ya está en la playa, y Franny Glass (Uruguay), con quienes cantó Historia Universal (El amor no es lo que piensas), convirtiendo el circo en una gran fiesta que ya no terminaría hasta el final del concierto, ni siquiera cuando cantaron Hoy no quiero verte nunca más, de Franny Glass, antes del primer final apoteósico con todos los músicos en escena cantando El hombre de ninguna parte, una de las nuevas canciones de Xoel -que se puede descargar en su web-, un tema bonito, optimista y tropical que sube los ánimos y que sirvió de perfecto broche de oro.
O eso creíamos, porque tras un interludio en el que Xoel tocó la batería y todos se volvieron literalmente locos en escena, salió en solitario a preguntar al público qué querían que cantara, y simplemente percutiendo su guitarra y casi a capella ofreció uno de los momentos más emotivos del concierto. Luego volvería toda la caravana para acompañarle en El amor valiente, una de esas canciones tan optimistas que cuando te paras a mirar al público sólo ves caras sonrientes, brazos en alto y altos niveles de euforia. Aún hubo tiempo para una canción de cierre, donde un eufórico Xoel saltó al público y fue bailando por todo el teatro entre coros de lo más alegres y tropicales.

Una fiesta que se prolongó por más de tres horas, y que supone uno de los proyectos más sorprendentes, arriesgados y admirables que haya realizado un artista en nuestro país y que nos deja entrever por dónde irán sus nuevas canciones.
Fotos: Hasier Larretxea












Yo estuve el día antes en el de Bolueta y no fué menos.
¡Gracias a la Caravana!
Sólo un comentario rápido
. Reconstrucción! El tema de Xoel es Reconstrucción! Resurrección me suena más bien a cierto duo maño, del que al menos el 50%, por cierto, andaba por el recinto anoche
¡Qué lapsus! En qué estaría pensando…
Ya está corregido.
Igual estoy equivocado, pero en tu crónica he estado intentando encontrar el título de la última canción que cantó Félix Arias (creo que suya propia), pero no hay manera…
Sabes cual era?
Yo creo que en Madrid Félix sólo hico Parando el tráfico…