Entre The Spirit de Will Eisner y el Watchmen de Alan Moore el héroe ha mutado su poderío pero siempre se ha aferrado a una metrópoli que presenta una cosmovisión de la sociedad de la época y un refugio donde se autoenmarca y encasilla tozudamente. Su deseo de justicia no es más que la necesidad de hallar un modo de vida que satisfaga la gris realidad. Una redención al fracaso y la desdicha del ciudadano medio ante el sistema y la ley imperante. En momentos donde el gobierno mira al exterior, a la Gran Guerra y al capitalismo global, un ciudadano de a pie dejado de lado por el gobierno, renace para poner orden desde la base.
En la era 2.0, aquella en la que organizaciones e individuos no paran de generar contenido, mientras la Administración sigue a lo suyo, el tinglado corruptivo se hace más escurridizo y el vecino de al lado teje una vida paralela en una ventana virtual que acaba abriéndose al patio de la realidad, Mark Millar guionizaba una publicación mensual a lo Eisner, cambiando Ley Seca por Facebook: Kick-Ass. El cómic, dibujado por John Romita Jr., destilaba más sexo, violencia y humor negro del que la adaptación cinematográfica de Matthew Vaughn nos ofrece, aunque cierto derroche provocativo y dosis de entretenimiento bruto no se han ido del todo por el garete cuando las desventuras de estos enmascarados enfundados en látex han tenido que trasvasarse a la gran pantalla.

Historias cruzadas y conflicto de intereses entre estos Minutemen del siglo XXI que ya no pertenecen a la Edad Dorada del Superhéroe, ni a la de los propósitos nobles y los métodos limpios, sino que intentan paliar el efecto contraproducente de los errores del pasado y los miedos del presente sin poder ahorrarse la cara tenebrosa del ser humano: mentira, ocultación, muerte y asesinato como desayuno diario.
La película empieza como si los Supersalidos se centrasen en una de sus filias: el cómic de superhéroes, desde el prisma del humor grueso (uno de los protas es Christopher Mintz-Plasse) y se va tornando drama, tragedia y action-movie tetosterónica pero desde la altura de visión de una niña de 11 años. Kick-Ass, Big Daddy, Red Mist y Hit-Girl, no son la nueva Liga de la Justicia. El primero es un Peter Parker al que le faltan más hervores todavía, Red Mist surge como némesis, y Big Daddy (seguramente la mejor recreación de Nicholas Cage de los últimos años) es el padre guardián nocturno que ha dejado entrar la violencia en su hogar, de tal forma que su niña se enfada si le regalan Bratzs en vez de un bazuca.

Hit-Girl, es para darle de comer aparte, porque es una robaplanos tanto en la viñeta como en la pantalla. Le da sopas con honda a la Natalie Portman de Leon, el Profesional (Luc Besson, 1994), así como a una B.B. Kidox crecidita y dando mandobles en un hipotético Kill Bill vol.3. Y es que no es difícil imaginarse a Tarantino disfrutando de las partes ultras del cómic, así como de la orgásmica secuencia de la encerrona retransmitida por la Red y su posterior deslumbre de puesta en escena a tiro limpio.
Kick-Ass la película, pierde cierta incorrección por el camino, aunque las críticas a la violencia latente de la sociedad y el muestrario de espíritus de gran ciudad frustrados en sus anhelos de una vida mejor se palpan en el subsuelo de la parodia y la explosión de dolor, muerte y venganzas. Según como se mire, Kick-Ass está demasiado vista o sorprende si el cómic no ha sido leído, por su manejo de la parodia blanca, su mutación hacia la oscuridad y su aterrizaje en territorio de espectáculo violento cool.
Tan fácil como pervertir la todopoderosa máxima de “Todo poder conlleva una gran responsabilidad” por “Si no hay poderes, no hay responsabilidades… Aunque eso no es del todo cierto” y volver a parar al lugar de origen.
- Kick-Ass
- Título original: Kick-Ass
- Acción, Estados Unidos, 2010
- Director: Matthew Vaughn
- Reparto: Aaron Johnson, Garrett M. Brown, Evan Peters, Deborah Twiss
- Guión: Jane Goldman y Matthew Vaughn, a partir del cómic de Mark Millar y John Romita Jr.
- Música: Marius De Vries, Ilan Eshkeri, Henry Jackman, John Murphy
- Fotografía: Ben Davis
- Duración: 117 minutos
- Estreno en España: 4 de junio de 2010
- Distribuida por: Universal Pictures Spain
- Enlaces: IMDB











