Críticas, Música

Correspondencia apócrifa entre Slavoj Zizek y Julio de la Rosa

Por Sebastián de Cheshire 22 sep 2010 1
Correspondencia apócrifa entre Slavoj Zizek y Julio de la Rosa

Correos electrónicos extraídos del volumen VI de la edición de la Academia Jerezana de las Letras. Para un comentario exhaustivo de las cartas, véase La herida universal, de Julio de la Rosa.Zizek -Tu música no sé, pero tu poesía me recuerda a ese juego de “al paso, al trote y al galope”. Encadenas un montón de adjetivos y haces que todo se vuelva divertido a pesar de la pérdida de sustentación. Puede que esto sea un halago críptico, pero es un halago.

Un beso,

Zizeck.

Julio -Agradezco tu deferencia, pero me temo que aludir a mi sustentación perdida implica una secuencia de mensajes venideros a la que tendremos que hacer frente. Mi dermatitis acusó mucho el Tractatus logicus philosophicus.

Zizek -Eres el desconocido más mordaz con el que me he cruzado. Es un placer ver todas tus comas bien colocadas. Respecto a la sustentación, me refería a la mía, que desaparece cuando tengo que volver a leerte para comprender qué has dicho. Gracias, espabilador de sinapsis.

Julio -Imagino que sabrás que el quinto correo electrónico consecutivo entre dos personas constituye toda una relación epistolar. A partir de ahí, uno va mereciendo referencias, credenciales, pequeñas biografías de su interlocutor. No preguntaré por enfermedades víricas.

Zizek -Lo cierto es que preguntar por enfermedades víricas sí que derivaría en una gran conversación. Mi sistema inmune y yo estamos juntos por inercia, así que en algunos círculos me conocen como Lord Omeprazol.

Hace cuatro años me picó una araña diminuta y apenas sentí nada, pero la trilogía del Padrino sentado junto al brasero de un amigo provocaron una reacción más Marvel que típica. Unas seis visitas al médico después éste me dijo que se me estaba necrosando. Sugerí que mi paciencia también. No se río. Yo tampoco. Volví a casa y me sajé (sajar, un verbo hipnótico) la pierna con la navaja.

Ahora tengo un pequeño boquete al que llamo “mi balazo”. Algunos se lo creen.

Mi mujer se acaba de ir y yo he sacado el kit de “belledejourlear”. A saber: una botella de Rioja, un paté que me costó ahorrar dos meses, el tabaco -nadie lo sabe, no lo cuentes- y el cubo de Häagen Dazs. Vivo en un estudio. El sol aquí es como el de un western y se me ha fundido la bombilla de la cocina. Sorprendentemente, una cosa no compensa la otra.

Tengo sólo medio plato de ducha y eso me hace tremendamente infeliz, porque uno no puede ponerse medio hedonista.

Por supuesto, estás invitado. Al estudio. Al plato de ducha no todavía.

Julio -De todo el contenido de tu último correo casi elijo aquello del medio plato de ducha para comenzar el mío, pero como eres psicoanalista y me niego a darte el placer de que me atribuyas posibles trastornos sexuales basados en el gel corporal, he decidido cambiar el rumbo. Tu alusión al hedonismo es un verso imborrable, aunque la historia de la araña la he escuchado tantas veces, que ya la confundo con la leyenda urbana de la chica de la curva.

Zizek -Si te ofrece algún consuelo o, por lo menos, el aquietamiento de la parte de tu mente plácida, comprometida y fiel de obra y omisión, tú formas parte de mi carpeta “El saber humanístico en la sociedad contemporánea“. Por cierto, ¿considerarías un abuso que te pidiera una copia dedicada de tu último disco? Pago bien y mi erotomanía no saldría a relucir con menos de diez palabras entregadas bajo tu firma.

Julio -Ya te estoy empaquetando el disco. Pero ahora pienso en el abuso del mimo Zizek que hizo de la tarde una consecución de sedancias muy identificable con el acento de hipopótamo que uno adopta en situaciones de verdadero éxtasis recitativo. Ando buscando eventos por la geografía eslovena a los que poder arrastrarte sin negociación. España es tristemente adjetivable: Las novenas en honor a la patrona de mi pueblo llenan las plazas más concurridas de mozos vírgenes que guardan oraciones santísimas en carpetas con logotipos del Real Madrid; los seminaristas estrenan cámaras digitales al mismo tiempo que sincronizan sus relojes Casio con la intención de merendolas imperdibles de horchata en los frontispicios de instituciones católicas; las niñas, aunque disfrutan de la fanfarronada cani de malotes de doce años que guiñan el ojo a las cajeras, todavía pasean en familia. Cohetes. La banda municipal ensaya a pocos metros la melodía de tan alto deicidio. Me pongo de helado de fresa hasta las trancas.

Zizek -Querido Julio, a los ocho años ya tenía el hipotálamo, centro del placer sexual, lo suficientemente desarrollado (Biología vs Freud) como para evitar que mi madre siguiera bañándome, como para  iniciarme en una especie de voyeurismo sincronizado el verano en que un amigo y yo descubrimos a su vecina tomando el sol, semidesnuda, brillando en la reverberación de la tarde. Aquello resignificó todas las aproximaciones venideras con el sexo opuesto que hasta aquel entonces habían sido inhibidas. Oficialmente ya me gustaban las chicas. Esos meses los disfruté jugando al Twister, ese contorsionismo erótico para menores, con mis amigas. Una predisposición hacia el desencantamiento de todo lo que no formaba parte de ese mundo, que me sumaba a perfiles marginales en aulas de colegio, porque para mis compañeros de clase yo era un marica. En esa ambivalencia me mantuve: aislado en el cole e interpretando a dioses griegos en películas caseras VHS en casa de mis amigas

Pensaba ahora, mientras tendía la ropa y sonaban de fondo Los Tudor, que Dios puso a prueba a la reina Catalina.
Por supuesto, tal frase hecha ha sido un acto reflejo relativo a llevar un rato pensando como si fuera esa mujer.

Julio -Querido Slavoj, la exhortación política del final de Rocky IV adolece de ternura. La película entera es la penitencia de la ternura rumiando sobre gigantes invictos. Estoy emocionado, el rigor mortis en el rostro de Stallone es como una teoría conspirativa: un hombre con pinta de vender membrillo acaba venciendo al apolíneo Drago. Y así, como toda esta consecución epistolar, mi último disco, La herida universal.

Te deseo lo mejor,

Julio.

    jr_c

  • La herida universal
  • Julio de la Rosa
  • Pop
  • Sello: King Of Patio/Ernie Records
  • Año: 2010
  • Web oficial: www.juliodelarosa.com

Un comentario »

  1. Sergi Grau 2 oct 2010 at 11:29 -

    estás como una puta cabra pero me gusta

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