Tras una mañana en el parque de atracciones, “Elisa Kiseljak y su hermano se han reunido con su padre, el amigo y sus dos hijos y han bajado todos juntos hacia la ciudad. Han comido en el restaurante donde comen siempre y los hijos del amigo se han ido con su madre. Luego todos han caminado hacia casa. Bueno, no todos, los cuatro. Con un poco de desgana, por la indolencia que entra siempre después de comer1”. Llegan al comedor arrastrando el sopor hasta el sofá; el padre de Elisa parece que duerme (ha bebido más de la cuenta), su hermano se columpia en la terraza y ella y el amigo miran el televisor sin mucho entusiasmo. Entonces sucede algo que rompe con la placidez de esta atípica estampa familiar, algo que quedará enterrado durante catorce años, cuatro meses y algunos días. Enterrado y subyacente para Elisa como si de un huesito de pollo ingerido durante la infancia se tratara. Un huesito que tardaría catorce años, cuatro meses y algunos días en causar problemas cardio-respiratorios.

Esta es la historia que Lolita Bosch nos narra en Elisa Kiseljak, una de sus primeras novelas, y ésta misma es la que los directores Judith Colell y Jordi Cadena han escogido para trasladárnosla a las grandes pantallas como Elisa K. Sólo por lo moderado del título de la adaptación cinematográfica respeto a la obra literaria original podemos suponer que no se trata, una vez más, de una de esas osadías del séptimo arte por dejar en evidencia la literatura y sus (cree él) limitadas posibilidades y que acaba, irónicamente, dejándose en evidencia a él mismo y a sus aparatosas –a la par que vacuas– posibilidades. Será por la falta de recursos, será por los principios estéticos y/o éticos, será por las dos cosas o por ninguna de ellas, pero lo que está claro es que Elisa K carece de joyas y de maquillaje llamativos con que cazar al espectador; confía en que su naturalidad será lo suficientemente atractiva. Aunque es muy probable que ni siquiera estuviera entre los proposititos bicéfalos la intención de agradar, al menos no entre los realmente importantes.
Colell y Cadena nos ofrecen un resultado bilingüe; ambos tienen maneras de hacer distintas –que aplican respectivamente a cada una de las dos partes en que se divide la historia–, aparentemente disonantes, pero que, sin embargo, se enlazan de forma secuencial sin que el cambio de la primera parte a la segunda resulte desagradablemente brusco, sino satisfactoriamente contrastado. Esa ruptura rítmica, de la aparente calma en blanco y negro del principio a la esquizofrenia policroma del final, es la ruptura anímica de Elisa: contenida en el olvido de ese acontecimiento; desbordada ante el regreso del mismo a la memoria. Catorce años, cuatro meses y algunos días después.

En ese punto de inflexión, momento álgido del film (y de descenso de nuestras mandíbulas), se encuentra todo el empeño de los directores por recrear pormenorizadamente el proceso de desmoronamiento de un persona, por mostrarnos lo frágiles y quebrantables que podemos llegar a ser. Aina Clotet, poco conocida fuera del circuito serial catalán de mediodía, encarna esa imagen dejándonos bien claro que sus aptitudes están muy por encima de donde las creíamos y, aún así, su catarsis no excede los límites de lo verosímil, sino que consigue recrear una secuencia muy plausible de lo que solemos definir como “que se te caiga el mundo encima”. Elisa K, no obstante, tiene esencia de ritual iniciático. El instante de declive, no es sólo el más aplaudible, también es determinante para dar paso a una Elisa que finalmente se verá dispuesta a detectar y expeler el recuerdo con el que se había acostumbrado a vivir olvidándolo.
Ahora ya no parece tan inusitado que una película como Elisa K, humilde y sin alardes, haya podido saltar de la valla para unirse al desfile de sus hermanas mayores nada menos que con el título de premio especial del jurado de la 58ª edición del Festival de San Sebastián, ¿verdad?
- Elisa K
- Drama, España, 2010
- Directores: Judith Colell y Jordi Cadena
- Reparto: Aina Clotet, Clàudia Pons, Lydia Zimmermann, Hans Richter
- Guión: Jordi Cadena, basado en una novela de Lolita Bosch
- Fotografía: Sergi Gallardo
- Distribuida por Wanda Vision
- Estreno en España: 24 de septiembre de 2010








