Afrontar hoy la realización de una miniserie para la televisión que tome como origen de partida la pasión de Jesucristo se enfrenta a dos problemas: el primero, la necesidad de actualizar propuestas cinematográficas anteriores que cubren prácticamente cualquier interpretación de los evangelios; y el segundo, enfrentarse a un público especialmente sensibilizado a la cosa religiosa. The Passion (o La Pasión), editada en España dos años después de su estreno en la televisión inglesa, aboga por un retrato de los últimos días de Jesucristo alejado de la espectacularidad morbosa de su homónima La Pasión (Mel Gibson, 2004) y de los afanes revisionistas de La última tentación de Cristo (Scorsese, 1988) y sigue, de lejos, estéticas más sobrias, más cercanas al neorrealismo de El Evangelio según San Mateo (Pasolini, 1964).
Si en las cintas de Scorsese y Mel Gibson la figura de Jesucristo es el campo de batalla entre la carne y el espíritu, y para ello se valen la confrontación del carácter humano con el carácter divino, y este último casi exclusivamente a través de manifestaciones milagrosas (la resurrección, la cura en la leprosería,etcétera); en The Passion no existen apenas referencias explícitas a tales manifestaciones y se rehúye voluntariamente a concretar cualquier mención de tal lucha interna. De hecho, incluso el milagro de la fe es puesto en tela de juicio por sus propios apóstoles y seguidores, quienes a lo largo de la película amagan con la deserción, dudan de la divinidad de su maestro y, finalmente, huyen ante la inminencia del castigo por parte de las autoridades romanas y las del Sanedrín. La parte final de la cinta, la que incluye la resurrección de Jesucristo es presentada como una rara sucesión de eventualidades en las cuales no queda claro si la vuelta del Maestro de entre los muertos es algo verdadero o se trata una combinación de ingenuidad, casualidades y fe. De esta manera el Jesús de The Passion se convierte en personaje algo siniestro y desdibujado, mitificada por sus propios seguidores e incluso con cierta ansiedad por ser convertido en un mártir.
La atmósfera política de Palestina es, por lo tanto, la que protagoniza gran parte de la cinta. El Sanedrín se ve enfrentando a una Pascua abarrotada por cientos de peregrinos y agitada por saboteadores nacionalistas (¡Muerte a roma! grita Barrabás después de realizar un pacto de sangre con uno de sus secuaces) y por la visita de un Poncio Pilatos despiadado, ciego a las particularidades culturales de lugar y alentado por una muy proselitista Claudia, en un papel que linda con una Lady MacBeth romana. Un Poncio Pilato decidido a masacrar Jerusalén y a olvidar de la frágil coexistencia de romanos y judíos en tierra ocupada si eso le hace ganar la estima del emperador Tiberio.
Si La última tentación de Cristo y Jesucristo Superstar ahondaban más en la relación de Judas Iscariote en el proceso de condena de Jesucristo, a quien se trata de revisar en esta ocasión es a Caifás, presentado como un líder del Sanedrín que, gracias a su colaboración con Roma, ha conseguido mantener la paz religiosa del lugar durante más tiempo que cualquiera de sus predecesores. El líder del Sanedrín es un animal más frágil y vulnerable, padre y esposo, y muy consciente de su incapacidad para convertirse en un referente religioso y político ante su propio pueblo.
Para garantizar una narración más fluida el director se vale de ciertas licencias historiográficas que ignoran el complejo status quo de la tierra ocupada por los romanos: Jesús no es llevado ante Herodes, no recibe los latigazos y es condenado a muerte de manera instantánea, casi como un gesto de aburrimiento de Poncio Pilato ante la insistencia de un Sanedrín aterrorizado por un posible levantamiento judío que sería aplastado de inmediato en una masacre romana.
Por tanto se debe aplaudir la valentía de una propuesta equilibrada como La Pasión y destacar el magnífico trabajo actoral de James Nesbitt como Pilatos que ya mostró su savoir faire en Bloody Sunday y Ben Daniels, como Caifás, con un currículo que incluye papeles en obras de Chejov, Shakespeare, Euripides o Arthur Miller y cuya relación a lo largo del film traduce a un lenguaje político más cercano un problema que viene perpetuándose a través de los siglos: el fanatismo religioso, la convivencia entre distintas culturas y las trampas en las que tiene que caer el poder político y religioso para mantener un clima de paz.
- The Passion
- Título español: La Pasión
- Miniserie dramática, Reino Unido, 2008
- Director: Michael Offer
- Reparto: Joseph Mawle, James Nesbitt, Paul Nicholls, Ben Daniels
- Guión: Frank Deasy
- Duración: 175 minutos











Vaya, no hace mucho me enteré de la comercialización en España de este DVD y tan sólo por la co-producción entre la BBC y la HBO (ante todo por esta última: ¿hay algún producto que lo hagan mal?) ya me la apunté para pillármela. Después del artículo, tengo más ganas.
Genial, en cuanto la hayas visto me encantará saber tus impresiones. Creo que es un buen producto de la HBO.
Saluti,
Raúl.
Siempre he sentido admiración por quienes se atreven hablar de la vida de Jesucristo llevandola a la pantalla, la vida de Jesucristo en esta película se le lleva al plano mas de hombre, que del Hijo de Dios, lamentablemente el guionista no buscó las impresiones espírituales para abordar tan importante acontecimiento, teniendo en cuenta que dura mas de 2.000 años desde que acontecieron los hechos. Solo las cosas verdaderas perduran y la vida y sacrificio de nuestro salvador Jesucristo, es el acontecimiento mas grande acontecido para la humanidad en esta vida. No debemos olvidar que las enseñanzas claves y profundas, en esta película brillan por su ausencia, se saltan el momento mas importante, el dolor experimentado en Getsemaní. Los Apóstoles jamas tuvieron duda de la divinidad de Jesucristo y el tratamiento que le dan a Pedro, es pobrisimo, falto de fé y confianza en Jesucristo. Hay hecho escritos y repetidos en varios evangelios, en que el apóstol Pedro está dispuesto a dar su vida por Jesucristo, y aunque hay un momento en que lo niega tres veces, era necesario que mostrase su lado debil, para distinguir lo humano de lo divino. En resumen, me parece una película poco respetuosa en el autentico y verdadero sentir respecto de la vida de Jesucristo y su divinidad.
Qúisiera añadir que cuando se hable de Jesucristo como hijo de Dios, requiere el máximo de los respetos y reverencia. Pocos en este mundo comprenden y entienden el significado de la expiación, es decir la pasión, muerte y resurección de Jesucristo, por ello la mayoría de las veces se trata el tema de forma ligera y poco respetuosa para los que tuviesen interés en ver una película de la vida de Jesucristo. Si alguien lo desea podría enseñarle muchas cosas verdaderas y autenticas sobre la verdad de estas cosas. Por supuesto con todo respecto a todos los que difieren de mi opinión.
Hola Juan Antonio,
muchas gracias por tus impresiones. Coincido contigo en que cualquier manifestación artística que verse sobre lo religioso siempre debe tratarse desde el máximo de los respetos, y al mismo tiempo, debe abrir nuevos caminos para la comprensión no solo espiritual sino también intelectual de un texto tan complejo como la Biblia.
Un abrazo,
Raúl
Un fuerte abrazo, me siento orgulloso de ti, por tu trabajo y por ser como eres. Tienes “la madre” de los Molina y una buena “crianza”, además de casta.