Jon Bilbao (Ribadesella, Asturias, 1972) se ha ido consolidando como uno de los narradores más destacados del panorama nacional. Sus relatos, en los que combina lo cotidiano con las situaciones más extrañas y complejas, y con lado más oscuro del ser humano, son de un acabado exquisito. Tras la novela El señor de las moscas y la colección de relatos Como una historia de terror (ambos publicados por Salto de página en 2008), vuelve con una nueva colección de relatos, Bajo el influjo del cometa (Salto de página, 2010). Con este nuevo libro, no sólo confirma su excelente factura como escritor, sino que reafirma su estilo personal, denso, tan cercano como escalofriante.
Hace unos días pudimos charlar sobre sus nuevos relatos y sus impresiones sobre la literatura y la escritura.
La temática de Bajo el influjo del cometa, podría resumirse en el siguiente fragmento del relato Una victoria parcial: “Todos los momentos asociados a mi vida profesional de los que guardaba un buen recuerdo estaban asociados a puntos finales, nunca al trabajo en sí mismo… Todos se resumían en una imagen de mí mismo subiendo a mi coche, acelerando y alejándome sin mirar atrás”. ¿Es esta colección de relatos un catálogo sobre la frustración?
Sí, quizá los protagonistas de este relato sean casos extremos de esa frustración. Esta pareja me interesa especialmente y de hecho ya aparecía en mi anterior libro, Como una historia de terror, en un relato ambientado en Estados Unidos donde se acababan de conocer. Es peculiar porque para ellos la mayor fuente de placer en la vida es el abandono. Dejar las cosas atrás: su trabajo, su país, su familia, lo cual se plasma en este fragmento. En Una victoria parcial han pasado unos años, ya tienen hijos, y ambos encuentran placer en dejar cosas atrás, ya que cuando llevan a cabo uno de estos procesos de abandono el placer se intensifica. Por esa regla de tres, es una pareja condenada a separarse. En este relato están a punto de separarse y buscando un balón de oxígeno desesperadamente. Lo que consiguen es una victoria parcial y aplazar ese final inevitable que planeo explorar en el futuro, en un tercer relato que estoy preparando ahora mismo.
También en este relato uno de los personajes no se atreve a pisar un aeropuerto por si es capaz de huir.
Claro, no se atreve a ir el solo a un aeropuerto porque sabe que se va a subir en un avión y se va a largar. Va a dejar a su mujer y a su hijo recién nacido.
Y relacionado con los protagonistas de esta historia, ¿crees que la sociedad se ha convertido en un grupo de autómatas que se deja llevar por la corriente?
En buena medida nuestro trabajo nos absorbe las energías. Vivimos para trabajar y cuando ese trabajo no es realmente el que crees necesario puedes estar haciendo algo útil para el conjunto de la sociedad pero que no resulta útil para ti. Es lógico que mucha gente tenga ese impulso de romper la baraja y largarse. Hacer otra cosa. Claro que tienes que saber lo que hacer, pues el movimiento en sí mismo no es el fin y ese es el error que comete la pareja de Una victoria parcial.

Estas ganas de escapar y de huir, se canaliza en los personajes del libro, muchas veces a través de una curiosidad llevada al limite. De investigar y preguntar hasta la exageración.
Sí. Aunque Bajo el influjo del cometa no es una colección de relatos pensada de antemano y se trata de relatos completamente independientes, sí hay una unidad de tono. Se percibe esta unidad porque están escritos en una época concreta de mi vida. Uno de los temas recurrentes es el deseo de autoconocimiento de los personajes, casi inconsciente. De esta manera descubren un lado negativo de sí mismos que ignoraban poseer hasta este momento. Son capaces de espiar a los vecinos, de invadir su intimidad. De hacer daño a las personas a las que quieren. De dejar atrás a las familias. Paradójicamente, esto no conlleva un remordimiento o un castigo, sino que en algunos casos hace que las cosas vayan mejor. No quiero decir que sea lo mejor hacer daño a los demás y convertirte en un delincuente, sino que está bien saber que eres capaz de ello para prevenir este tipo de comportamientos.
En tus relatos suelen aparecer elementos inesperados y amenazadores que terminan modificando la vida cotidiana de los protagonistas. En Como una historia de terror ya se percibía cierta amenaza de lo natural, pero es en este libro donde se percibe de una manera más evidente la influencia de lo natural, y la presencia de la naturaleza con connotación negativa, como si no te gustara demasiado.
Al contrario. La naturaleza me gusta mucho. En mi anterior libro de relatos había un montón de animales y en Bajo el influjo del cometa hay muchos más. Hay un zorro, una ballena, hay varios perros, uno de ellos con especial protagonismo, avestruces, un rebaño de ovejas,… Todos ellos tienen un significado metafórico, pero no me gustan esas metáforas metidas con calzador para cargar el texto. Yo intento que no sean un obstáculo. Así, en los relatos los animales aparecen como mensajeros, no demasiado rebuscados, que recuerdan a los personajes que tienen unas vidas muy tecnificadas, centradas en sí mismas y en unos problemas insignificantes de hoy en día. Dan a entender que ni sus problemas son tan graves, ni su felicidad tan completa.
Siempre has afirmado que Moby Dick es una de tus novelas favoritas. En este libro, además, da la impresión de que en uno de los relatos le has querido dedicar un homenaje.
Moby Dick es un libro inagotable, que releo periódicamente y en el que está todo: lo clásico, lo moderno, lo posmoderno, la ciencia, la religión, la filosofía,… No me canso de leerlo. No puedo aspirar siquiera a hacerle un homenaje. A lo sumo se trataría de un guiño, ya que la similitud se queda en que aparece una ballena, la mía mucho más pequeña, que el relato se abre una cita maravillosa de Melville que dice: “Todo el mundo sabe que la meditación y el agua están siempre coaligadas”, y que en algún punto el narrador hace una referencia a la novela de Moby Dick.
El primer relato, Los Espías, parece una radiografía de este país, donde las personas están más interesadas en lo ajeno que en intentar mejorar la vida propia. ¿Por qué hay tanto interés en criticar a los demás?
Nos fascinan los demás. ¿Por qué tenemos tanta curiosidad? Tolstói decía que todas las familias felices se parecen, pero que las desgraciadas son desgraciadas a su manera. Con mis respetos a Tolstói, no estoy muy de acuerdo. Creo que las desgraciadas también se parecen, pero nos averguenza hablar de nuestra desgracia. Es ahí cuando sentimos esa curiosidad de ver si los demás son más o menos desgraciados que nosotros.

