Situaciones Incómodas Por Salvador Luis

Pablo Bromo

2 jun 2010 6
Pablo Bromo

Pablo Bromo (Guatemala, 1980) es uno de los poetas más prolíficos de América Latina y fundador del pujante sello Vueltegato Editores; ha participado en diversos festivales de poesía y publicado relatos y poemas en compilaciones como Automicidio semántico (1998), Voces de posguerra (2001), Versolaris (2006) y Sin casaca (2008). De su puño y letra han nacido además los poemarios Cometas breves (1997), Diafragma numérico (1999), Arbitraria muchedumbre (2009) y Alicia (2010), dejando claro quién es el “man” de la poesía synthpop centroamericana. Para muchos, Bromo es una estrella brillante y provocativa. Y hoy, aunque su novia le haya sugerido sentarse a cascar nueces en vez de responder a este interrogatorio, Pablo, incondicional como siempre, ha preferido ponerse en una situación incómoda.

¿Puedes decirnos qué hace un agraciado guatemalteco como tú no dedicándose al modelaje? ¿Crees que se trata de un complot contra la belleza?

La verdad, es lamentable que la literatura universal tenga exponentes realmente feos. Ves a Canetti, Kafka, Pound, Bukowski, Yourcenar, Carver, Góngora, Proust; la lista continúa y dan unas ganas terribles de llorar. Es muy triste que la fealdad física se haya convertido en un recurso inminentemente comercial y enternecedor. Para mí, en cambio, la belleza empieza con B de Bromo.

En Guatemala, por ejemplo, tenemos un legado de fealdad realmente maligno. A través de los años hemos cargado con un peso aniquilador de belleza en la literatura. Habemos excepciones, claro está, pero soy el único entre mis contemporáneos que disfruta al ciento por cierto de su atractivo y sigue publicando obra. Está bien sufrir en la literatura, pero es mejor sufrir siendo guapo, como diría aquella canción de los ochentas. Para mí la belleza debería dominar los estantes de la literatura mundial. Por eso yo quisiera, he de confesarte, posar para una revista fashionista y cool. La fotografía ideal sería: Yo, completamente desnudo, mordiendo una manzana rojo-carmesí brillante, mostrando mis atributos físicos sobre una alfombrilla de terciopelo kitsch, vistiendo un collar gótico y dejando ver un tatuaje de Mallarmé u Ovidio en uno de mis glúteos esbeltos de gimnasio. A todo esto, yo estaría recostado sobre un camastro antiguo, rococó, hecho con libros que hablan de la belleza, el amor y los excesos apolíneos. Eso, mi querido Salvador, es lo que realmente anhelo, además de terminar la novela que estoy escribiendo.

Tú que eres conocedor de personas y entidades en el medio bien podrías recomendarme en alguna revistilla internacional que reclute especímenes atractivos de la literatura. Me sentiré doblemente aliviado y en deuda contigo, de que por fin reconozcan mis otros talentos, además de los literarios.

Y ya que nos encontramos en los terrenos de la estética, dime una cosa, tu más reciente poemario, Alicia (Catafixia Editora, 2010), ¿es una manifestación pedófila, que aflora, o simplemente te atraen los conejos?

Quisiera responder a esta pregunta con mi niño interior sentado sobre mis piernas y un sin fin de páginas de Google, abiertas en el explorador, con imágenes de conejos y conejas en todos sus colores y tamaños, mostrando explícitamente sus felpas y sus bigotes y sus miradas encandiladas por el protagonismo voyeurista de este siglo: las webcams. Pero eso sólo reiteraría mi consciente fascinación por la pornografía, que hoy en día se ha vuelto un vicio inminentemente cotidiano que nos aturde y alude a todos. Regresando a los conejos, pues yo creo que en una vida pasada, no tan lejana a ésta, fui conejo. Tengo muchos recuerdos e imágenes que desfilan por mi cabeza que me inducen a pensar que los conejos no sufrimos de coitus interruptus, sino más bien de un deleite por el sexo continuo y a toda hora. Eso me encanta.

