Viajes

Con sandalias nuevas por la otra Sevilla

Por Marian Chaparro 7 jun 2010 3
Con sandalias nuevas por la otra Sevilla

Sus mejillas han alcanzado un color rosa con el máximo grado de saturación y no se debe al sonrojo. Elena no sabe qué es eso. Para refrescarse, decide hacer algo que sabe con certeza que le bajará unos grados su temperatura corporal. Se levanta su vestido rosa con cuadros blancos hasta la cintura mientras una sonrisa se asoma a su cara. Estamos en la Plaza Nueva de Sevilla, a finales de mayo, a las tres de la tarde, con más de treinta grados de temperatura. Somos varios los que miramos a la pequeña Elena, de tres años, y sonreímos con una pizca de envidia por su acción, completamente prohibida para nosotros. Me pregunto qué pensaría toda esta gente, turistas, en su mayoría, si me bajara estos sofocantes pantalones vaqueros. Nunca me ha gustado llamar la atención, así que desecho la idea y me voy a la calle Sierpes a comprarme unas sandalias todoterreno que me refresquen, al menos, los pies.

La Giralda (Foto: Teo Ruiz)

La Giralda (Foto: Teo Ruiz)

Además del constante calor, lo que más llama la atención en Sevilla es el alto número de bicicletas que circulan por el centro, al estilo de Barcelona y nada que ver con lo que sucede en Madrid. Por cinco euros a la semana, puedes alquilar las bicis del Ayuntamiento y moverte a tu aire por el centro, buena parte de él peatonal. La Plaza Nueva, flanqueada en uno de sus lados por el edificio del Consistorio, es un buen lugar para comenzar el recorrido por lo que podríamos llamar la Sevilla monumental: desde ahí tenemos a un paso la catedral con su popular Giralda, que debe su nombre a la veleta que la corona, conocida como Giraldillo; los Reales Alcázares, un claro ejemplo de eclecticismo arquitectónico; el barrio de Santa Cruz, al que conviene entrar con un mapa o bien atar una cuerda a una farola justo antes de comenzar el paseo, al más puro estilo de Teseo, por su trazado laberíntico, y algo más abajo el río Guadalquivir con sus puentes y la Torre del Oro, que remonta su origen al siglo XIII.

Pla

Plaza de Santa Cruz, dentro del Barrio de Santa Cruz (Foto: Teo Ruiz)

Si ya conocemos la Sevilla más turística, a la que debemos añadir la Plaza de España junto con el Museo de Bellas Artes, la segunda pinacoteca más importante de España después del Museo del Prado, y estamos algo cansados de coches de caballos y tiendas de souvenirs repletas de abanicos, castañuelas y trajes de gitana, podemos acudir a la Alameda de Hércules, para los sevillanos la Alameda a secas. Es una inmensa plaza alargada zigzagueada en sus bordes por un puñado de álamos, donde podemos ir a tomar el aperitivo, comer o tomar una copa de noche en los diferentes locales con terrazas dispersos por la zona.

La Alameda de Hércules (Foto: Juan Arcos)

La Alameda de Hércules (Foto: Juan Arcos)

Si lo que buscamos es tranquilidad aderezada con arte contemporáneo, podemos acudir al Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la isla de la Cartuja, que alberga el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo desde 1997. El edificio, que guardó los restos de Cristóbal Colón durante treinta años, está compuesto por varias dependencias que se remontan al siglo XIV. Además de monasterio, fue un cuartel del ejército de Napoleón y una fábrica de porcelana años después. Hoy día, en sus numerosas salas acoge, además de obras de su colección permanente y una biblioteca, variadas exposiciones temporales de arte moderno. Su jardín es un lugar perfecto por el que pasear cuando cae el sol entre naranjos con olor a azahar.

Cerca de la Plaza de España, no podemos olvidarnos del impresionante edificio del Rectorado de la Universidad de Sevilla, el que fuera la antigua Real Fábrica de Tabacos, lugar donde trabajaba la famosa Carmen de Bizet. Es el edificio industrial del siglo XVIII de mayores dimensiones del país y uno de los más antiguos de Europa. Además de la propia fábrica, cobijaba en su interior viviendas de los empleados y diferentes patios, que se mantienen actualmente y dan luz a las aulas de Derecho y las diferentes Filologías.

Podemos terminar nuestro paseo por la Sevilla menos conocida disfrutando de una buena película en versión original en los cines Avenida 5, los únicos de este tipo en la capital hispalense. Palomitas y aire acondicionado para combatir los treinta grados a la sombra y el sonido de los trotes de los coches de caballos.

3 Comentarios »

  1. laura 7 jun 2010 at 23:55 -

    Delicioso arranque y buen aterrizaje. Te leo por aquí también.

    Besos. T.

  2. Samerdeck 8 jun 2010 at 15:55 -

    Estoy con Laurix: me ha encantado el arranque.

    ¡Besarros!

  3. Campanilla 16 jun 2010 at 20:54 -

    Me ha gustado mucho mucho este viaje por Sevilla, tengo que volver pues hay varias cosas que no he visto. Buenas fotos

    Un beso

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