A la hora de enfrentarte a la creación de un nuevo relato, ¿cuál es el primer paso? ¿de dónde recibes la inspiración?
Las ideas es difícil concretar de dónde vienen. A veces es una imagen, otras proviene de la literatura y de lo que te cuentan. Estos ladrillos, que pueden ser tomados de la realidad, se juntan con la argamasa, que es la literatura, y los personajes, que son monstruos de Frankenstein construidos con trozos de diversas personas y personajes, de uno mismo y de lo que me gustaría ser.
¿Crees que está infravalorado el escritor de relatos?
El relato y la novela son géneros completamente diferentes. Hay personas que se pueden calificar como narradoras a un nivel más amplio, pero no son comparables. Quizá las editoriales no le prestan tanta atención y comercialmente no tiene el mismo tirón, pero no creo que se pueda infravalorar un género en sí mismo. Todos tienen sus deficiencias y sus puntos fuertes, así que me niego a caer en el victimismo.
Me resultó muy divertida una reflexión que hacías en una columna sobre los dependientes de las grandes cadenas de librerías y su desconocimiento general sobre la literatura más allá de los grandes éxitos. ¿Qué opinas de los best sellers?
Hace muchos años que no leo best sellers, no por prejuicio. Me parece que son un género en sí mismo, y que escribir un buen best seller es muy difícil. No todos los años sale un Código da Vinci o libros de Stieg Larsson. Yo en el instituto devoraba los libros de Stephen King y tengo buen recuerdo de ellos pero lo que se hace hoy en día no me atrae.
Y más allá de best sellers, ¿tienes alguna recomendación para los lectores de Koult?
Primero, un clásico del que ya hemos hablado: Moby Dick. Como novedad, y aunque se trate de una reedición de un libro de hace cincuenta años, recomiendo Las ciegas hormigas, de Ramiro Pinilla. Es un libro maravilloso ambientado en la desembocadura de la ría de Bilbao, en Getxo. Como El tesoro de sierra madre pero en lugar de buscar oro, buscan carbón. En lugar de bandoleros hay vecinos furiosos y en lugar de sheriff hay un teniente de la guardia civil que es un personaje fascinante. Y en cuanto a rarezas, recomiendo una novela del Oeste, Warlock, de Oakley Hall, que se reeditó hace unos meses y que es la prueba de que el western no es un género minoritario, sino fuente de alta literatura.
Para finalizar, ¿qué le dirías a quienes aún no te conocen y se planteen descubrirte con Bajo el influjo del cometa?
Creo que encontrarán una colección de relatos que hablan sobre el mundo de hoy en día, con unos personajes que, en parte, van a reconocer, que exploran ese lado oscuro que podemos tener nosotros o nuestros vecinos y que nos invitan a ponernos alerta ante ese lado oscuro. Relatos inquietantes donde lo sorprendente surge de lo más cotidiano.
Fotos: Markus Rico
- Bajo el influjo del cometa
- Autor: Jon Bilbao
- Género: Relatos
- Editorial: Salto de página
- Año de publicación: 2010
- 256 páginas














Muy buena entrevista, Zuri. Abre las interrogantes precisas para que el autor nos incite a conocer su obra, y los huecos precisos para que su lectura nos guíe hacia nuevas interrogantes.
El lunes me acercaré a la librería A. en busca de Jon Bilbao.
¡Gracias!
Andrés