Y si bien el conejo, Q’anil en el Calendario Maya, tiende a interpretarse de muchas formas, la mejor de las interpretaciones conjuga perfectamente con esa sexualidad de nuestra naturaleza. En Alicia sucede lo mismo, ya que puede entenderse que el conejo es el autor del libro: Pablo Bromejo. Ese regulador de imágenes. Ese protagonista indirecto. Ese provocador innato. Tú lees el libro, que es la resultante de un poema-carta de 80 páginas y, de alguna manera, logras vislumbrar que el viaje de Alicia y Conejo por el libro es una especie de madriguera al revés: un país de las pesadillas, como es Guatemala. Pero esa madriguera es un estruendo sexual y hasta un refugio orgásmico maravilloso.

Ahora bien, lo que empieza a preocuparme es que el ícono principal de este libro sea un conejo y que, por otra parte, el logotipo de mi editorial, Vueltegato Editores, sea un gato. ¿Lo ves? Los animales nos vuelven locos a todos.

Es cierto, el mundo está de cabeza. Por eso me pregunto si en estas épocas de crisis y multiplicación de desempleados no has pensado en dedicarte profesionalmente a la composición de narco-corridos.

¡Por supuesto! ¡Y yo creo que tú deberías de dedicarte al oficio de brujo o adivino!

Te imagino con una bola de cristal, tipo Whoopi Goldberg en Ghost, dejando ver tus habilidades esotéricas. Te lo digo en serio porque anoche hablaba con dos amigos escritores sobre la posibilidad de escribir una novela narcobailable, por nombrarla de algún modo. Una novela que surque la dinámica de las drogas desde una historia paralela de amor y baile tropical-erótico. En Centroamérica no hay ningún escritor, que yo conozca al menos, que se haya atrevido a escribir sobre la vida de los capos de la droga, las experiencias que envuelven el narcomenudeo, las hazañas de los oficiales para no dejarse vencer por la narcomafia y que además describa el lado cursi-romántico de las narcorrusas que vienen a Centroamérica a hacerse millonarias, mientras bailan sobre las fortunas de los funcionarios públicos en esos “antros de mala muerte”. ¡Son divinas esas bailarinas, ya quiero empezar a escribir su novela!

Pero claro, me interesa mucho más el mercado del narco-corrido que el de la edición y producción de libros. Mi intención este año es averiguar todo lo que me sea posible sobre la experiencia del corrido mexicano y los personajes temerarios y fantasmagóricos que envuelven Chihuahua, Nuevo León, Baja California y todos esos lugares “bizarros” de México. Lo fabuloso del asunto es que estoy invitado a dos festivales de poesía en México, uno en Tijuana y otro en el DF; podría decirse que haré posible mi idea de vivir en una canción de Los Tigres del Norte o Los Tucanes de Tijuana.

¡Ya ves! ¡Los animales nos persiguen en esta entrevista! Es inevitable.

Tienes razón, mejor cambiemos de tema. Digamos mejor que es sábado por la noche, acabas de darte un baño de tina y debes tomar una decisión sadomasoquista realmente importante: ¿bondage o spanking?

Spanking, querido, y mejor si hay conejos presentes. No hay nada más delicioso que el nalgueo ardoroso y el palmeo rojizo de las manos sobre el tibio cuerpo de una colegiala, tipo Alicia, en un afterparty como los de mi libro anterior, Arbitraria muchedumbre.

En ese libro, que alude a las iniciales del ante-meridiano, se describen fiestas de madrugada y relaciones circunstancialmente temporales que suceden arbitrariamente, mientras el “punchis punchis” electrónico no para de sonar y las drogas de diseño abundan en todos sus escenarios. Ese libro forma parte de una trilogía que habla de los excesos, la poética y el amor; exponiendo de alguna manera la vida nocturna y desenfrenada que alguna vez tuve. Ahora prefiero las reuniones caseras, las lecturas de sala y las cenas elegantes. Estas reuniones caseras me van muy bien porque después de muchos años de querer estudiar gastronomía por fin estoy estudiando para Chef de Partie.

Algún día voy a abrir un restaurante erótico donde la gente tenga la opción de llevar sus utensilios sexuales y el Spanking Chef pueda azotarlos en cada rincón de la cocina mientras prepara un Crème Brûlée o un estofado tipo roast beef. Eso sí que sería realmente innovador.

