Soy fotófobo, no sé nadar, me da asco la arena fina entre los dedos de los pies, jamás he abierto una sombrilla y mucho menos sé clavarla, en la playa no hay árboles que ofrezcan sombra donde poder leer Niño hipotético, el pianista con sopa en la barba del chiringuito interpreta We are the world bajo sintetizadores trash a media noche y pide dinero a cambio, los cientos de patinadores que se citan en el paseo marítimo a través de Tuenti entorpecen la vida peatonal, el tunning arrecia en las glorietas, el cine de verano es un mascar de pipas que opaca a Clint Eastwood diciendo aquello de “Si quiere una garantía, compre un tostador”, la pareja cerámica de novios que se masajea con crema bronceadora es una recreación de grasa que no me seduce lo más mínimo. Eso sí, existe un señor tailandés con la sonrisa de Chayanne y el corazón de fray Bartolomé de las Casas que me infla de latas de cerveza. Este verano vuelvo a Torremolinos.
La peregrinación mainstream que, en mi caso, como subgénero cervantino de este acontecer campanudo con que amenaza la Costa del Sol y que es sensiblemente asignable a una programada verbena de toxinas, es decir, a eso de que el verano, literalmente, me la suda, precede a Crazy for you, disco inicial de la banda Best Coast que me guiará, como un psicopompo donoso, hacia el arrobamiento privado de esos guateques oníricos que reservo para los trayectos largos de carretera.
El presente trabajo acumula una ascendencia imborrable concentrada en la casi académica fundición que se inclina hacia el noise tardoadolescente de Benicassim que, en su momento, no llevaron a cabo The Beach Boys y The Raveonettes, esculturas ejemplarizantes de la distinción que ya hiciera consistente el artista norteamericano Alexander Calder entre los elementos móviles y estables. Más allá del acierto sincrético, así como de su propia normalización (por fin una mirada retro con bibliografía básica aprendida que no huele a ficción viral), la autora, Bethany Cosentino, no es guapa, no es una hembra de marsupial con tres vaginas y, además, escribe letras basadas en la sobreprotección del amor mancebo y la nostalgia remilgada de lo que pudieron ser noviazgos extraescolares no correspondidos, así que no falseo los hechos si digo que el disco no reúne cualidades estético-líricas agradables que condicionen su escucha desde una facilona seducción preconcebida. ¿Afecto libre? Sí.
Y aunque la pólvora sea un invento del pasado, admito reiteradamente estar siempre descubriéndola, con los ojos limpios de un niño, en los trece temas de Crazy for you, porque ingeniar es el objetivo al que se dirige y la premisa de la que parte para despertar el dormido interés de una, a menudo, juventud pasmada, muerma e introspectiva. La intención es arma barredora y el pasmo abandona el recinto para que, aunque sean las diez y cuarto de la noche de un martes, la plurisignificación melódica del pop bailable, por poner un ejemplo, haga sucumbir a la desgana.
- Crazy for you
- Best Coast
- Pop
- Sello: Mexican Summer
- Año: 2010
- Puedes escucharlo en My Space
- Web oficial: bestycoasty.blogspot.com












estas haciendo una critica de un disco , no el analisis profundo de una obra de semiotica ni de sociologia de las costumbres.
yo te diria que comas un poco de mierda, capaz te ayuda a descontracturar el mani que llevas por cerebro.