Muchos artistas se devanan los sesos buscando nombres atractivos con los que presentarse ante el público. Otros tienen la suerte de nacer con apellidos que son poesía a granel. Es el caso de Val del Omar (1904–1982), un poeta de los fotogramas que acaba de llegar a una de las plantas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía para quedarse hasta que asomen por la esquina los idus de marzo.
La muestra del Reina Sofía es un monográfico sobre la prolífica obra de este artista granadino, definido por Cernuda como “ese extraordinario artista de la cámara”. Coincidieron juntos en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República, capitaneadas por Manuel Bartolomé Cossío. En 1932, Val del Omar escribió a Cossío porque quería participar del modo que fuese en el proyecto, cuyo fin era llevar la cultura a los rincones más pobres de España. Se ofreció como conductor, mecánico de coches o transportista de cuadros. Además de todo eso, fue uno de los fotógrafos de las Misiones, técnico de su cine y uno de los ideólogos de su Museo Ambulante.

Ampliación fotográfica de un plano de Acariño galaico (De barro).
En la primera sala de la exposición aparecen numerosas fotografías sobre este interesante proyecto, cartas de Val del Omar y otros documentos de las Misiones. Es una de las partes más emotivas del recorrido, principalmente por las imágenes en blanco y negro que muestran a los habitantes de los pueblos a los que llegó esta expedición cultural. Mujeres con la cabeza cubierta y niños descalzos boquiabiertos ante la pantalla de improvisadas salas de cine, en las que hacían proyecciones tres en uno: primero, una película educativa (sobre el mosquito que contagia la fiebre amarilla, por ejemplo); después, un corto de dibujos animados, y por último, una comedia, la mayoría de las veces con Chaplin como protagonista.
Tras el fin de las Misiones, en la Guerra Civil Val del Omar colaboró con sus fotografías en la elaboración de los folletos propagandísticos del bando republicano, que también se muestran al público. Una vez perdida la Guerra, el artista se quedó en España y se dedicó en cuerpo y alma a la innovación técnica cinematográfica, creando diferentes formatos, aparatos y técnicas como el desbordamiento de la pantalla. Con ella pretendía, allá por los años 40, que la imagen se saliese del rectángulo blanco e inundase el techo, las paredes y el suelo de la sala de cine, llegando incluso hasta al público.

Mezclador estéreo-diafónico para cuatro sonidos independientes.
En la muestra se recogen numerosos documentos como diferentes patentes del artista y collages, en los que mezcla poemas en varios idiomas con motivos religiosos, recortes de periódicos y color, mucho color. También podemos disfrutar de la proyección de algunos de sus trabajos: documentales que grabó en los años 30 sobre la Semana Santa en Lorca, Murcia y Cartagena, una película familiar en la que aparecen su mujer y sus hijas, donde prueba sus formatos cinematográficos, y parte de sus grabaciones de los Festivales de España de los años 60.
La penúltima de las salas de la exposición no dejará indiferente a nadie. Se trata de una recreación del Laboratorio PLAT (Picto-Lumínica-Audio-Táctil), el lugar de trabajo de Val del Omar durante los años 70, donde vivían sus hijos mecánicos. Este jardín de máquinas recoge todo tipo de aparatos de proyección, lentes, polarizadores, filtros y obturadores en un desorden ordenado.

Recreación del Laboratorio PLAT.
Por último, el plato fuerte de la exposición: la proyección de los tres cortometrajes que forman el Tríptico Elemental de España, su obra más conocida. Según el artista, son “cinegrafías libres, documentales abstractos o simplemente elementales” rodados en Granada, Castilla y Galicia, que toman como motivos simbólicos los tres elementos: agua (Aguaespejo granadino (La gran siguiriya) 1953–1955), fuego (Fuego en Castilla (tactilvisión del páramo del espanto) 1958–1960) y tierra (Acariño galaico (De Barro) 1961). Mucho se podría escribir sobre estas tres cintas y por eso lo mejor es no decir nada más; que cada uno termine de escribir este texto cuando las haya visto. Un texto “sin fin”, como concluyen todos los cortos de Val del Omar.
Fotos de Teo Ruiz
- Desbordamiento de Val del Omar
- Lugar: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Edificio Sabatini, planta 3
- Dirección: Ronda de Atocha (esquina plaza del Emperador Carlos V) 28012 Madrid
- Fecha: 5 de octubre de 2010– 28 de febrero de 2011
- Precio: tres euros









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