Recuerdo y olvido. Son dos palabras que nos contagian de inmediato con un oculto latido más cercano a la piedad que a la razón, y que se contraponen abiertamente, como le ocurre a la decencia con la homeopatía. Parece que la dualidad, el dimorfismo y la oposición las caracterizan, y sin embargo, las utilizamos con una vulgaridad romántica al conjuro de cualquier vivencia melancólica.
Estas dos actitudes las analizo porque siempre que nos manifestamos unidos es bien en recuerdo de, pero los que no te olvidan nunca van, todos juntos, a recordarte una vez al año. Entonces, me pregunto si cada vez que recordamos preferimos el pasado agradable o el pasado doloroso. Este último, tanto en Hegel como en Kant, es el precio de la historia, y yo creo que elijo el olvido del mismo, aunque no sea justo ni humano, porque como se dice en La razón de los vencidos: ¿Puede haber universalidad sin el pasado que no está presente, es decir, el pasado de los vencidos?
No. No estoy escribiendo un alegato en favor de la memoria histórica ni el obituario de Andoni Ferreño, lo que ocurre es que Micky, el hombre de goma, la voz de Los Tonys, ha resucitado, y esta vez no lo ha hecho para desfilar en plan verbena por la sobremesa del sofá de Televisión Española; esta vez ha grabado La cuenta atrás, un disco de doce canciones, en los estudios Circo Perrotti de Jorge Explosion. Así que estoy de buen humor, puesto que tras la tanda de festivales zurdos que dilapidan sombras fanfarronas de los noventa, con el arte de la distopía en Ballard, me encontraba a punto de levantar la bandera blanca de la rendición, sintiéndome como una viuda mesocrática a la caza de quinceañeros cultos, pero manteniendo, eso sí, una esperanza, como la contenida en aquel grafiti preclaro sobre la fachada del conservatorio de mi pueblo: “Falete vive”.
Ahora que la primavera titubea y que Hannah Montana anochece el ocio de la educación primaria con cuestionables suplementos de feminidad, el hombre de goma pone orden a través de un optimismo garagero y reverberado con versiones como No more fear of fliying de Gary Brooker o la imborrable Gloria de Van Morrison, con medio boleros propios como Fríos donde nos persuade elaborando miradas de episodio ferroviario. Acompañado, todo hay que decirlo, de una banda integrada por componentes de Los Imposibles y de Los Imperial Surfers, a los que atribuyo más de una polución nocturna, a los que culpo de la indisposición de alguna que otra virgen crepitando de impaciencia en baños públicos.
Y si el proyecto no cuaja en los circuitos subterráneos de la música española, buscaré un lugar ad hoc para la meditación y entonaré aquellos versos funcionales que recitaba mi madre cuando yo era universitario:
En el polideportivo municipal
mi camiseta de Michael Laudrup
embebe el sol y lo refracta.
Aunque él, a miles de kilómetros,
Ya ni siquiera juegue al fútbol.
El CD ya está a la venta y el LP saldrá el 19 de junio, fecha en la que, además, se presenta el disco en la sala El Sol, Madrid
- La cuenta atrás
- Micky
- Rock & Roll
- Sello: Munster Records
- Año: 2010
- Puedes escucharlo en MySpace












¡Crack Sebastián! Menuda entrada sorpresiva. Meter de referencia a Ballard, Hannah Montana, el olvidado (pero super-crack) Van Morrison, o Kant en un artículo sobre Micky me ha llegado… Y mucho.
PD: Por cierto, y peco de ignorante, el tema “La Motocicleta” de Los Bravos (que me encanta)¿es posible que la haya versioneado también Micky? Pregunto.
Muchas gracias, Migue. Desde el primer zumo multifrutas que probé en la vida, mi noción de sincretismo ha ido en aumento (para bien o para mal).
En cuanto a La motocicleta, confieso que no tengo ni la menor idea.
Un saludo.