Hemos llegado al final de la entrevista, pero antes de despedirnos debo hacerte una pregunta “verde”, ¿se tragó Pablo Bromo el cuento del calentamiento global?

No, para nada. Más bien creo en la calentura global y en las ganas de “todos contra todos”, como en aquel vídeo de Deep Dish con Everything But The Girl, ¿te recuerdas? Todos los protagonistas del vídeo se besan los unos con los otros, como en una orgía musical y endémica. Eso me parece fantástico. Lo del cambio climático, en cambio, es otro de esos cuentos mediáticos que nos están vendiendo para masificar nuestra atención y hacernos creer que el mundo se va a acabar muy pronto. Lo del 2012 es otro tema; algo que no desmiento del todo, ya que anoche cayó una lluvia de cenizas en Guatemala, producto de la erupción de un volcán cercano. Lo resultante fue que toda la ciudad amaneciera con una capa de “nieve negra”, que bien podría tener muchas connotaciones apocalípticas y temibles. Ya te imaginarás lo que eso genera en el inconsciente colectivo. Es muy fuerte. Pero eso sería para otra entrevista.

Además, debo contarte que la próxima feria del libro en Guatemala tiene como tema principal los cambios climáticos. Eso sí que es una paradoja y un descuido de conceptos. Imprimir libros, todos lo sabemos, es sinónimo de talar árboles al por mayor, ¡¡y aquí están pensando en una feria del libro con preocupaciones ecológicas!! El hecho de imprimir libros en papel reciclado resulta doblemente más caro y menos conveniente, es absurdísimo.

Claro, para seguirles el juego vamos a continuar imprimiendo libros bonitos y además vamos a gastar una fortuna en impresiones piratas, para que los libros lleguen a la gente. Como debería de ser en cualquier rincón de Hispanoamérica.

El asunto, volviendo a lo del calentamiento global, es calentarnos los unos a los otros como el porno nos ha calentado.

6 Comentarios »

  1. Margarita azul 3 jun 2010 at 00:18 -

    Pablo Bromo,

    No sabia de su fascinacion por los conejos, pero ahora que ya se, me encantaria invitarlo a una fiesta especial de tacones y felpa…

    Usted no me conoce pero yo a usted siempre lo miro. Alicia me encanto, solo que me gustaria ser ella para escuchar todas esas confesiones.

    Lo admiro,

    M.A

  2. Héctor González 3 jun 2010 at 09:24 -

    me encanto la entrevista tan ilarante con matices de verdad-era suspicacia me gusto una forma entretenida de vez en cuando de hacer algo tan formal y tan revelador y poderoso de una entrevista jaja me encanto lo de bondage o spanking jajaj que nivel yo me quedo tambien con spanking jajaja

  3. nicolececilia 3 jun 2010 at 19:12 -

    i like it.

    por suerte entre los nacidos en 1980 hay una tendencia a ser bellos y escribir bien. ;)

  4. Jaime Permuth 3 jun 2010 at 20:52 -

    jaja que entrevista tan simpatica…

    oh, tu sabiduria escandalosa: “calentarnos los unos a los otros como el porno nos ha calentado.”

    la proxima novela debiera de ser un dialogo con Swift; les sobra de que hablar!

  5. André Gribble 5 jun 2010 at 00:24 -

    Excelente entrevista. me gusta porque se sale de lo normal/formal y es chingadera, pero a la vez revela verdades y nos acerca más a la mente del señorito Bromo. Por cierto, me encantó tu lectura de Alicia. Es otra onda escuchar las palabras en boca del autor. No sé nada de poesía, pero creo que la tuya es muy parecida a la música. Aun tengo pendiente comprar el libro.

  6. Mauricio Zamudio Merizalde 10 jun 2010 at 02:43 -

    GRANDE PAPA BROMITOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO MIL ABRAZOS MY FRIEND…ME HE MUERTO DE RISA LOCO….

    NO DUDES EN LLAMARME EN CUANTO ESTES EN MÈXICO PA TOMARNOS UN PAR DE TEQUILAZOS ALUSINANTES.

    UN ABRAZO BRO

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