Me gustaría comenzar la reseña de este libro de la misma manera que Goran Petrović habla sobre él en su prólogo: con una advertencia. Porque, amigos, no es ésta una obra que regalaríais a cualquiera. Ésta es una obra inquietante. Si queréis un libro para pasar un buen rato, como entretenimiento en esas horas tontas en las que nadie sabe qué hacer o para evadiros de la realidad, olvidáos de La boca llena de tierra. Dejadlo en la estantería y coged otro que sepáis a ciencia cierta que no os va a revolver nada por dentro. Pero si, por el contrario, queréis enfrentaros a una obra que no os deje indiferentes, en la que cada palabra pese tanto como cada página y que cuente mucho más de lo que parece en un principio, ésta es vuestra oportunidad. Abrid este libro y comenzad a leer.
El protagonista de La boca llena de tierra es un hombre al que le ha sido diagnosticada una enfermedad terminal. A pesar de que, asumiendo su fatal destino, decide viajar a su Montenegro natal a despedirse de la tierra que le vio nacer, aprovecha una parada a medio camino para bajar del tren y adentrarse en el bosque, con la única intención de encontrarse allí con la muerte. Sin embargo, su encuentro con un par de cazadores dará lugar a una extraña persecución cuyos motivos desconoce y que desemboca en el vulgar empecinamiento de arrebatarle lo único que posee en ese momento: el derecho a elegir la manera en la que desea acabar con su vida.
Así mismo, los protagonistas de La boca llena de tierra son dos hombres que, siguiendo una tradición que se repite cada verano desde hace varios años, han abandonado su vida en la ciudad para pasar unos días en el bosque alejados de la rutina. Sin embargo, la repentina aparición de un hombre acaba con su tranquilidad y los sumerge en un viaje sin sentido que comienza con curiosidad y evoluciona hasta convertirse en una persecución salvaje en la que ya no importan los motivos por los que ésta se inició.
Narrada desde el punto de vista del perseguido y desde el de los perseguidores (que cada vez son más numerosos), esta obra despliega todo un abanico de sentimientos tan complementarios como contradictorios y muestra con realismo y, al mismo tiempo, de forma simbólica y con una gran carga metafórica (y filosófica), la relación entre el individuo y la colectividad. O, dicho de otra manera, el eterno enfrentamiento entre la norma y aquello que se aleja de ella.
Resulta, cuando menos, impresionante, sacarle tanto jugo a una novela que apenas llega a las 80 páginas (sobre todo, teniendo en cuenta que muchas veces nos tragamos mamotretos absolutamente prescindibles de más de 600), que presume de tener una prosa accesible y sencilla a la vez que exige una lectura atenta y pausada, pues cada párrafo es una pequeña joya que ofrece múltiples interpretaciones. Tenemos suerte de que existan libros así en el mundo, aunque, como dice Petrović, «quizás estamos en un callejón civilizacional sin salida, porque tratamos de evitar, lo más que se pueda, que algo nos inquiete. [...] Y no leemos libros como éste que, se lo advierto, ¡tiene en sus manos!».
- La boca llena de tierra
- Autor: Branimir Šćepanović
- Género: Novela
- Editorial: Sexto Piso
- Año de publicación: 2010
- 88 páginas














Nunca hubiera resumido tan bien el libro.
Es un libro maravilloso ,que parece mostrar la deferencia con la que Scepanovic,se cita a si mismo;a la vuelta de un metaforico viaje imaginado probalemente en singular y no en colectivo. No por eso menos real y vivido.De hay que el protagonista aunque muere,cuenta despues de esto,su asfixiante carrera en el verbo presente,y asi de esta misma manera veloz,los perseguidores,son solo,personas confundidas y faltas de movimiento y union que encuentran motivos para correr a matar,siendo esto lo unico que el protagonista no va ha permitir,necesita hacerlo el contra si mismo.
Quiza me pierdo,al explicarme,si lo leeis,la filosofia,es un poco esto.(tengo una vergüenza infinita de mis comas,y mis tildes,para colmo la ese no funciona y aporreo,en vez de escribo.Escribo como hablo,no se donde tengo el acento,excusas miles ,y mil perdones a los lingüistas.Un saludo ,para la revista,me guian las recomendaciones.